12 de julio de 2013

Educación




Me he repasado el artículo 27 de nuestra todavía vigente Constitución. No es que sea mi lectura de cabecera, pero conviene tenerla en cuenta de cuando en cuando para saber cuáles son las reglas que nos hemos dado para este juego y luego no acabar diciendo estupideces cuando se hablan de los derechos y obligaciones de los españoles.
                Les resumiré su contenido de la manera más breve de la que soy capaz: La educación es un derecho fundamental, por lo que el estado garantiza que sea obligatoria y gratuita. Además,  los padres tienen derecho a recibir una educación de acuerdo a sus convicciones  y se permite la libertad de crear centros docentes, dentro de los principios constitucionales. Básicamente es lo que se articula en ese apartado. En todo el artículo mencionado no se exige que la educación tenga que ser exclusivamente impartida en centros públicos, en detrimento de los centros concertados. De hecho, el sistema de conciertos actual viene de la etapa del PSOE en el gobierno de España en los años 80.  Tampoco se menciona que tenga que ser obligatoriamente laica, pudiendo los padres elegir otras opciones aceptadas por nuestro estado de derecho.
                Sin embargo, los socialistas torrentinos, algunos de los cuales han estudiado en centros concertados –algunas contradicciones en la bancada socialista comienzan a rayar en el esperpento–, parecen querer anular esta posibilidad que protege la Constitución. Así se desprende de la nota de prensa que emitieron hace unas semanas exigiendo a los padres que matriculen a sus hijos en centros públicos y no en centros concertados. Esto, además de suponer el colapso de la mitad de los centros escolares de Torrent, no parece casar mucho con la libertad de recibir una enseñanza de acuerdo a las convicciones de cada padre o la de crear centros docentes. Del mismo modo que no se entendería que en Torrent los poderes públicos sólo ofertaran plazas educativas en centros religiosos o que un partido político exigiera a los padres que los matricularan allí.
                Eso es lo que pasa cuando uno confunde sus prioridades con las de la sociedad. El PSOE, que en el tema de la educación  se está alineando con el pensamiento único de aquellos sectores ideológicos más rancios, cree que fuera de la educación pública se roba el dinero de los ciudadanos, se abusa de los niños en los confesionarios o se reparte agua bendita en clase de química en un centro religioso.
                He estudiado y ahora trabajo en un centro concertado religioso. Después lo hice en la universidad pública. Con contadas excepciones, y he recibido una formación que me ha educado en libertad  tanto en unos centros  como en otros. Ignoro cuál es la inquina que los socialistas han cogido a la educación concertada o por qué quieren impedir que se creen nuevas plazas soportadas con fondos públicos, si hemos tardado más de veinte años en construir un colegio público.
Lo ignoro, pero puedo imaginármelo. Luego se preguntan por qué, después de la situación del PP nacional, siguen cayendo en picado en las encuestas y comiencen a parecerse a un partido marginal.

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