24 de junio de 2011

Ya son ganas de llamar la atención


Tengo en gran consideración al portavoz del Bloc - Verds - Plataforma per l’Hospital - Coalició Compromís. Y si usted a estas alturas de artículo aún me sigue leyendo y no ha sufrido ningún amago de asfixia al pronunciar semejante concatenación de nombres, se lo agradezco. Sí, ya sé que es más fácil utilizar la denominación que todo el mundo usa: Bloc, o tal vez convendría usar la más actual: Compromís. E incluso algunos me dirán que es la UPV de “tota la vida”. Cierto. Pero es que son ellos los que se empeñan en autodenominarse con todas las etiquetas anteriores, así que no seré yo quien les cape un nombre tan rimbombante, porque, como decía al principio, le tengo una gran estima.
                No es de extrañar, pues, que con tal profusión de grupos, partidos, plataformas y coaliciones que se dan cita en el Bloc, los concejales electos tuvieran que utilizar una fórmula tan locuaz para tomar posesión de su acta de concejal el pasado día 11. A la desafortunada apostilla, aunque parece ser que legal, de acatar la Constitución “com mana la llei” que hicieron ambos, le sucedió toda una declaración de intereses de defensa del valenciano que ni venían a cuento ni servían para nada.  Con tanta chorrada y tanta indignación (¡ay, qué palabrita!) a la hora de tomar posesión, lo más normal, como acabó ocurriendo, era que la nueva concejala olvidase recoger su medalla de concejal.
                “Com mana la llei” es un eufemismo de aquel celebérrimo “por imperativo legal”, que, por cierto, también usó un diputado de Compromís a les Corts, y que nos recuerda lamentablemente a personas que poco o nada creían en los valores que defiende la Constitución. Como sabemos que Sento y compañía no piensan como aquéllos, por más que algún hooligan del Bloc aún siga creyendo que Bildu es un partido democrático (no sabemos, en cambio, si semejante personaje aún creerá en el ratón Pérez, el sacamantecas o el mismísmo “Butoni”), les perdonamos semejante boutade. Sin embargo, toda la extensísima fórmula añadida en defensa del valenciano, se nos antoja realmente fuera de lugar. Y no porque uno no esté de acuerdo con la protección y promoción de nuestra lengua materna, sino porque, simplemente no era ése el momento. Porque sí lo era cuando, en uso de su palabra como flamante portavoz,  podría haberse extendido en su defensa del valenciano y de la enseñanza en los colegios en valenciano. Y, paradójicamente, no lo hizo. Si no me creen, pueden leer su discurso en la página web del Bloc (www.bloctorrent.com), y seguramente podrán hacerlo en el próximo BIM. No se menciona ni una sola vez la palabra “llengua” ni “valencià” en todo el texto.  Y claro, uno se queda un poco perplejo, cuando el portavoz del partido que está llamado a hacerse eco de ese sentimiento progresista-valencianista no sabe medir los tiempos de esa manera, especialmente con la actual composición del pleno (porque en este tema, al PSPV ni se le espera). Y uno no puede dejar de preguntarse si no son ganas de querer llamar la atención. Si no se trata de una pantomima, una treta para apuntarse un tanto ante los suyos, una vez más. Si no se trata de hacer una oposición de pegatina, de camiseta y de esparadrapo, como los “indignados” que aguardaban en la calle.
                Porque si se trata de eso, de cacerolada, de pandereta, de camiseta y de querer dar la nota, mal empezamos.

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