29 de mayo de 2015

Ha sido un placer

Hace ocho años que empecé a colaborar con este periódico. Había recibido la llamada de Mamen y Manu pidiéndome una columna quincenal sobre la actualidad de Torrent. Mi primer artículo, que  hablaba de las elecciones que acababa de ganar María José Català, lo escribí en junio de 2007. El de hoy será el  último, al menos de momento. No, no se preocupen. Ni Mª Carmen ni Manuel me han echado, al contrario. Tampoco yo me he enfadado con nadie. Pero hemos creído que, con mi situación actual, debíamos cerrar esta etapa, así que permítanme que les dé las gracias a todos ustedes por soportarme.
                Si hago un cálculo por encima, creo que deben de ser alrededor de ciento sesenta las cartas que he ido compartiendo con ustedes. Y debo decir que siempre lo he hecho con absoluta libertad, tanto por parte de la dirección del periódico como por parte de las instituciones locales, porque nunca he recibido ni un reproche. Reconozco que a veces no he sido muy amable y que he podido llegar a ser duro. He intentado hablar de lo que creía oportuno con honestidad y sin entrar en el terreno personal, pero si alguna vez le he fallado a alguien, sirva esta columna como disculpa. Por lo general, escribirla solo me ha producido un par de disgustos y centenares de alegrías. Los disgustos no los olvido, pero me los guardo. Las alegrías, en cambio,  han sido mucho más enriquecedoras.
                Tener esta ventana abierta me ha permitido conocer a muchas personas de nuestra población que de otra manera no podría haber conocido. Y no me refiero exclusivamente a personalidades de la vida política, social o empresarial, sino también a personas anónimas, de las que construyen Torrent día a día. Una vez era una vecina del barrio, que me sugería algún tema; otra, un jardinero que me animaba a denunciar la suciedad de algunos de nuestros vecinos; por último, alguien que me felicitaba o me corregía alguna opinión con amabilidad. He disfrutado mucho haciéndolo. Me encanta escribir y esta oportunidad me brindaba una ocasión inmejorable para hacerlo y, sobre todo, para que me leyera la gente, que es lo máximo a lo que aspira aquel que escribe algo.
                Hablar y escribir sobre Torrent me divierte muchísimo, porque adoro a esta ciudad. Ahora que el periodismo parece estar tocado de muerte, es reconfortante ver que proyectos como este sobreviven y tienen un espacio en nuestra sociedad.            No saben lo ilusionante que era llegar el sábado que se repartía La Opinión y leer los comentarios en mi muro de Facebook o escucharlos en boca de los lectores en la cola del horno o en la puerta del cole de mis hijos. Espero en el futuro volver a abrir esta colaboración. Si ustedes tienen a bien volver a recibirme en el futuro, allí les espero.
                Así que gracias a todos, muchas gracias de verdad, porque ha sido un placer.

                Hasta pronto.