22 de julio de 2011

Una manta de sopapos..


(Publicado en el último número de La Opinión de Torrent)
Llevo ya cuatro años colaborando con este periódico y siempre, al llegar mediados de julio, he escrito acerca de las fiestas patronales. Y así tenía previsto hacerlo este año, hasta que el nombramiento de las falleras mayores ha irrumpido en el panorama festivo local.
Vaya por delante mi felicitación a las falleras que han sido elegidas, sin despreciar a las que pudieran haberlo sido y estarán en la Corte de Honor. Además resulta que, en esta ocasión conozco a ambas y sé que estarán a la altura de tal representación, por lo que me congratulo por Inma, a la que conozco desde que era una chiquilla y la  considero casi como una sobrina, del mismo modo que me alegro sobremanera por Irene, a cuyos padres tengo en gran estima.
                Pero sería muy mezquino por mi parte si considerase que el criterio para seleccionar a una u otra chica fuese el de la amistad, la cercanía con sus padres o el parentesco con ella. No daríamos una buena imagen como pueblo si nuestras representantes de una de las fiestas más singulares de nuestro pueblo fuesen seleccionadas por cuestiones estrictamente personales. No me imagino al jurado murmurando acerca de la madre de la  fallera de la calle de San Justo, ni poniendo a caldo al novio de la fallera del Barrio de la Gracia o preguntándose si la nariz de la fallera de la Plaza de los Remedios es natural u operada. Y más cuando se trata de un jurado externo a las fallas de Torrent, como es el caso.
                Así que me extraña y me indigna el tratamiento que muchos de nuestros vecinos han dado, por medio de los comentarios que se han realizado por Internet, incluso en la página de este mismo diario, a la elección de este año. Partiendo de la base de que, como dice el refrán, nunca llueve a gusto de todos, y entendiendo que habrá gente que no comparta la decisión, no puedo dejar de preguntarme cuántas de estas personas se han dejado llevar por rencillas personales o intentaban justificar por qué su sobrina o su vecina no era la elegida, como si el jurado tuviera que tener en cuenta tales criterios.  Y siguiendo el hilo de los comentarios, me pregunto también cuántas de esas personas, amparadas en el anonimato que permite Internet, se habrían atrevido a proferir tales palabras identificándose con su nombre y apellidos o dirigiéndose a las protagonistas, a su marido  o a sus padres. Porque, una vez más, la cobardía y la mala educación van de la mano, y no me imagino a estos personajes, que son cuatro o cinco y además es fácil saber quiénes son, permitiendo que se digan esas chorradas sobre sus hijas, sus hermanas o sus mujeres.  Afortunadamente son las opiniones de la mente enferma de muy poca gente, pero que son capaces de realizar mucho daño. Y por cada imbécil de estos hay cientos de personas que no piensan ni actúan igual ni, por supuesto, escriben sus chorradas en Internet.
Porque, oiga, conociéndolas a ellas y a sus padres, les aseguro que si fuera yo el padre de alguna de ellas y me entero de quién es tan cobarde y tan miserable para escribir de forma tan gratuita sobre unas niñas, le habría regalado la tarjeta de visita de algún dentista donde reponer las piezas dentales perdidas.
De la manta de sopapos que le hubiera dado, claro

20 de julio de 2011

Metidas de pata

(Publicado en universoinformativo.com)
El actual portavoz socialista del Ayuntamiento de Torrent, aunque se estrena en la política local, presume del legado socialista de los anteriores años en que su partido gobernó nuestra ciudad. No podía ser de otra manera, que dice aquél, y nos parece hasta lógico, pues de poco serviría presentarse a las elecciones sin ningún bagaje político, a pesar de que esto le haya supuesto obtener los peores resultados de su partido en Torrent. Pero ésa es otra historia.
         Saco a colación esta reivindicación que hizo en toda la campaña, porque parece que es selectiva y que solo lo hace con aquello que le resulta importante para su discurso, lo que en cristiano se suele llamar demagogia. Me estoy refiriendo a la crítica que ha realizado a que el Ayuntamiento saque a concurso la gestión del Auditori Municipal, acusando a los populares de querer privatizarlo todo. Hombre, en eso básicamente radica la gestión de un partido y otro. Esperamos del PP, que se define como liberal, que sea eso, liberal. Es decir, que en sus actuaciones económicas dé paso a la iniciativa privada ahorrando costes al contribuyente, y manteniendo únicamente aquellos servicios que son esenciales para la ciudadanía. Y esperamos, lamentablemente, del PSOE, que sea intervencionista, y que constituya el gobierno los organismos correspondientes para atender al ciudadano, con sus consiguientes costes vía impuestos. Como quiera que un modelo y otro ya los conocemos los españoles, y los resultados ya están ahí para verlos, les ahorraré decirles qué modelo aventaja al otro.


Sin embargo, si la crítica nos parece hasta cierto punto lógica, retomamos el concepto de memoria selectiva del que hace gala nuestro portavoz, para recordarles de nuevo por qué es demagógica. Porque, si la memoria no me falla, que con la edad aún no ha empezado a hacerlo, recuerdo que hay servicios al ciudadano en Torrent que fueron puestos en marcha por el Partido Socialista y que se gestionan por medio de empresas privadas que obtienen beneficios (empresa privada y beneficios son palabras apestadas para los socialistas, por lo visto) de su actuación en instalaciones o servicios públicos. Pongamos por ejemplo las instalaciones deportivas del Parc Central o de la Cotxera, instalaciones abanderadas del proyecto socialista de Ros y Bresó y “cedidas” (Campos dixit) a una empresa como Gaia. O la recogida de basuras y la limpieza viaria, que en nuestra infancia era cuestión  de trabajadores municipales y ahora está en manos de Fomento de Construcciones, cuya dueña, por cierto, es una de las malvadas hermanas Koplowitz. Y qué decir del servicio de autobuses municipal, también gestionado, vía concurso, por una empresa privada.
         Seguramente nos dejamos algo en el tintero, pero poco importa, porque ya queda claro que el argumentario del líder socialista se tambalea cual un equilibrista reumático en el alambre. 
Es lo que pasa cuando uno presume de la gestión de 28 años de gobierno socialista sin contar con aquellas personas que lo han hecho posible. Que se mete la pata.

11 de julio de 2011

O todos moros...


En plena crisis económica, quien más y quien menos anda haciendo números en casa y recortando de aquí y de allá para apañarse unas vacaciones. Aquel, que quería marcharse este año de vacaciones a la playa y alquilarse un apartamento en primera línea de playa se va a tener que conformar con irse algunas mañanas con los bártulos a cuestas a la Malvarrosa, en tranvía. Otro, que llevaba prometiendo a sus hijos cinco años consecutivos ir a Eurodisney, decide quedarse en la casita del secano con los suegros mientras los niños nadan en la balsita, a ver si el año que viene les ha ido mejor y por fin pueden conocer a Mickey y a Donald. Finalmente hay matrimonio que  ha decidido aplazar la reforma de la cocina y la compra del coche porque la cosa no pinta bien y haciendo un gran esfuerzo y sacando de aquí y de allá, ha conseguido una semanita en una casita rural, para que los niños vean algo más que asfalto y televisión este verano.
                Creo que en todas las familias, en mayor o menor medida, se dan circunstancias parecidas, y en muchas tertulias de café, en la calle o en el médico, escuchas conversaciones muy similares, en las que todos comprenden que la cosa no está bien, que conviene mirar mucho la peseta, aunque ya no la llevemos en el bolsillo, y guardarla por si nos hace falta en el futuro.
                Sin embargo esta actitud, tan razonada y razonable, no la tenemos cuando se trata de exigir lo que supuestamente consideramos nuestro. Sin estigmatizar a nadie, pongamos por ejemplo que pertenecemos a una asociación festiva de las que existen en nuestra ciudad. Me parece que será difícil encontrar a algún vecino de Torrent que no sea fallero, moro, cristiano, clavario, hermano o festero del barrio, así que nadie y todos debemos sentirnos identificados en este caso.  A la hora de asignar cuotas, ajustar el presupuesto y observar los gastos todos apelamos a la situación, a que no es el momento de apretar a las familias más de lo necesario y a que hay que bajar un poco los gastos. Pero a la hora de reclamar la subvención o la ayuda –municipal, autonómica, nacional, pública o privada– me gustaría saber cuántas asociaciones de las que hemos mencionado han remitido a estas entidades una carta con la actitud anterior, del estilo: “como sabemos que este año la cosa ha ido mal, les solicitamos que nos recorten un veinte por ciento la ayuda que nos daban”.
                Sí, ya sé lo que me van a decir muchos y no seré yo quien les  dé o les quite la razón: “Que recorten en la fórmula 1” o “que se baje el sueldo Rita” , “que no se gasten el dinero en chorradas” y también aquello de “¡que no nos representan, que no!” o la más apropiada para estas semanas pre-fiestas patronales “si se lo dan a las fallas, a mi asociación de amigos de las calle San Cucufato, también, que aquí o todos moros o todos cristianos”. Pero es entonces cuando, de nuevo, olvidamos nuestra responsabilidad en esta crisis, que cada vez estoy más convencido que aparte de económica, terriblemente económica, estamos ante una crisis de valores, que es aún mayor y más terrible que aquélla. Y entramos en un círculo vicioso, del que resulta casi imposible salir, imponiendo nosotros mismos unas condiciones que no aplicamos en nuestra casa.
                Y así, a ver quién le pone el cascabel al gato y arregla esto.