25 de octubre de 2014

Agua y aceite

Parece que todo el mundo da por hecho –y cuando digo todo el mundo me refiero a los medios de comunicación y a los propios implicados- que en las próximas elecciones locales será desalojado el Partido Popular de la alcaldía, si no lo remedia Rajoy con su reforma de la ley electoral,  mediante un pacto multibanda entre los socialistas, compromís y la virtual presencia en el ayuntamiento de Podemos, Esquerra Unida y el partido de Rosa Díez.
                Yo ya hace tiempo que dejé de hacer quinielas para las locales, más que nada porque nunca las acertaba. Si no recuerdo mal, en 1995, Jesús Ros estuvo a un tris de perder la alcaldía con el PP que por aquel entonces lideraba Nemesio. Finalmente un pacto entre comunistas y socialistas acabó por aupar de nuevo a estos a la alcaldía. En aquellos momentos, todos daban por hecho que, consolidado el PP en el gobierno de la nación y de la generalitat, el PP local acabaría con la hegemonía  socialista en Torrent. Pues bien, cuatro años después, con el viento de cara para el PP con una recuperación económica en España y con la política de grandes eventos de la Generalitat a toda máquina, Ros no sólo ganó las elecciones, sino que se merendó a los comunistas, que andan errando desde entonces fuera del ayuntamiento.  Este fenómeno volvió a repetirse en 2003, en los que el PSOE prácticamente dobló a los populares.
                Ninguna encuesta ni ninguna extrapolación de resultados de las elecciones nacionales, europeas o autonómicas conseguían establecer alguna relación con los resultados de las locales. Se daba la paradoja de que incluso cinco mil personas depositaban su voto a Zaplana en una urna y a Ros en la contigua. Les ahorro los comentarios que se hicieron a cuenta de que el PP presentase a María José Català, porque merecen una cátedra de Ciencias Políticas.
                Por  eso me parece un poco atrevido establecer que los resultados de las europeas supondrán que Podemos, EU o UPyD logren la misma representación en mayo. Y que de ello resulte que podrán configurar un bloque con socialistas y el Bloc para sacar al PP de la alcaldía. Más aún cuando la gestión de los populares en estos siete años no ha provocado una respuesta negativa de la mayoría de la sociedad torrentina, más allá de la lógica discrepancia de cada uno de los sectores de la oposición, ni tampoco se puede decir que el equipo de gobierno esté tan quemado después de estos años, puesto que se ha renovado bastante.
Pero, sobre todo, me parece muy aventurado lanzar esa posibilidad del pentapartito, porque  lograr que todas estas formaciones sean capaces de consensuar un programa de gobierno para Torrent puede ser tan difícil como mezclar el agua y el aceite.

Por cierto, conozco a uno que afirma que es capaz de hacerlo. Lo de mezclar agua y aceite. Pero el tío aún no me lo ha demostrado.

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