7 de octubre de 2011

Y tu nombre, mi ideal

En mi casa somos muy futboleros. Tengo guardado en la memoria mi primer recuerdo futbolístico, casi más un flash de un partido, que creo debía de ser del Mundial de Argentina en 1978. Son de esas historias que casi he reconstruido con el tiempo, por lo que ya no sé qué tiene de cierto y qué de inventado, y la imagen la veía en un televisor de aquellos de blanco y negro (con dos botones, uno para el VHF y otro para el UHF, que nosotros crecimos aprendiendo tecnología, analógica, pero tecnología) en el que disputaban un partido las selecciones (aquí es donde creo que entra en juego mi imaginación) de Argentina y Perú. Por cierto, que en aquel partido el Matador se hinchó a meter goles. Créanme, entonces, si les digo que desde aquella tarde de 1978 hasta el día de hoy habré visto y oído por la radio cientos de partidos, habré cantado miles de goles y habré maldecido en arameo millones de veces. Pero sólo he llorado tres veces. Las dos primeras, en 1986, con el descenso del Valencia a Segunda División y con el penalti fallado por Eloy contra Bélgica en el mundial de México. Después de eso,  a pesar de derrotas y títulos, el fútbol ha dejado de ser un motivo para soltar una lagrimita.

Pero eso fue hasta el domingo pasado. Ya les he contado en alguna ocasión que estamos en pleno proceso de levantinización en nuestra familia, sin que ello vaya en menoscabo de la pasión que profesamos por nuestro Valencia CF. Y allí estábamos todos los hermanos, alrededor de la radio, escuchando el partido contra el Betis en el que se impuso el Levante, lo que le permitía acceder, aunque de manera provisional, al liderato. Estábamos jaleando la victoria y se me ocurrió poner el himno del Levante en el móvil para celebrarlo. Fue sonar la dulce vocecita de Sandra que se escucha al final de cada partido en el Ciutat de Valencia e inmediatamente  todos nos callamos y comenzamos a esquivarnos la mirada, pues se nos rompían los ojos. Se nos estaba poniendo un nudo en el estómago y yo no me lo podía creer.

¿Qué nos has dado, Levante?

(Dedicado a Nacho, a Pedro y a todos mis fieles seguidores granotas)

3 comentarios:

El papá dijo...

¡¡Qué grande!!
¿Será que la dignidad del pequeño nos enorgullece o que estamos faltos de épica?
Nunca he actualizado tantas veces la narración en la web de un partido...no llegaba nunca el final del partido!!

Miope dijo...

¿No hubo nudo en la garganta en la Copa del 99? ¿Ni en las dos ligas? ¿Ni con Ortí paseando el palmito? ¿Ni cuándo accedimos a la primera final de la Champions?

No me lo creo.

www.elcarrermajor.com dijo...

En la copa del 99 hubo... campamento; en las dos ligas hubo... procesión que nos fasitidió la celebración... la primera final de champions, sí, mucha alegría, incluso en la final de Göteborg, pero lo viví con mucha tanquilidad, como el mundial y la eurocopa, sin una extraordinaria manifestación de júbilo.