25 de octubre de 2014

Flaco favor

En serio, flaco favor le estamos haciendo a nuestras fiestas si dejamos que los botellones campen a sus anchas. Y de nuevo permítanme que meta en el saco a todas las fiestas que se celebran en nuestra población. No importa que las organicen los moros y cristianos, las fallas, las clavarías, las asociaciones de vecinos o la federación de colombicultores con motivo de la verbena de la Paloma.
                Porque la palma se la llevan las verbenas, en todas sus expresiones variopintas. Una vecina de una plaza de las más castigadas en este sentido me comentaba hace unas semanas que ya no es suficiente con soportar la música y la algarabía en las noches de verbena -cosa que hace de manera estoica, por aquello de "son fiestas"-, o las tertulias de borrachera de final de la noche -acompañadas de grandes y malsonantes palabras- sino que la parte más asquerosa es aguantar los restos de orín, vómito y basura en la puerta de su casa.
                El año pasado ya lo comentábamos en estas líneas. Los chavales acuden en hordas a ciertas fiestas armados hasta los dientes de bolsas con alcohol, se ponen hasta arriba y lo dejan hecho todo unos zorros. Ya no es extraño ver que en algunos actos organizados por moros o falleros -por ser estos los colectivos que más verbenas organizan- los propios festeros sean los primeros en abandonar el recinto cuando estos chavales aparecen con sus bolsas.
                El resultado suele ser el mismo: borracheras, vómitos y orín, mucho orín en las esquinas.  He leído en algún artículo que se celebran más de ochocientas fiestas al año. Lo cual nos lleva a una media de unas quince a la semana. Teniendo en cuenta que hay meses y semanas en las que no se celebra ninguna, podrá hacerse una idea de lo masificado del calendario festivo de Torrent. Evidentemente todas no son verbenas, pero prácticamente cualquier festividad tiene la suya. Y en algunas ocasiones se pueden solapar tres, cuatro o cinco en la misma noche. De poco sirven los miles de euros gastados en limpieza de nuestras calles. Hay mañanas en las que caminar por la calle a pleno sol se hace insoportable
                Una de las últimas que me escandalizaron fue una de las verbenas con motivo de la histórica celebración de San Juan en nuestra localidad -nótese la ironía- hace apenas un mes. Debo decir que crucé el pueblo en coche a eso de las doce de la noche y me crucé en un escaso recorrido de unos mil metros, desde la entrada de Torrent hasta mi domicilio, con  tres de estas verbenas, una de las cuales venía jalonada por una fiesta de la espuma. El espectáculo de ver a chavales de doce o trece años borrachos y mojados era algo dantesco. Y la cara de estupidez de algunos de sus padres al ir a recogerlos en coche y prácticamente tener que cargarlos en el asiento de atrás, era algo ridículo. Que me explique alguien si esto es lo que queremos para nuestras fiestas.
                Y que sí, que sí. Que todos hemos sido jóvenes. Pero luego, que levante la mano, joven o no, al que le guste encontrarse con este espectáculo al salir de casa por la mañana.

                Que ustedes lo pasen bien. 

No hay comentarios: