29 de marzo de 2011

Una Universidad Grande y Libre

Qué cosas tiene la laicidad.Ahora vienen unas señoritas y unos señoritos a los que no les gusta que se celebre Misa y se despelotan. Insólita protesta. La semana que viene, si no me parece bien lo que se apruebe en el Congreso prometo evacuar en las vías del metro. Ya sé que no hay relación entre mi "truño" y el Congreso, pero aquí se trata de llamar la atención. ¿Que no le gusta el café del bar en el que desayuna? Juegue un cartón de bingo. ¿Descontento con la vecina que tiene el televisor muy alto?: Zarandee una mosca. ¿Irritado por el calentamiento global? Escupa al aire tres veces y no se mueva. ¿Qué más dará?
Bien mirado, tienen razón estos jóvenes universitarios. ¿Qué pintará una capilla en la Universidad Complutense, creada a partir de una bula papal y cuyo lema es "La libertad ilumina todas las cosas"?. Normal que estas protestas se extiendan al Estudi General de la Universitat de València, impulsada por un Obispo y en cuyo escudo, hasta hace bien poco, por fortuna, aparecía la Virgen. Una universidad laica, como puede observarse desde sus inicios, a pesar de que fuera impulsada por un Papa (valenciano, para más señas, aunque seguro que  era del PP y del Real Madrid y veía "El gato al agua").  
Y es que deberíamos ir más allá. El año pasado murieron muchas personas practicando deporte. Otras fueron detenidas en operaciones antidopaje. Por no hablar de los millones de euros que mueve el fútbol y sus siniestros dirigentes. Que cierren, pues, las instalaciones deportivas. Ese dinero se puede emplear en otras cuestiones más universitarias. 
¡Ojo! ¡Nunca se emplee en la compra de nuevos ordenadores! ¡Cuántas redes de pederastas y de pedófilos han sido detenidas por la policía en los últimos años y cómo ha crecido su sofisticación! Claro, en las facultades se enseña informática y se forman futuros informáticos, delincuentes sexuales en potencia. Clausuremos también las aulas y las facultades de informática. ¿Teatro en la universidad? Mmmm, suena bien, pero, ¿y si alguien quiere representar a Muñoz Seca, asesinado en Paracuellos o a otro autor de semejante calaña? Mejor las chapamos también, no sea que nos cuelen un gol. Y de paso cerremos bibliotecas y cátedras de Literatura de los Siglos de Oro, porque se estudian autos sacramentales que reflejaban la opresión de la Iglesia Católica en la Europa del XVII. De ahí a cerrar más de medio Museo del Prado sólo queda un paso....
Costará el esfuerzo, pero merecerá la pena. Tendremos una bonita universidad con cafeterías donde no se podrá fumar en su interior, pero en sus jardines podremos liarnos unos bonitos petas, como los que nos liábamos en la de Filosofía. ¿Te acuerdas que risas nos echemos?
Todo sea por tener una Universidad Grande (pero vacía )  y Libre (pero de libertad).

26 de marzo de 2011

Un poco de sentido común

Acostumbrados como estamos a regularlo todo con normas, reglamentos y prohibiciones estamos olvidando usar el sentido común. Lamentablemente en esta ocasión la situación es lo suficientemente seria y grave como para no tomárselo en broma. Me estoy refiriendo al terrible accidente de los dos niños en la calle Sagra el día de San José. No me puedo imaginar el dolor y la angustia de las familias en ese fatídico día y por los que les mando mi más sincero abrazo y un deseo de corazón de que sus hijos se recuperen pronto.
Y sin querer establecer un juicio a lo ocurrido, permítanme que vuelva a referirme al sentido común. Desde el día 1 de marzo hemos estado bombardeados, nunca mejor dicho, por las continuas explosiones de los petardos. Sin ir más lejos, en la ofrenda del día 18, con una Avenida abarrotadísima de gente, un padre y su hijo, en compañía de una madre que miraba la escena con ojos bucólicos, lanzaban de forma indiscriminada toda suerte de petardos, salidas y bombas de humo con las consiguientes molestias para los que sufríamos a su alrededor y con la falta de respeto para el acto que ahí se estaba celebrando. Añadan ustedes la anécdota que se les ocurra y si no es así, pasen por la Torre, que luce unas buenas marcas de haber sido objeto del bombardeo por parte de una tropa de gamberros.
Nada que objetar a que los niños lancen petardos de una forma controlada durante las fiestas de fallas. Pero insistamos en que sean de forma controlada. En las últimas semanas la Policía y los pirotécnicos han venido realizando charlas de seguridad ante el uso de estos artefactos en las escuelas con escaso éxito. De hecho, la norma de venta y distribución de estos materiales es bastante estricta, pero se burla con una facilidad pasmosa. Con la ley en la mano, un niño de doce años sólo puede tirar esos petarditos que explotan al lanzarlas al suelo –las llamadas “bombetas” – que seguro usted ha visto tirando a niños de guardería. Imagínese usted la edad que debe tener alguien para lanzar algo más potente, como un masclet o esas salidas que surcan el cielo (en el mejor de los casos) un día de fallas y preguntémonos de dónde demonios lo han conseguido y con qué dinero para tener la ecuación de la estupidez completa: Tenemos una masa de padres irresponsables comprando petardos a sus descerebrados hijos que los tiraran a cualquier hora, en cualquier lugar y de cualquier forma. Lo raro, entonces, es que no pasen más accidentes.
¿Es necesario endurecer más el reglamento cuando son, muchas veces, los propios padres los que proporcionan estos petardos a sus hijos? Una vez más, buscamos excusas fuera de nosotros para no querer reconocer que somos nosotros, con nuestra inconsciencia, quienes ponemos en serio peligro nuestra integridad y la de los que nos rodean. Y de esta manera reclamamos que las instituciones pongan vallas más altas en las “mascletaes”, más policías patrullando las calles, más normas prohibiendo lo que ya estaba prohibido y más y más reglas que luego nos pasaremos literalmente – y perdonen la expresión– por el arco del triunfo para evitar nuestra responsabilidad como padres, educadores y ciudadanos en general.
¿Más leyes y normas? No. Más sentido común.

20 de marzo de 2011

Siempre hay una razón para vivir


Aunque para algunos sólo las hay para ladrar.

10 de marzo de 2011

Vino viejo en odres nuevos

(Publicado en el Diario La Opinión de Torrent)
Dice el Evangelio de Mateo en su capítulo 9, (¿aún es legal citar un fragmento del Evangelio, verdad?) que “no se echa vino nuevo en odres viejos, porque los odres revientan, el vino se derrama y se pierden los odres. El vino nuevo se echa en odres nuevos, y así se conservan los dos”.  
                Esta referencia evangélica no sólo se debe a que ya estamos en Cuaresma y, afortunadamente, ya ha pasado el Carnaval, sino que está relacionada con la actualidad política de nuestra población. Me explico: En las últimas semanas se ha rumoreado y se ha especulado mucho acerca de la posibilidad de que un nuevo partido se presente a las elecciones locales y de cuál podría ser su cabeza de cartel, responsabilidad que finalmente ha recaído en un ilustre médico de nuestra localidad y exconcejal del Partido Popular. Me estoy refiriendo a UPyD, partido que se está haciendo cada vez más famoso por rescatar de las cavernas a antiguos dirigentes del Partido Popular y del Partido Socialista para encabezar sus listas. Recuerden que incluso la líder a nivel nacional, Rosa Diez, le disputó a Zapatero la secretaría general de los socialistas.
                Y es que no hay nada más incongruente que lanzar un nuevo partido, proclamarse como el adalid de la renovación democrática y la participación ciudadana, arremeter contra los partidos tradicionales y tacharlos de anclados en sus estructuras por carecer de todo lo anterior, para acabar presentando a sus candidatos… que resultan ser exconcejales de esos dos grandes partidos. ¿Cómo puede uno tener la desfachatez de presentarse como alternativa a lo que hasta hace unas semanas o meses él representaba?  ¿Con qué autoridad moral puede un exalcalde, caso de Mislata, criticar el funcionamiento de un partido o del propio ayuntamiento que él mismo ha llegado a dirigir? Fíjense en lo curioso que podría resultar que un concejal de este partido, que lo ha sido durante los años de Naseiros, Filesas y demás, critique a otro recién llegado por los Gürtel o los EREs de Andalucía,  ¿absurdo, no? Cabría preguntarse, entonces, por qué no tuvieron ese discurso de renovación cuando militaron en esos partidos que ahora tanto parecen detestar, o por qué, mientras ostentaron tareas de responsabilidad de gobierno, no pusieron en práctica esa nueva fe política que ahora dicen profesar. Y como la respuesta no se sostiene, podemos llegar a la conclusión de que sólo buscan un protagonismo que por otros medios no han sido capaces de alcanzar.
                Aún hay otras dos formas de afrontar la renovación política. Las dos están representadas por exministros: Asunción y Cascos. El primero ha optado por la coherencia y la seriedad: renovar el partido desde dentro. Ya veremos si es capaz de conseguirlo. El segundo, en un arrebato infantil, funda su propio partido como el niño que se lleva el balón a casa porque no le dejan jugar.
                Nadie pone vino nuevo en odres viejos, decía el fragmento con el que comenzábamos. No decía nada el Evangelio, en cambio, de poner vino viejo en odres nuevos, pero se nos antoja igualmente absurdo. Si quieren presentarse como la alternativa de la renovación política, comiencen por quitarse la caspa de la chaqueta, busquen gente nueva y confíen en que su mensaje y su proyecto hagan todo lo demás. Lo contrario sería intentar confundir al personal.
Y para eso no hacía falta  un partido nuevo.