13 de abril de 2014

Parece tan fácil



Una de las personas más sensatas que he conocido en mi vida era el conductor del autobús que nos llevaba a mí y a mis alumnos de secundaria de viaje de fin de curso hace unos años . Era un hombre sencillo y  bastante prudente, pero socarrón cuando la ocasión lo requería. Congeniaba bien con los chavales y era bastante flexible con las situaciones que el hecho de viajar con adolescentes requería. De manera que, conforme pasaban los días, fuimos compartiendo un poco nuestras experiencias.
                En una de esas conversaciones me contó que había estado llevando en autobús a un nutrido grupo de mujeres de una asociación católica que, dentro del autocar, rezaban el rosario y se encomendaban a todos los santos  y a todas las advocaciones marianas en sus cantos, pero al bajar del mismo se callaban y se camuflaban entre el resto de turistas. Al hacerles ver  este detalle a las mujeres, éstas se excusaban diciendo que era muy difícil dar testimonio de la Iglesia de puertas para afuera, a lo cual él les respondió que si de verdad creían en lo que creían, debería darles igual lo que pensaran los demás. Como me quedé pensando en aquello, él dejó pasar unos días y a punto de acabar el viaje me soltó: "¡Te ha gustado eso que te dije, eh!,  ¡si tú eres católico, tienes que salir ahí fuera y demostrarlo, no te avergüences!". Y ahí me dejó, perplejo, sin saber qué decirle.
                Confieso que pienso mucho en aquella frase, especialmente cuando me planteo cómo tenemos los cristianos que comportarnos ante el mundo que nos rodea. Lo he pensado mucho estas últimas semanas, ante diferentes circunstancias.  Y en eso que cae en mis manos la última exhortación del Papa, cuyas primeras palabras son : "La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento."
                Jo, parece tan fácil…

No hay comentarios: