25 de octubre de 2014

Atomizacióm

Habrá quien crea que la multiplicación de partidos, plataformas y agrupaciones de cara a las elecciones locales es una gran noticia para la democracia. No es mi caso. En los próximos comicios del mes de mayo, el votante deberá elegir entre un número no inferior a  siete candidaturas con alguna posibilidad de obtener representación en el pleno, a saber: Partido Popular, Partido Socialista, Esquerra Unida, Compromís y, si logran reunir un número suficiente de candidatos, UPyD, Ciudadanos y habrá que ver qué ocurre finalmente entre Podemos y Guanyem. Eso sin contar las que se presentarán con más moral que el Alcoyano, como  la tradicional lista del Partido Comunista de los Pueblos de España o la de la Agrupación de Electores por los Derechos de los Caracoles Nudistas, que quién no nos dice que no estarán ahora mismo organizándose para dominar el mundo.
                Parece una mejor idea unir proyectos y aglutinar. Es lo que hace Compromís, antaño el BLOC y ahora “Bloc-Iniciativa pel País Valencià- Els Verds- Plataforma per l’Hospital”. De presentarse por separado sería muy difícil que mantuvieran los dos concejales que llegaron a conseguir en 2011.
Y es que en anteriores ocasiones hubo listas de partidos que aparecían de la nada a unos meses de las elecciones y, si bien no acababan obteniendo representación alguna, arañaban un buen puñado de votos a otros, con la consiguiente pérdida de concejales. Todos recordamos aquel Partido Social Demócrata, cuyo recorrido en Torrent y en Valencia en general fue bien corto, y del que las leyendas urbanas decían que era una operación del estratega Rafael Blasco para dinamitar las opciones socialistas para los ayuntamientos y les Corts.
                Pues eso es lo que me parece que puede llegar a pasar ahora. Si descartamos aquellas opciones cuya presencia es meramente testimonial –aquellos cuyas listas se componen de tres amigachos y sus deudos- la atomización del voto en este grupo de opciones políticas, especialmente por la parte izquierda, solo beneficia a los grandes partidos y sobre todo a aquel a quien pocos le disputan el voto, que no es otro que el PP. A la derecha del PP, especialmente ahora que ha decidido aparcar la reforma de la ley del aborto y que la política antiterrorista causa no pocas decepciones, solo encontramos a VOX, cuya implantación en Torrent aún es una entelequia y que no parece que pueda restarle demasiado. En cambio, junto a socialistas está surgiendo toda una constelación de opciones –algunas más razonables que otras- que deberían hacer pensar mucho si aún están en condiciones de optar a una mayoría que, si bien no sea absoluta, les permitiera gobernar con cierta holgura.

                Y aún así, hay quien se cree que es Moisés que viene a llevar a su pueblo a la tierra prometida.

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