25 de octubre de 2014

Cambios

No se apure, que esta columna no va a ser un sermón a favor de la monarquía o la república ni va a tratar sobre el tan cacareado derecho a decidir. Usted y yo sabemos que en estos momentos hay temas más importantes en los que centrarnos. Como el empleo.
Mucho se queja el personal, y con razón, de que no hay trabajo. De si el ayuntamiento o las instituciones hacen todo lo posible para crear empleo, de si los bancos abren el crédito para que los empresarios puedan desarrollar su labor con solvencia y así puedan contratar a más personas o de si  la reforma laboral es de verdad un aliciente para contratar o es una herramienta para cercenar los derechos de los trabajadores.
                En 1990 nuestro profesor de Geografía de BUP nos dijo algo que se ha acabado convirtiendo en una realidad para aquellos alumnos. Nos dijo que seríamos una generación que no tendría un único empleo en toda su vida, que la movilidad sería lo más habitual entre nosotros y que con toda seguridad algunos cambiaríamos incluso de sector en nuestra vida laboral. Y ha acabado siendo cierto. Por ello, cualquier reforma laboral que se haga, más que blindar los contratos indefinidos, debería propiciar la contratación y la protección por desempleo, facilitando esa movilidad. Piénselo bien: ¿Cuántos negocios o empresas conoce usted que tengan más de veinte años y se hayan mantenido igual en todo ese tiempo?
                Como muestra un botón. Mientras estos días miles de taxistas se manifiestan en las calles protestando por los servicios de compartir coches en internet y los taxistas piratas, las aplicaciones que dan ese servicio han multiplicado por miles sus usuarios. Resulta paradójico que la mayoría de la población haya conocido ese servicio y se disponga a usarlo a partir de las protestas del sector. Y es que sólo hay una forma de que las cosas no cambien, y es haciendo lo mismo que hemos hecho hasta ahora.
Por ello aplaudo todas aquellas iniciativas que intenten frenar esa sangría que ha venido siendo la cola del SERVEF y propongan alternativas. Pero creo que esta segunda parte es la que más se echa en  falta. Está muy bien constituirse en asociaciones, plataformas y mesas de desempleados, pero sólo con darle visibilidad y rostro poco vamos a conseguir. Me pregunto entonces cuántas cooperativas se han creado en Torrent desde que se inició la crisis, que es una de las mejores formas de crear empleo en estos momentos.
En este sentido, permítame que acabe comentándole la agradable sorpresa que me produce ver que un grupo de empresarios en Torrent ha lanzado una plataforma  para compartir redes y servicios, BNIGlobal, de modo que ponen su experiencia en cada uno de sus sectores al resto de empresarios. Sólo el tiempo nos dirá si esta iniciativa da su fruto, pero como decía antes, sólo cambiando nuestros roles y adaptándonos a los nuevos tiempos podemos evitar caer en los errores de siempre.
Que tengan suerte.

                

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