27 de enero de 2012

El linchamiento

(Publicado en el último número de La Opinión de Torrent)
El pasado martes se celebró la festividad de San Francisco de Sales, patrón de los periodistas. De los periodistas católicos, apuntaba un tertuliano de la radio, como si hubiera también uno de los periodistas ateos, musulmanes o budistas, que deben de ser legión. Y esta efeméride ha venido a coincidir en el tiempo con la remodelación provocada por la salida de María José Català de la alcaldía, que incluye también el nombramiento de una nueva jefa de prensa del ayuntamiento, que ha provocado enérgicas quejas de los partidos de la oposición. Fundamentalmente del BLOC, porque en esto, el PSOE mejor está calladito, ya que todos recordamos cuál fue su gestión de la imagen de la anterior corporación y seguimos sin saber a dónde fueron a parar aquellos patrocinios a cierta página web seudotorrentina y pornográfica, pero ésa es harina de otro costal.
                Decía que ha provocado airadas críticas por parte de la oposición valencianista y me parece bien, porque eso es lo que esperamos de la oposición: que fiscalice la labor de gobierno municipal y lance sus propuestas acerca de lo que debería hacerse si ellos gobernasen, aunque eso implique escuchar alguna sugerencia bastante absurda, como que el BIM se encargue de la comunicación del ayuntamiento. Con el debido respeto, es una propuesta tan descabellada como sugerir que yo dirija el departamento de Física Cuántica de la Universidad de Puerto Hurraco.
Pero la legitimidad de la crítica de un partido político no da cancha libre para el linchamiento de una persona que, con mayor o menor acierto, ha asumido una función que le ha sido encargada. Y eso es lo que ha ocurrido en las últimas horas en diferentes foros de internet y en las redes sociales. No es justo. Fundamentalmente porque esas críticas aceradas, que partían desde el anonimato, hacían una especie de juicio previo y preventivo, tan propio de estados totalitarios, y provocan un estado de indefensión hacia las personas afectadas, que merecen, como mínimo, el beneficio de la duda ante la labor que se les ha propuesto.
Ya hemos comentado en otras ocasiones lo triste que resulta leer en una noticia en este mismo diario, en su edición digital, los comentarios que se suceden insultándose o vejando al protagonista de tal suceso, comentando si un concejal utiliza o no un móvil; si un asesor ha tomado un café en un local del pueblo o si los asesores de un partido viven o no en Torrent y convirtiendo cualquier aspecto de la vida privada de las personas que trabajan en el ayuntamiento en una especie de debate de Telecinco donde todo vale con tal de despreciar al contrario.
Tengo mi propia opinión acerca de lo que debería ser un gabinete de prensa municipal y le adelanto que no coincide con ninguna de las que han postulado los diferentes partidos de nuestra corporación en las últimas semanas. Alguno quizá se lleve las manos a la cabeza, pero creo que esto es lo más sano y democrático de nuestra sociedad: que cada uno pueda tener una postura ante un aspecto de la realidad y que se le permita expresarlo, defenderlo, argumentarlo y rebatir otras opiniones.  
Si no sabemos hacerlo así, mejor cerremos la boca.

13 de enero de 2012

Tres veces bueno

(Publicado en La Opinión de Torrent)
Desde aquel que se rasga las vestiduras porque la alcaldesa dejara la vara de mando a las primeras de cambio, hasta el que se felicita porque Català haya sido nombrada consellera, pasando por aquellos que hacen cábalas del porqué ha sido Amparo Folgado y no otros nombres los elegidos para ostentar la alcaldía, mucho se ha dicho y hablado acerca de los acontecimientos que han secundado la vida política de nuestra población en las últimas semanas. Así que permítanme que no les aburra exponiendo detalladamente cuál es mi opinión al respecto, por lo que se la resumo de manera muy escueta: Bueno para el pueblo, bueno para María José Català y, si me apuran, bueno para el PP y la oposición. Ahora bien, si usted, pese a la abrumadora presencia de opiniones al respecto, aún tiene interés en seguir leyéndome y no prefiere pasar página, me explicaré un poco mejor.
Decía que bueno para María José Català y debería matizar: Bueno para su carrera y su proyección política, pero, ¡ojo!, la cartera de Educación es una de las más difíciles de torear. Cierto es que el legado del conseller Font de Mora, aquel que llegó a exasperar al más pintado con sus piruetas lingüísticas, le permite un colchón más que cómodo para poder reconducir la situación de esta consellería, porque, francamente, es difícil hacerlo peor y dejar a todos tan enfadados. Pero, en esta labor, Català tiene mucho que perder y poco que ganar. Mucho que perder, porque es una consellería en la que sí o sí urge hacer reformas: completar el mapa escolar –en Torrent hablamos mucho del colegio nº 10 y 11, así como de reformas en centros, pero en cada pueblo tienen también su “número diez en barracones” – , dotar a los centros de profesorado, hacer la transición a una escuela moderna con materiales 2.0 y profesores analógicos, y un largo etcétera con el que no quisiera aburrirle, pero que se puede resumir en que es un caramelo envenado, con el que podemos ver el inicio de una carrera política fulgurante o el freno en seco de la misma. El tiempo lo dirá. Yo por mi parte, creo que tiene en sus manos las dotes necesarias para poder reconducir esa situación que, en parte, estaba solucionando el conseller Císcar.
Y bueno para el PP y la oposición. En primer lugar, porque permite a los populares locales demostrar que no es todo MJC y que entre sus filas hay muchas personas preparadas y dispuestas a liderar, no sólo el ayuntamiento, sino también a poder representar al pueblo en Diputación, Cortes o el Congreso. Amparo Folgado debe ser un ejemplo de eso.
Y también para la oposición, porque, cautivo y desalojado el zapaterismo del gobierno de la nación, y con un poder popular en el pueblo, mancomunidad, diputación, Generalitat y la nación, pocas excusas pueden encontrar ya desde las filas del PP para no ejecutar algunas propuestas tan necesarias como los colegios, la Escuela Oficial o el Hospital, máxime si se cuenta con la anterior primera munícipe dentro del Consell. De manera que si, de una vez por todas, el PSOE deja sus líos internos y se suma a los intentos del BLOC por hacer algo de oposición, pueden encontrar en esta situación su mejor aliada para reclamar lo que parecen querer con tanta insistencia.
Como dice aquel refrán, que por cierto nunca he llegado a creerme, el tiempo pone a todos en su sitio.
A ver si tenemos suerte.