15 de febrero de 2011

Ale, a fabricar Coca-Cola

Que nos dejamos llevar como estúpidos ante los eslóganes de las grandes multinacionales y que creemos a pies juntillas a la publicidad, al cine y a los medios en general, es una verdad como un templo.
Un ejemplo de ello es la tan manida fórmula de la Coca-Cola, que, desde que éramos pequeños, nos han asegurado que era secreta y que sus guardianes no podían viajar juntos en el mismo avión por si les ocurría algo. No sé en qué consiste esa fórmula ni realmente me importa mucho. De hecho me  paso rápidamente a la Pepsi si me lo sugiere el camarero ("¡Coca-Cola, no, Persi!") o si, como la semana pasada en Carrefour, está más barata (¡5 € menos por 24 latas!).Pero a nadie se le escapa que no debe ser una fórmula tan matemática cuando comprueba las diferencias entre una coca-cola de lata, de botellín, de dos litros o el engrudo que nos sirven en los Mc Donald's y que sin embargo apuramos hasta esos cubitos de hielo geométricos que aguardan en el interior de esos condenados vasos de papel. Sin embargo, va  y resulta que la fórmula se conoce y se publicó en 1979. De eso se hacía eco hoy el diario El Mundo y no se pierdan la caterva de comentarios que jalonan la noticia. De todos, me quedo con el #261: "Ale, a fabricar Coca-Cola".
Qué grande. Como el día que intentamos hacer nocilla casera... ¿a que tú también lo hiciste?

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