13 de abril de 2014

Superman



Dice el Papa Francisco que le parece ofensivo que le consideren una especie de Superman, y no puedo estar más de acuerdo. Desde muchos medios se le está retratando como un salvador de la Iglesia, como si los anteriores papas hubieran sido poco menos que el demonio y me parece que hay algo de malvado en esas caracterizaciones de Francisco. Hace unas semanas, un conocido músico latinoamericano participaba en un programa de la televisión. Se consideraba un hombre profundamente piadoso. Reafirmaba su gran devoción por la Virgen María e insistía en que los hombres debemos amarnos por encima de todas las cosas. Se le preguntó por Francisco y contestó que le agradaba mucho su mensaje, a lo que apostillaba que era mejor que el anterior, "que se parecía al malo de la Guerra de las Galaxias". Me dejó perplejo cómo podía haber tanta contradicción en sus palabras y sobre todo cómo se podía despreciar de aquella manera a un pontífice cuya primera encíclica, a pesar de habérsele colgado el sambenito de ser un papa inquisidor, estaba dedicada al amor.
                Es estupendo que el mundo haya recibido con alborozo a Francisco. Estos últimos días el mismo presidente de los Estados Unidos salía impresionado de su encuentro privado con él. Creo que debemos aprovechar ese tirón mediático para demostrar a la sociedad cuánto de bien ofrece la Iglesia; para demostrar que la Iglesia, lejos de ser un lugar de reproche y condena, es una casa de amor y perdón y que se basa más en la parábola del hijo pródigo que en la máxima del ojo por ojo y diente por diente.
                Pero tengamos cuidado con aquellos que hacen como la zorra de la famosa fábula, ya saben, aquella que le decía al cuervo lo bonito que era hasta que le pudo robar el queso. El Papa Francisco es genial, sí. Pero no es Superman y ni ganas de que lo sea.
                Solo espero que aquellos que lo proponen como Premio Nobel de la Paz desistan de su intento. Más que nada por la nómina de personas que lo han ganado hasta ahora.  Dios nos libre.

No hay comentarios: