10 de marzo de 2011

Vino viejo en odres nuevos

(Publicado en el Diario La Opinión de Torrent)
Dice el Evangelio de Mateo en su capítulo 9, (¿aún es legal citar un fragmento del Evangelio, verdad?) que “no se echa vino nuevo en odres viejos, porque los odres revientan, el vino se derrama y se pierden los odres. El vino nuevo se echa en odres nuevos, y así se conservan los dos”.  
                Esta referencia evangélica no sólo se debe a que ya estamos en Cuaresma y, afortunadamente, ya ha pasado el Carnaval, sino que está relacionada con la actualidad política de nuestra población. Me explico: En las últimas semanas se ha rumoreado y se ha especulado mucho acerca de la posibilidad de que un nuevo partido se presente a las elecciones locales y de cuál podría ser su cabeza de cartel, responsabilidad que finalmente ha recaído en un ilustre médico de nuestra localidad y exconcejal del Partido Popular. Me estoy refiriendo a UPyD, partido que se está haciendo cada vez más famoso por rescatar de las cavernas a antiguos dirigentes del Partido Popular y del Partido Socialista para encabezar sus listas. Recuerden que incluso la líder a nivel nacional, Rosa Diez, le disputó a Zapatero la secretaría general de los socialistas.
                Y es que no hay nada más incongruente que lanzar un nuevo partido, proclamarse como el adalid de la renovación democrática y la participación ciudadana, arremeter contra los partidos tradicionales y tacharlos de anclados en sus estructuras por carecer de todo lo anterior, para acabar presentando a sus candidatos… que resultan ser exconcejales de esos dos grandes partidos. ¿Cómo puede uno tener la desfachatez de presentarse como alternativa a lo que hasta hace unas semanas o meses él representaba?  ¿Con qué autoridad moral puede un exalcalde, caso de Mislata, criticar el funcionamiento de un partido o del propio ayuntamiento que él mismo ha llegado a dirigir? Fíjense en lo curioso que podría resultar que un concejal de este partido, que lo ha sido durante los años de Naseiros, Filesas y demás, critique a otro recién llegado por los Gürtel o los EREs de Andalucía,  ¿absurdo, no? Cabría preguntarse, entonces, por qué no tuvieron ese discurso de renovación cuando militaron en esos partidos que ahora tanto parecen detestar, o por qué, mientras ostentaron tareas de responsabilidad de gobierno, no pusieron en práctica esa nueva fe política que ahora dicen profesar. Y como la respuesta no se sostiene, podemos llegar a la conclusión de que sólo buscan un protagonismo que por otros medios no han sido capaces de alcanzar.
                Aún hay otras dos formas de afrontar la renovación política. Las dos están representadas por exministros: Asunción y Cascos. El primero ha optado por la coherencia y la seriedad: renovar el partido desde dentro. Ya veremos si es capaz de conseguirlo. El segundo, en un arrebato infantil, funda su propio partido como el niño que se lleva el balón a casa porque no le dejan jugar.
                Nadie pone vino nuevo en odres viejos, decía el fragmento con el que comenzábamos. No decía nada el Evangelio, en cambio, de poner vino viejo en odres nuevos, pero se nos antoja igualmente absurdo. Si quieren presentarse como la alternativa de la renovación política, comiencen por quitarse la caspa de la chaqueta, busquen gente nueva y confíen en que su mensaje y su proyecto hagan todo lo demás. Lo contrario sería intentar confundir al personal.
Y para eso no hacía falta  un partido nuevo.

No hay comentarios: