21 de abril de 2011

¡Que me aspen!

(Publicado en el diario La Opinión de Torrent)
Que me aspen si lo entiendo. Resulta que desde que cerró el Hotel Lido, la antena de telefonía móvil que operaba allí dejó de funcionar, con el consiguiente problema de cobertura en El Vedat. Ha tenido que venir UPD para denunciar lo que ellos consideran un “desesperante problema y un trastorno” para los vecinos, exigiendo que el Ayuntamiento medie para resolverlo. Me vuelvo loco. ¿No era el ayuntamiento quien debía clausurar las antenas de telefonía en el casco urbano? Así se reclamaba hace unos años en algún barrio de Torrent. ¿Se imaginan el desgaste que supondría para el próximo alcalde/alcaldesa si se instala una nueva antena en el Vedat y se crea una plataforma en su contra? Porque seguro que hay vecinos a los que no gustará la idea de tenerla cerca de casa y ya me los veo, cacerola en mano, frente al ayuntamiento, exigiendo su retirada.
No nos vayamos lejos del Vedat. Parece ser que, desde altas instancias encargadas de proteger y asegurar nuestros bosques, se ordenó clausurar temporalmente los paelleros de las zonas recreativas en toda la comunidad Valenciana, por serio peligro de incendio. Algún listo debió creer que la prohibición no iba con él y se saltó a la torera la norma, rompiendo el precinto policial (con el miedo que eso debe de dar) y haciéndose su paellita, porque, ¡faltaría más!, “¡yo soy el amo y hago lo que me sale de las narices!”. Y en esto que llega la policía y les llama la atención, obteniendo la respuesta de estos cívicos y civilizados vecinos en forma de lluvia de piedras. Imagínense que no hubiera pasado la policía por allí. Y que, como podría resultar previsible por las condiciones de calor y viento, una simple chispa hubiera prendido un matojo de alguna hierba protegida por la ONU. ¡Ya estoy viendo a varios ecologistas atándose a un pino en la Canyada del Conill para reclamar una comisión de investigación y depurar responsabilidades!
Mal si hago mal si no hago. Ahora tenemos una crisis económica atroz y hay que recortar gastos porque se ingresa también menos. Parece lógico, pero ahí llega la falla del Barrio de los buenos vecinos o la Cofradía de San Cucufato para exigir que no les toquen su subvención, so amenaza de embadurnar toda la Avenida con sus soflamas. ¿El casco antiguo? Allá llegan aquellos que sensatamente piden que no se aparque en calles estrechas y se amplíen así las aceras, para que puedan caminar tranquilamente y sin sobresaltos las personas mayores, pero entonces aparece la Asociación Nacional del Tunning y los Rallies callejeros y pone el grito en el cielo, porque ¿dónde van a aparcar sus coches? Otra más: ¿Que su hijo es campeón del mundo de silbo canario? Ya tarda en pedirle a la concejalía correspondiente la construcción de un Conservatorio para proteger y preservar ese bien cultural de incalculable valor. Y seguidamente la Federación de Amantes de los Estorninos protestarán porque la melodía de este simpático chiquillo entorpece la reproducción sexual de estos pajarillos, y su cópula está protegida por severas leyes medioambientales europeas. ¡Toma ya!
Y aún así, sabiendo que se van a meter en un lío enorme, sabiendo que van a recibir de un lado o de otro, según sople el viento, va y hay gente que aún se presenta a las elecciones. Y más de cien que aspiran a ser concejal.
Si es que, como decía aquél, “¡hay gente pa’ to!”

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