15 de junio de 2011

Una auténtica burla


No sé a ustedes qué les parecerá. Yo intentaré decirlo de una forma suave: A mí me parece una burla a la democracia, a las que, por cierto, empezamos a acostumbrarnos.
                Me estoy refiriendo a la presentación a las elecciones locales del Partido Comunista de los Pueblos de España y de Unificación Comunista de España. Nada que objetar a los fines que persiguen, por mucho que estén en las antípodas de mi forma de pensar. Ni tampoco al respeto que nos merecen toda clase de opciones políticas que mantienen la ilusión por acceder al consistorio, aunque la gente les haya dado la espalda.  Sin embargo, uno se pregunta si concurrir a las elecciones en un población como Torrent sin haber tenido una trayectoria anterior, presentar una lista totalmente desconocida por los ciudadanos, no hacer nada para ser medianamente visibles en la campaña y cosechar unos resultados tan exiguos no suponen un insulto a los partidos y coaliciones que sí se presentaban y que, con escasos medios y plataformas, intentan convencer al ciudadano.
                Y es que hablamos de 57 y 48 votos respectivamente, lo que viene a ser los de la lista y poco más. Ignoro si la candidatura la formaban familiares del cabeza de lista de cada partido, pero no me negarán que, si uno no es capaz ni de convencer a los de su entorno más próximo, con qué cara se presenta a una ciudad como Torrent.
                Hagamos ahora un pequeño cálculo matemático para ver el alcance de semejante tropelía. Si en Torrent había 98 mesas electorales, con cerca de cuarenta mil electores, es sencillo pensar que, al menos, en cada mesa se depositaron las papeletas necesarias por si se diera el caso de que todos los electores censados allí votasen a una misma candidatura. Y tampoco cuesta imaginarse que la Junta electoral dispone de papeletas de sobra por si hubiera alguna incidencia, o si desapareciesen las papeleteas de un colegio,  lo que nos lleva a pensar que con facilidad se editarían más de ochenta mil papeletas de cada una de estas opciones. Son ciento sesenta mil papeletas, en folios, si una papeleta ocupa un tercio de una página, más de  cincuenta mil, es decir, más de cien paquetes de folios, como los que usted compra en casa para la impresora, el colegio de los niños o lo que se le antoje.
                Y ahora, la pregunta, ¿será esto preciso para poco más de cien votos?
                Que me perdonen, pero yo creo que no.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que a ti te parezca un despilfarro el consumo de papel para que los partidos minoritarios puedan ejercer el derecho de presentarse a elecciones no deja de ser una opinión más a favor del bipartidismo que impera en estos lares y que finalmente lo único que produce es una mayor falta de democracia. Sinceramente me parece un gasto superfluo si lo comparamos con la libertad que dicho gasto aporta a nuestra sociedad.

Creo que resulta un despilfarro mucho mayor aquel que, sin habernos preguntado a ninguno de los abajo pagantes (eso si es democracia), se realiza en el pago de los derechos de la F1 que tan del gusto resulta para los ricachones de estas y otras tierras y que tan poco nos beneficia a los demás.