13 de febrero de 2011

Sanciones originales


(Publicado en el diario La Opinión de Torrent)
Lo he leído en el periódico esta última semana. El Ayuntamiento de Quart de Poblet había multado con 300 euros a un vecino por no recoger los excrementos de su perro, pero éste había preferido realizar trabajos comunitarios en lugar de pagar la multa. En concreto son cuarenta horas las que tiene que hacer, con lo que sale a unos ocho euros por hora trabajada, que visto lo visto, tampoco está tan mal.  Ignoramos si la idea de realizar este trabajo comunitario surgió del ayuntamiento, del juez o del propio ciudadano, pero nos gusta la iniciativa por original y cívica.
                ¿Qué les parece entonces? Me refiero a si verían bien que esto se aplicase en nuestra ciudad a aquellos vecinos que con su comportamiento estorban notablemente la convivencia en nuestras calles. Dejando de lado la dificultad que tiene sancionar estas acciones por parte de la policía, pues obligaría a multiplicar por diez la plantilla actual, planteémonos qué actitudes, qué gestos y qué torrentinos serían merecedores de tales sanciones.
                Por ejemplo, las tan sufridas calles de Sagra y San Cristóbal. Al vecino –las malas lenguas del barrio ya lo localizan con nombre y apellidos– que arranca sistemáticamente las flores y plantas que allí se colocan: que limpie las dos calles durante tres semanas. No salgamos de esas calles. Al vecino de la calle Santa Ana que entra con su furgoneta por San Cristóbal no dar una considerable vuelta y para ello no duda en quitar la valla y poner en peligro la integridad de las personas que transitan creyendo, en su ignorancia, que se trata de una calle peatonal: Dos meses vigilando el tráfico en los colegios de Torrent a la hora de entrada y salida de los niños. ¿Qué hacer con los vehículos mal aparcados en nuestras calles? Me refiero especialmente a los que aparcan en doble ¡y hasta triple fila! en la calle José Ortí, en el paseo central de la Avenida para comprar el pan en Opencor o en la calle San Valeriano para tomarse su cafetito en el bar: Tres meses de colaboración con Cruz Roja llevando en sus sillas a personas impedidas y bregando por poder utilizar las rampas por  los coches mal aparcados de la Avenida. ¿Que se acercan fallas y los hijos de los falleros molestan en el casal y sus padres los “aparcan” en el patio de su casa donde lanzan petardos hasta las tres de la mañana un viernes de febrero? No se preocupe. A esas madres y a esos padres, hermosa sanción que consista en levantarse bien temprano y acompañen a los servicios de recogida de basuras del pueblo. Deben aprender que el descanso de todos es muy importante.
Vayamos terminando. No diremos la sanción que le pondríamos al dueño del perro que, al igual que nuestro amigo de Quart, le permite defecar en cualquier rincón de la calle, para regocijo de nuestros zapatos. Pero no estaría de más pensar en alguna sanción para aquel que renueva su dormitorio y decide compartir con sus vecinos la hermosa visión de su ajado colchón dejándolo junto a una papelera. ¿Para qué querremos entonces un Ecoparc?
Aunque bien pensado, igual nos hemos pasado. Resulta muy sencillo proponer lo que hay que hacer, pero la cosa cambia cuando somos nosotros los incívicos, porque ¿quién de nosotros no se puede incluir en la nómina anterior?

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