31 de mayo de 2012

Soluciones fáciles


Yo no sé cómo no hemos acabado ya con la maldita crisis si la solución a ella está al alcance todo el mundo. ¿Qué cómo lo sé? Pues es muy sencillo, llevo escuchando varios meses ya a cientos de personas que acaban su discurso con aquello de “esto lo arreglaba yo en cinco minutos”. No importa el tema de la conversación o el ámbito de ésta: la solución debe ser drástica y radical y  no dejar títere con cabeza.
                Y allá que llega aquel que sabe cómo arreglar el desaguisado económico del pueblo: Eliminar las subvenciones a las fallas, a los moros y cristianos, a las clavarías y a las asociaciones de amigos del silbo canario. Ni un euro. Y por consiguiente se han acabado los “vinos de honor”, los centros de flores, las actuaciones musicales de la Unión o el Círculo Católico y los gastos en horas extra de la policía local o la brigada de limpieza, así como una relevante actividad económica local que alivia la labor de hosteleros, floristas, modistas, artistas y tantos pintamonas que viven del cuento de las fiestas locales.
                Más tarde viene otro que sabe cómo hacer que el ayuntamiento funcione de verdad y su planteamiento se basa exclusivamente en poner unos bonitos grilletes a los funcionarios del ayuntamiento y fiscalizar el tiempo que dedican a su cortado o a su bocata de calamares para almorzar. Así, bien controladosel rendimiento de este privilegiado cuerpo mejorará tanto que podríamos permitirnos el lujo de prescindir de varias decenas de funcionarios, aunque ello implique que la cola del paro de la calle Sagra aumente algunos metros.
                En otra ocasión uno afirma que lo que hay que hacer es suprimir todo tipo de inversión en el pueblo, porque, bien mirado, ¿para qué necesitamos reparar los socavones de la Avenida, instalar bicicletas en la calle o colocar la iluminación en Navidad? De esta manera el presupuesto municipal puede reducirse en varios miles de euros y nuestras principales calles comerciales se asemejarán más a un barrio de los bajos fondos neoyorquinos.
No faltará aquel que diga que hay que cobrar el IBI, no sólo a la Iglesia, sino también a la Cruz Roja, a las ONG locales, a los colegios, a los centros de salud, a los centros de mayores. Y además eliminar los beneficios fiscales de las familias numerosas, los pensionistas y los minusválidos. ¡Serán chupópteros!
 Finalmente nos encontramos a aquel que considera que el sueldo de los concejales es totalmente desorbitado y que trabajan pocas horas, de manera que habría que bajárselo al 50%, hacerles trabajar más horas y que su teléfono móvil esté disponible las veinticuatro horas para solucionar cualquier problema que tenga cualquier vecino: “¡Oiga, que se me ha llevado el coche la grúa, haga usted algo!” podrían decirle a las tres de la mañana a cualquier concejal. Que para eso cobran.
Y así, con estas sencillas y prácticas soluciones, ¿para qué pararnos a discutir en la ley de financiación local, que es la que tiene ahogadas a las entidades que más cerca están del ciudadano? ¿Para qué discutir acerca de la dudosa utilidad de los Planes E o Confianza, sin concretar de verdad cuáles son las competencias del Gobierno, de la Generalitat y las del Ayuntamiento
Y si es tan fácil, ¿cómo es que aún no se han presentado a las elecciones?

29 de mayo de 2012

En respuesta a José Luis

Traslado aquí el comentario que amablemente me hizo llegar el autor del blog "Ciencia explicada" para hacerme eco de sus puntualizaciones y poder darles respuesta.
Buenas Arturo, 
Soy el autor del artículo que dices que "circuló por Twitter", así que he pensado que estaría bien hacer algunas aclaraciones por alusiones, ya que seguramente ninguno de los que lo twiteó lo vaya a hacer...
Antes, te agradezco que defiendas tu punto de vista de forma razonable y con educación, sin entrar descalificando. No hay muchos así, ni en un "bando" ni en el otro la verdad.
A lo que iba: 
1) Aclarar que el artículo es ANTERIOR a la polémica de las declaraciones de Rouco (se puede ver la fecha). Es sólo para aclarar que el hecho de que se usara para "contestar a Rouco en twitter" fue por la casualidad (aunque cueste creerlo) de que me dio por escribir sobre el tema unos días antes. 
2) Que por cierto, me dio por escribir sobre el tema porque, al igual que tu dices, mirando los datos me sorprendió mucho esa aportación del 1-2%, así que creí que merecía la pena publicarlo. 
3) A partir de ahí afirmaba que si Rouco "amenazaba con quitar la aportación de la Iglesia a Caritas" no se vería resentida porque sólo afecta al 1%.
Esté de acuerdo o no con esa afirmación, sólo decir que yo nunca dije eso en mi web (ya que, insisto, lo de Rouco ocurrió días después).
4) Sobre el primer punto de tu argumento, me temo que el presupuesto desglosado que da Cáritas en sus informes ya incluye todas esas donaciones a nivel parroquial. Los donativos en especie sí que es verdad que no entran en ningún sitio, así como la cesión de espacios, difíciles de cuantificar. Aún así, desde un 1-2% hasta el 100% hay tantos millones de euros que provienen de otras fuentes que, creo, merecen llamarse ingresos mayoritarios.
5) "En segundo lugar, porque parte del error de considerar que la Iglesia sólo asume el 1% del presupuesto, cuando en realidad asume el 100%...Y creo que ahí está el quid de la cuestión. El interés en que se vea a Caritas como una ONG más, que nada o poco tiene que ver con la Iglesia, cuando son sus voluntarios -católicos y por lo tanto Iglesia- los que la hacen funcionar a cambio de nada y los católicos -la Iglesia- los que mediante sus donativos la sostienen. " 
Entiendo que muchos tengáis ese punto de vista pero creo que os falta un poco de sentido crítico, porque: a) Presentándola de esta forma, estáis dando la razón a lo que contaba en el post: que del dinero que la CEE/Iglesia recauda por la famosa casilla, casi nada va a Cáritas sino que funciona gracias a lo que aportan (en dinero y tiempo) voluntarios. b) Que Rouco diga que por pagar IBI va a tener que reducir su ayuda a Cáritas, entendido el punto anterior, hay que reconocer que es bastante... hipócrita cuanto menos, ya que aunque sí aporte algo de dinero metálico, la inmensa mayoría entra por otro lado (voluntarios privados, católicos o no, eso da lo mismo).
6) ¿Que hay que quitarle el privilegio (sic) a la Iglesia de no pagar el IBI de sus templos? Vale. Anulemos la ley y quitemos ese privilegio (sic) a todas las entidades sin ánimo de lucro, a los sindicatos, a los partidos y a todos los que se acogen a ese decreto que lo ampara.
Esto ya no tiene nada que ver con lo que escribí (ya que, recuerdo, lo hice antes de que saltara la polémica), pero te doy la razón en que a veces se ataca a la Iglesia en exclusiva cuando deberían ir todos en el mismo bloque. También es verdad que probablemente sea la Iglesia la que más inmuebles tenga de todos esos colectivos, pero no por eso habría que hacer un trato discriminatorio hacia la Iglesia dejando el "privilegio"/excención fiscal para otros. 
Y en cualquier caso, aunque se esté de acuerdo en que deban seguir sin pagar IBI tanto Iglesia como ONGs en general, los datos de la financión de Cáritas, en cuanto a dinero en efectivo, son muy, muy claros.
Un saludo.
En primer lugar me gustaría agradecer a José Luis que se haya tomado la molestia de pasarse por aquí. Nuestro blog es muy de andar por casa y me sorprende la repercusión que ha tenido mi post.
Lo que no debería sorprendernos, en cambio, es que podamos discutir o debatir acerca de este y cualquier tema con educación y sin insultos. Debo suponer que, por los comentarios que haces al inicio del post, has recibido bastantes insultos de uno y otro lado. Si en el siglo XXI lo sorprendente es que podamos hablar, ya nada debería sorprendernos.
Respecto a tu puntualización acerca de las palabras de Rouco, es cierto, yo me hice eco de los tuits que hacían referencia a tu publicación y te la atribuí. Rectifico: la conclusión es de los que hicieron RT -el famoso RT- con el enlace a tu blog.
Vayamos al meollo. Sigo manteniendo que es la Iglesia quien sufraga la actividad de Caritas. Y me cuesta creer que el presupuesto que ilustra tu blog incluya todas las Caritas parroquiales de toda España porque me consta que algunas no tienen la capacidad de elaborar un presupuesto, ni siquiera un balance. Dando por bueno el dato de que sí incluya la actividad de todas las delegaciones de Caritas, y que los porcentajes sigan siendo 1% -68% -32%, me reafirmo en que el 100% es ingreso proveniente de la Iglesia. Para ello hay que conocer mínimamente el funcionamiento de una parroquia media, en la que las colectas y los donativos son prácticamante la única fuente de ingresos y que es el párroco, ayudado por algunos feligreses, quienes tienen que hacer "ingeniería contable" para poder llegar a todo.
Por ilustrar con un ejemplo, conozco muy bien una parroquia en la que la última partida en cubrirse era la nómina del cura, después de haber cumplido con los gastos de funcionamiento (luz, teléfono, suministros, alquileres, hipotecas), los gastos pastorales (material para la catequesis) y la labor de Caritas y otras similares (Manos Unidas, Domund, pastoral de enfermos, pastoral penitenciaria...etc). Te puedo asegurar que las más de las veces esta última partida se podía completar gracias a la llamada insistente del párroco a personas de la parroquia para que socorrieran tal necesidad y que su nómina (unos ochocientos euros) dejaba de cobrarse. Además él reconocía que no la necesitaba porque no pagaba alquiler y sus gastos ordinarios eran mínimos, ya que muchas veces es la feligresía quien atendía sus necesidades (comida, limpieza o ropa), por lo tanto tampoco se asignaba ninguna medalla.
Como apunta Rafa en el comentario anterior, ese 1 o 2% no proviene de la famosa X, sino del reparto de campañas que a nivel nacional se organizan. Por ejemplo, el Jueves Santo es el día del Amor fraterno, y la colecta va destinada a Caritas, no parroquial, sino Diocesana, que imagino que a partir de ahí distribuye hacia otras Caritas "deficitarias". Es sencillo imaginar que en Caritas el balance siempre es asimétrico. Si hay mucha necesidad en un parroquia, los ingresos son mínimos, y si los ingresos son cuantiosos, la necesidad es mínima. Siguiendo tu argumentación, deberíamos afirmar entonces que la Iglesia no sufraga nada de ese 100%, porque como institución no lo aporta y ahí está el error que creo que tienes: Los fieles católicos son la Iglesia y por lo tanto los que mantienen la labor de Caritas. La Iglesia financia a Caritas, como financia la labor de los misioneros en el tercer mundo, la atención a enfermos, los cursillos prematrimoniales o las catequesis de primera comunión.
A partir de ahí es fácil entender que si a una parroquia se le grava con el IBI, que lo pagará la parroquia, no la CEE, vea mermada su capacidad de actuación en todas sus partidas y que, por lo tanto, podría verse afectada Caritas, como podría verse afectado el gasto en material escolar, por poner otro ejemplo. Quiero creer que la polémica gira en torno a Rouco y lo mal que cae en el resto de la sociedad y que se han querido darle un carácter chantajista a sus declaraciones, que no tenían.
Ahora bien, y eso da para otros muchos posts, otro día podríamos hablar de la relación entre la Iglesia y los medios de comunicación  y lo mal que comunicamos tantas cosas.
Pero eso para otro día.
Un abrazo.

23 de mayo de 2012

Tuits, IBI y Caritas

Decíamos ayer que convenía tener en cuarentena todo aquello que no seamos capaces de contrastar por nosotros mismos.Viene todo esto a colación de la polémica que ha arreciado estos últimos días acerca de la Iglesia, el IBI y las declaraciones de Rouco Valera acerca del impuesto. Básicamente -y así lo recogen en el cuerpo de la noticia Público.es, El País, El Mundo o ABC- el cardenal afirmó que la Iglesia se somete a la ley, como tantas entidades sin ánimo de lucro, y que está exenta de pagar el IBI. Y que si cambia la ley, pues se pagará el impuesto, pero que, obviamente, esto podría repercutir en la labor social de la Iglesia, como la de Caritas. El razonamiento es bastante obvio. Si tengo 100 € de presupuesto, de los cuales 80 van para Caritas y 20 para otras cosas, si además tengo que pagar 10 € de IBI, me quedan 70 € para Caritas, por lo que lo lógico es que el resto de partidas bajen para compensar el impuesto, salvo que, como dice el cardenal, los fieles amplíen su colaboración. Y si hay que pagar, se paga, que la Iglesia no es una excepción en este campo. Las entidades sin ánimo de lucro no lo pagan tampoco. Y además, estamos hablando de que sólo están exentos los edificios dedicados al culto o a la evangelización. La vivienda de un sacerdote, por ejemplo, sí paga el IBI. Hasta ahí todo claro, ¿no?.
    Pues no. A tenor de los titulares de los diferentes diarios, las declaraciones de Rouco son un razonamiento de lo que ocurrirá si se paga el impuesto -habrá menos dinero para otras cosas- excepto para Público, que es una amenaza en toda regla de eliminar la labor social de Caritas.
    Y ahí entró el twitter. Circuló un post en un blog en el que se afirmaba que ¡La Iglesia sólo cubre el 1% del presupuesto de Caritas! Como no me lo podía creer, leí antentamente el artículo.  Basándose en datos de alguna diócesis, explicaba, con razón, que el presupuesto de Caritas se basa sobre todo en dos partidas de ingresos: Subvenciones (38%)  y donativos (61%) y que el resto lo aportaba la Iglesia (un exiguo 1%). A partir de ahí afirmaba que si Rouco "amenazaba con quitar la aportación de la Iglesia a Caritas" no se vería resentida porque sólo afecta al 1%. Hay que decir que los datos son correctos. Son de la propia Caritas Nacional. Pero parten de dos premisas totalmente equivocadas: 
  • La primera, considerar que el presupuesto de Caritas a nivel nacional, es el de Caritas en España,  incluyendo las caritas diocesanas o parroquiales, cuando no es así. Para entendernos utilizaré un símil: Es como si considerásemos que el presupuesto de la Federación Española de Fútbol es el presupuesto del fútbol español, sin considerar los de cada uno de los clubes (desde el Madrid y el Barça al modesto Barrio La Luz CF) o de la propia LFP. Es imposible cuantificar, por tanto, cuál es el presupuesto de Caritas en España, aunque ya les digo que la proporción de 61-38 se disparará a niveles de un 90-10, puesto que las caritas parroquiales se nutren prácticamente de manera exclusiva de las aportaciones de los fieles en el cepillo parroquial. Eso sin contar con los donativos en especie: muebles que se regalan; carritos de bebé, alimentos o ropa que se proporcionan a familias sin recursos;  recibos de luz, teléfono o gas que se pagan; alquileres e incluso recibos de préstamos que asumen matrimonios y familias porque no se pueden pagar...y un larguísimo etcétera imposible de relatar, al menos aquí.
  • En segundo lugar, porque parte del error de considerar que la Iglesia sólo asume el 1% del presupuesto, cuando en realidad asume el 100%. Me explico. La Iglesia no tiene recursos propios, salvo los que pueden derivarse de alguna actividad económica como alquileres, fundaciones, etc. que siempre será un porcentaje ínfimo en el montante total. Lo lógico es que Caritas, como institución de la Iglesia, se financie con los donativos de los feligreses (las colectas del domingo y las aportaciones que éstos hacen de manera periódica) y las subvenciones a las que concurra. Eso sin contar que en la mayoría de ocasiones, los gastos derivados del funcionamiento de Caritas -teléfono, papelería, material, locales...- los asume directamente la parroquia por usar las dependencias de ésta.
    Decir que la Iglesia no financia a Caritas porque la mayoría de ingresos provienen de particulares y subvenciones es un absurdo. Volviendo al símil futbolístico es como decir que el Barça no le paga el sueldo a Messi, sino que lo hace de manera altruista Nike, los socios o los accionistas de Mediapro, sin que medie el Barça por ningún lado. Y creo que ahí está el quid de la cuestión. El interés en que se vea a Caritas como una ONG más, que nada o poco tiene que ver con la Iglesia, cuando son sus voluntarios -católicos y por lo tanto Iglesia- los que la hacen funcionar a cambio de nada y los católicos -la Iglesia- los que mediante sus donativos la sostienen.
    ¿Que hay que quitarle el privilegio (sic) a la Iglesia de no pagar el IBI de sus templos? Vale. Anulemos la ley y quitemos ese privilegio (sic) a todas las entidades sin ánimo de lucro, a los sindicatos, a los partidos  y a todos los que se acogen a ese decreto que lo ampara. Sin embargo, no he escuchado a nadie que lo reclame.
   Y si se trata de recaudar más IBI, eliminemos también los beneficios fiscales a las familias numerosas, a los ancianos, a los parados y a los minusválidos. 
    Así yo también pagaré un poco más de IBI.

22 de mayo de 2012

TT, RT, HT

Ya lo leí hace algunos meses y me resistía a creerlo, pero voy a acabar dándole la razón. Fue Eduardo Jordá  quien lo afirmaba hace un año justo, al calor de las protestas y concentraciones del 15-M: "twitter está bien para felicitar a alguien en su cumpleaños o para entretenerse en la sala de espera del dentista. Pero nunca debería ser usado como instrumento de decisión política. No puedo imaginar nada más calamitoso que un Gobierno que se dejara guiar por las caprichosas reacciones de los ciudadanos que tuitean su rabia o su frustración o su júbilo o su aburrimiento o su mala uva, dependiendo del día, o de la hora, o del minuto". Si quieren el enlace para leer el texto completo pinchen aquí.
     Y es que, si hace unos años era la televisión quien dictaba sentencia ("lo he visto en la tele" decían algunos para dar veracidad a sus testimonios) y antaño lo fue la radio  ("lo ha dicho la COPE", rezaba una cuña de la radio, aunque para muchos eso fuera sinónimo de lo contrario) o incluso el cine o la literatura  (recuerden la polémica con el infumable Código da Vinci) ahora es twitter quien da y quita razones con el único criterio del TT, del RT y del HT.
     ¿Qué es la Verdad? La Verdad es el trending topic del momento. Así que, en este preciso instante, es Rouco Valera y su amenaza de acabar con los gays y Caritas (sic); es Esperanza Aguirre, no sé por qué, aunque me lo puedo imaginar; es la huelga en educación, a pesar de que algunos la tienen en huelga y en cuarentena desde el 23F; y es , una vez más, las andanzas del tal Justin Bieber, un andrógino párvulo e imberbe que enloquece treceañeras.
    Y así, con la única razón de la mayoría, algo tan  democrático pero tan endeble a la hora de sustentar una argumentación, hacemos bueno aquel aforismo que le dedicaba Moncho Alpuente a Jesús Gil en un programa de televisión de los 90: "¡Coma mierda! ¡Mil millones de moscas no pueden estar equivocadas!". Algo que nos recuerda a otro que hizo célebre Göebbels, que no es el central del Bayern, como igual cree otro ilustre del twitter, Sergio Ramos, a pesar de que el ministro de propaganda nazi no podía imaginar ni en sus mejores sueños una herramienta tan poderosa: "Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad".
    Porque, piénselo usted bien, ¿qué criterio seguimos para dar veracidad a una opinión, por más que esté apoyada por miles de personas? Es decir, ¿es cierta una información si se retuitea más de cien mil veces? ¿y si son noventa y nueve mil sólo? ¿vale lo mismo la opinión del tipo ese que se sienta delante de usted en el metro y que se hurga la nariz mientras lee el twitter que la de José Antonio Marina? Vale, sí, ése es un argumento muy moderno, porque es muy marxista, pero, ¿vale lo mismo? ¿Qué es noticia? ¿Un HT que se convierte en TT mundial? ¿Y si sólo es una tendencia en Catamarruc? En definitiva, ¿podemos considerarnos bien informados siguiendo el timeline de Carmen Lomana, Belén Esteban, Súper Falete o Masa Enfurecida, mientras dejan de leerse periódicos, se apagan las radios y cierran canales de televisión como CNN+ para dar paso a GH 24 horas?
   De manera que comencemos a madurar y a poner en cuarentena todo lo que leemos, oímos o vemos. También en twitter o en Salvados. Que no piensen por nosotros ni los followers ni los folloneros.
    Ni siquiera debería tomarse muy en serio lo que yo le digo.

12 de mayo de 2012

Aire de Torrent


No sé si ustedes recordarán aquel programa que emitía Canal Plus en abierto la tarde los lunes, en el que se repasaba la jornada futbolística que se había disputado ese fin de semana, y que se llamaba “El día después”. Si es así, seguro que también recuerdan aquella sección del programa que recibía por nombre “Lo que el ojo no ve”, y que paradójicamente era de lo más visto. En aquella sección los reporteros de Canal Plus en los estadios procuraban hacerse con imágenes impactantes, divertidas o insólitas.
De esa manera pudimos conocer a personajes tan entrañables como aquella vieja aficionada al Oviedo que recibía a los rivales a voz en grito, a pesar de sus achaques y su avanzada edad; también nos enteramos de estadios de fútbol que habían construido columbarios en sus instalaciones para que los más forofos pudieran descansar eternamente entre las paredes del equipo de sus amores –siempre que no fueran del Valencia, claro, que así no habría quien descansara–; o incluso conocimos a aquel que iba al estadio del Betis con botellitas vacías y allí envasaba aire del “Villamarín”, del cual afirmaba tener propiedades milagrosas, ya que al abrirlo se podían escuchar los gritos de la gradería verdiblanca, y que luego vendía a la parroquia bética repartida por el mundo.
Me hizo mucha gracia aquella singular iniciativa. Porque pensé que habría que ser muy forofo para querer poseer tan preciado recuerdo. Aunque, bien mirado, cuando uno no está cerca de los suyos, y no puede pisar su tierra, hasta algo tan extravagante puede ayudarle a llevar mejor esa distancia, que en ocasiones especiales puede llegar a hacerse mucho más larga.
Piénsenlo bien. Imaginemos –a lo mejor usted se encuentra en ese caso y podrá entender mejor el planteamiento de aquel avispado bético– que se acerca una fecha señalada y usted se está bien lejos de aquí. Los sentimientos y los recuerdos se agolpan y la nostalgia lo va invadiendo. ¿Qué olor, qué aroma le haría poder estar cerca de aquello que tiene tan lejos? Tal vez sea el humo de leña en invierno, en los días previos a Navidad. Es posible que se trate del aroma de azahar en las últimas semanas de abril, con el sonido de la Semana Santa de fondo. O quizá el de la pólvora de los días de fallas; el de aquel rossejat de Sant Blai cociéndose en el horno de la abuela; el de una siesta bajo los pinos del Vedat en agosto o el de la tierra húmeda después de un día de lluvia en nuestra huerta. ¿No le gustaría poder llevárselo consigo y tenerlo cerca, por ridículo que parezca?
A mí, aunque no es el caso, si las circunstancias me obligasen a estar fuera de Torrent durante mucho tiempo, me gustaría poder tener una botellita con el aire de la calle de la Ermita el día del traslado de la Virgen de los Desamparados. Si usted va este lunes próximo, cierre un momento los ojos, afine el olfato y escuche con atención…
Y ahora contésteme: ¿no le gustaría tener eso guardado para siempre?