11 de octubre de 2013

Tres velocidades

Es muy difícil hablar de algunas zonas de Torrent sin caer en la demagogia. Con facilidad se califica a algunos barrios en función de la procedencia de la mayoría de sus vecinos, la lengua que hablan, el partido que suele ganar en esa demarcación o la conflictividad que presentan sus calles. Frecuentemente se divide a nuestros barrios en “xurros” o “del poble”, zonas rojas o fachas (esto es muy recurrente en las noches electorales al recibir los resultados de los colegios electorales), barrios beatos y toda clase de estupideces varias. Todos lo hemos hecho y quien esté libre de culpa, que tire la primera piedra.
                En mis clases –trabajo en un centro en Alaquàs–  muchos de mis alumnos adolescentes  suelen referirse a este último apartado en uno de esos barrios. La mayor parte por ignorancia,  puesto que casi ninguno de ellos lo ha visitado en su vida, y solo hablan de “una vez pasé en coche a toda velocidad y …” o “a un amigo del primo de mi vecino le pasó que…”,  pero eso es harina de otro costal.
El caso es que a poco que uno los conozca se da cuenta que esas divisiones son producto de los prejuicios y poco tienen que ver con la realidad. Y esos prejuicios encuentran un filón en el barrio del Xenillet. Es nombrarlo y automáticamente se encienden las alarmas de los prejuicios: delincuencia, drogadicción, inseguridad… No les diré que haya hecho un sesudo análisis sociológico de su situación actual de esta zona de Torrent,  pero no hace falta ser un lince para darse cuenta de que merece una atención prioritaria por parte de las instituciones. 
                Por eso me llama poderosamente la atención que el todavía portavoz del principal partido de la oposición critique el trato que le dispensa el ayuntamiento a este barrio. Partamos de la premisa de que siempre hay cosas que mejorar y que revertir una situación complicada en pocos meses es una cuestión imposible. Seguro que hay aspectos que se pueden hacer mejor y partidas que podrían incrementarse en el presupuesto. Pero, claro, uno no puede olvidar de dónde venimos y qué se ha hecho en los últimos años.
                Seguro que usted recuerda cómo hace unos diez años la ciudad cambió de manera espectacular. Seguro que recuerda la urbanización del Parc Central o la parte alta de la Avenida, la construcción la Ciutat de l’Esport o  el edificio del metro. Corríjanme si me equivoco, pero creo que todas estas actuaciones quedan bastante lejos del Xenillet. Ignoro cuánto dinero presupuestó el gobierno municipal en aquella época en este barrio. No olvidemos que eran años de bonanza económica y que los presupuestos municipales crecían vertiginosamente a golpe de ladrillo. Seguro que trabajaron por este barrio lo mejor que pudieron y con la mejor voluntad durante veintiocho años, pero las imágenes hablan por sí solas. Y que entonces hablar de barrios o guettos, de zonas de primera o de segunda, o de Torrent de varias velocidades era una estupidez.

                Supongo que el portavoz socialista vivía en Torrent en aquella época y también lo recuerda. O a lo mejor también en esto habla de oído.

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