30 de abril de 2010

¿Tu Verdad? No, la verdad

(Publicado en el último número de La Opinión de Torrent)

Estoy seguro de que el portavoz del principal partido de la oposición conoce los versos de Antonio Machado que dicen aquello de “Tu verdad no; la verdad / y ven conmigo a buscarla. /La tuya, guárdatela”. También estoy seguro de que no es él el responsable de la publicación que ha inundado Torrent en las últimas semanas encabezada con el pretencioso título de “La verdad”, porque, siendo conocedor de Machado y profesor de Filosofía, jamás se habría atrevido a presentar semejante libelo a nuestros vecinos. Tal vez haya sido algún compañero de bancada el responsable de tan desafortunada publicación, así como de la lamentable elección de la cabecera, que sin duda creerá que Antonio Machado fue un extremo del Betis en los años treinta, y no el sobrio poeta castellano.

Pues sí, amigos, si la verdad de lo que pasa en Torrent tenemos que encontrarla en las páginas de esta revista, que para más inri protesta contra la excesiva presencia de publicidad municipal –valiente ironía, protestar contra algo haciendo lo mismo– podemos darnos por apañados. Ya reclamamos hace algunos meses que nuestros representantes socialistas, siguiendo la estela de la recogida de firmas contra la contribución, exigiesen al gobierno central –dirigido por el nunca bien valorado Zapatero, cuyo principal objetivo es el bienestar de Torrent según se desprende de este panfleto– la bajada del IVA, que repercutirá a las familias mucho más que el IBI y que lo hará sin tener en cuenta el poder adquisitivo de los ciudadanos, afectando por igual a las rentas más bajas que a las altas, medida ésta que no se nos antoja muy socialista. Pero no es la única incongruencia, no. Habrá que ver cómo podrán explicar al ciudadano que ahora critiquen la reforma de la fachada del ayuntamiento, sufragada con fondos del Plan E, cuando ellos mismos votaron a su favor. El lío aumenta cuando el objetivo de esa reforma, según apareció en prensa en su momento, no era otro que el buscar la eficiencia energética y la reducción del consumo eléctrico en calefacción y refrigeración, el apartado estrella de la polémica Ley de Economía Sostenible que ha aprobado el gobierno de... ¿saben de quién? Sí, del Sr. Zapatero.

¿Será que el partido socialista en Torrent quiere emanciparse de su matriz en Ferraz? No, no lo creemos. Más bien creemos que queda poco más de un año para que volvamos a acudir a votar en las locales y alguien se ha dado cuenta de que no han hecho los deberes durante estos tres años, por lo que conviene armar ruido. Sólo así se entiende el comentario malicioso que dedican algunos de sus concejales al portavoz del Bloc, al que llaman entre pasillos “el concejal número 14 del PP” por no haber hecho piña en su tarea de oposición.

Parece claro que esto tampoco ha sido cosa de su portavoz y actual cara visible. Parece claro que en ningún modo está él a favor de las salidas de tono de algunos de sus concejales. Parece claro que quienes han presentado este periódico no conocen a Antonio Machado, como sí lo conoce él.

Podríamos preguntarnos entonces, no ya quién es el número catorce de un partido, sino quién es el que lleva las riendas del otro.

29 de abril de 2010

Mourinho


A mí me gustaría ser como Mourinho. No me alegra que el Barça perdiese ayer ni mucho menos. Suelo ir con los nuestros cuando juegan fuera -por cierto hoy los míos son más de Anfield que del Calderón ya que siento debilidad por Pellegrino-. No disfruté viendo al portugués provocando a la grada.Tampoco llegué a desear que Valdés le diese un buen puntapié en salvas sean las partes y me quedo con la caballerosidad de Guardiola.
Pero no me negaran que no mola ver cómo al Mouriho se la repampinfla (¿se puede decir "se la repanpinfla"?) lo que opinen de él y ver cómo va a su bola, con ese aire de autosuficiencia y de actor de western de serie B en Almería. Sí, señores, me gustaría ser como él. Además, desde siempre he creído que los malos ligaban más...
P.D. Si quieren ver periodismo "parcial" y "objetivo" ven la portada del Marca de hoy...

27 de abril de 2010

El velo

Si damos por buena la transición, la constitución y el régimen democrático en que vivimos, cosa que actualmente está por ver, el tema del velo islámico en un colegio se resuelve fácilmente. Si intentamos una vez más hacer de nuestra capa un sayo, habemus polémica.
Porque en este caso confluyen tres debates. El primero, la sumisión de la mujer al hombre en la cultura islámica. Pero el debate se me muere pronto. A ver quién es capaz de sostener una teoría acerca de la posible sumisión o no de la mujer en el Islam, sin caer en el topicazo de los ayatolás y la Sharia, con la escasa cultura que tenemos acerca del Corán.¿Es el Islam machista, lo son los musulmanes o sólo algunos de ellos? Yo no coy capaz de contestar sin caer en el prejuicio. A priori, no obstante, así lo parece, porque todo indica que es un símbolo impuesto y no voluntario. No es el caso de las monjas, por más que algunos se empeñen en compararlo. La mayor parte de congregaciones religiosas decidieron eliminar el hábito o dejarlo sólo como una elección personal. Si ustedes son de Torrent, compruébenlo: Salesianas, Teresianas, Franciscanas o Trinitarias ya no lo llevan y sólo algunas hermanas de mayor edad lo mantienen como costumbre. Una vez más, el hábito no hace a la monja y una mujer decide libremente entrar en una comunidad religiosa con o sin toca (por cierto, las monjas llevan toca, no velo).
El segundo se me antoja inviolable y es la autonomía de los centros que consagra la LOGSE y la LOE. Un centro, y esto es algo que conviene fomentar y promover, es autónomo para mantener sus normas y reglas dentro del marco democrático y constitucional. Si esto se fuera así, especialmente en la escuela pública, tan esquilmada de recursos y plagada de interinidad y precariedad, otro gallo cantaría a nuestra juventud. No parece mal que un centro quiera cuidar cómo van los chavales al centro (por ejemplo, sin gorra o vistiendo de una manera que no parezca el entrenamiento de los globbetrotters), pero ello no puede contravenir normas superiores.
Porque, ojo, el tercer punto en discordía es la libertad religiosa que ampara la Constitución. No parece lógico que una joven no pueda llevar un símbolo religioso y otro sí pueda ir con una camisa del Che, de Iniesta, o de AC-DC. ¿Por qué éste tiene más derecho que aquél? Y aquí es donde gana por goleada la Constitución, salvo que hagamos caso mi inefable tocayo el sr. Mas, que quiere que el resultado de un referendum en el que participó menos de la mitad del electorado pase por encima de la Constitución. ¿Se imaginan que todo los someteríamos a referéndum? ¿Se imaginan el resultado de uno a favor de la pena de muerte, después de un atentado como el del 11-M?
Y por cierto, ¿alguien le ha preguntado a la niña algo?

20 de abril de 2010

L'amic Abelard


Tengo la satisfacción de ser quien soy y de haber estudiado con profesores de la talla y la valía de Emili Casanova y Abelard Saragossà, entre otros muchos, que justamente me han enseñado a amar y valorar todo aquello que nos hace singulares. Por ello disfruto con la lectura del siguiente artículo del profesor Saragossà que os recomiendo vivamente:

Per a mi, ser valencià significa formar part d’un poble, ser membre d’un poble, el poble valencià. El fet que els valencians sigam un poble per a mi comporta, sobretot, tres coses: en primer lloc, hem de conéixer-nos; en segon lloc, hem de sentir satisfacció de ser valencians; i, en tercer lloc, sobre el coneixement de nosaltres mateixos i sobre el sentiment de satisfacció, els valencians hem de ser solidaris entre nosaltres. Autoconeixement, satisfacció i solidaritat: eixos són per a mi els tres pilars bàsics de ser valencians. I, encara, un quart factor: capacitat autocrítica. Mirem-los d’u en u.
Un poble no existix si no es coneix, si no té consciència d’existir i voluntat de seguir existint. En el despatx de la Universitat de València, tinc un mapa del Regne de València del segle XVII. És molt bonic, perquè no és allargat (que és com és objectivament el nostre territori). En compte d’allargat, el mapa és tirant a redó, de tal manera que, partint del centre, Morella està a la part dreta superior; i, Alacant, està a la part esquerra inferior. En eixa representació del territori valencià, tot està prop. És realment formidable, perquè eixa manera de representar el Regne de València significa que la visió que els nostres avantpassats del segle XVII tenien del seu país es reflectix en la mateixa manera de cartografiar el nostre territori. Recuperem el tema del coneixement propi. Els valencians hem de conéixer les nostres comarques, siga l’Horta d’Oriola o el Baix Maestrat, siga la Plana de Castelló o la Plana de Requena i Utiel, siga la Safor o siga la regió muntanyenca que té Alcoi com a capital. Ara: per a conéixer-nos necessitem mitjans. L’autovia que va de Xàtiva a Alacant per Alcoi fa anys que hauria d’estar acabada, igual que el tren entre Gandia i Dénia. Per a que un poble estiga estructurat, les seues parts han d’estar ben comunicades. Per una altra banda, quan viatgem per a conéixer alguna comarca no cal dir que hem de ser molt respectuosos amb la forma de ser i de parlar de cada lloc. Un respecte que ha d’anar unit a la identificació. Com ara, si un valencià de Vila-real visita Torrent deu sentir com a pròpia eixa ciutat de l’Horta; o, si un valencià d’Ontinyent va a conéixer la ciutat d’Elx, deu identificar-se amb el paisatge, amb la cultura i amb els valencians de la capital de les Valls del Vinalopó. El coneixement de les comarques valencianes, el respecte a la varietat i la identificació amb cada una de les nostres formes de ser i de parlar desemboca en la satisfacció: la satisfacció de ser valencians, la satisfacció de ser com som i de parlar com parlem, des de la mar tranquil•la de Benidorm fins a les serres altes de Villena; des del Vinaròs mariner del nord fins a l’Oriola agrícola del sud. Ara bé, la satisfacció i l’autoestima no són sostenibles, no són perdurables, si no van unides a un sentiment i a una activitat de l’intel•lecte: el sentiment de ser solidaris i l’activitat de ser reflexius i autocrítics. Si una persona es sent valenciana d’una manera profunda i conseqüent, tendix a sentir-se solidària amb els valencians de cada comarca. I això implica tindre en compte la qualitat de vida. Difícilment viurem d’una manera satisfactòria si no funciona bé la indústria dels taulells i la del mobles, la tèxtil i la metàl•lica, la dels joguets i la del calcer, el turisme de vora mar i el turisme rural de l’interior. Sentir-se solidaris dels valencians de qualsevol comarca valenciana equival a preocupar-se per la seua educació, per la seua salut i per la seua economia. Els valencians actuals no podem sentir-nos orgullosos de ser hereus dels vells llauradors valencians i, alhora, despreocupar-nos de la terra: desinteressar-nos pel preu que cobren els llauradors per les taronges o per les carxofes, per la verdura o per l’arròs, pel raïm o per l’oli. Ser valencià, sentir-se valencià, comporta drets i deures. U dels drets és tindre la solidaritat dels altres, sentir-se volgut i protegit. I, qui té eixe sentiment i eixe suport, ha d’actuar amb els altres de la mateixa manera, és a dir: respectant-los, volent-los i donant-los suport. I és que voler i ser volgut, ser solidari i ser ajudat són processos que, quan són interdependents, s’alimenten mútuament i es multipliquen. Dos persones unides i coordinades no en són dos, sinó tres o quatre. Per això els pobles units són tan forts i tan admirables. Recuperem el solc. Per ara, hem parlat d’autoconeixement, de solidaritat i d’autoestima. Però, per a reeixir en la defensa de la terra, per a triomfar en el suport a la indústria, al turisme i als servicis en general; per a aconseguir eixos objectius necessitem ser reflexius i ser autocrítics. Cal ser autocrítics per a millorar l’ensenyament i la salut, perquè no existix una bona civilització sense una bona educació i una bona sanitat. Necessitem ser autocrítics per a deixar als nostres fills un país tan bonic o més com el que hem heretat dels nostres pares. Cal ser autocrítics per a mantindre l’economia valenciana en el món globalitzat actual. Hem de ser autocrítics per a fer propostes que milloren la societat valenciana, que augmenten el benestar dels valencians, que incrementen la formació humana, perquè sense fer créixer la nostra formació en els valors humans difícilment augmentarem el sentiment de viure bé, difícilment viurem d’una manera satisfactòria. En definitiva, per a mi ser valencià comporta quatre coses: en primer lloc, conéixer la societat valenciana en cada una de les seues comarques; en segon lloc, ser valencià implica sentir satisfacció de ser com som i de parlar com parlem; en tercer lloc, ser valencià demana ser solidari amb les necessitats dels altres valencians; finalment, ser valencià aconsella ser reflexius i autocrítics per a conservar les coses bones que tenim i millorar alguna de les deficients. Podríem dir que, en un món cada volta més global, ser valencià és per a mi la manera més fructífera de ser humà, la manera més humana de ser persona. Certament, els valencians som europeus i hem de participar en la direcció d’Europa. Però Europa és molt gran. Des del punt de vista dels sentiments, des del punt de vista de les relacions humanes quotidianes, Europa està lluny. Passa un poc igual en relació a una bona part d’Espanya. En canvi, ¡costa tan poc traslladar-se d’una població valenciana a una altra! Realment, la societat valenciana té una bona mida per a fer que els valors socials no siguen una cosa abstracta i separada de la vida quotidiana. Ans al contrari, sentir-se valencià permet que, en la vida de cada dia, hi haja un equilibri entre els interessos de l’individu i els de la societat, un equilibri entre les necessitats de la persona i les necessitats del poble. Contat i debatut, el sentiment de valencianitat cohesiona socialment, cosa que és tan positiva per a la persona com per al conjunt de la societat valenciana.

15 de abril de 2010

Un aplauso



En muchas ocasiones somos bastante infantiles a la hora de encajar la crítica. Generalmente la soportamos muy mal y buscamos la excusa para justificarnos o el contraataque para desacreditar al que la presenta y las menos de las veces la aguantamos estoicamente con un esbozo de falsa modestia cuando no tenemos más remedio que aceptarla. Sin embargo, si hay algo que llevamos peor que la crítica propia es el halago al contrario cuando no al propio compañero. Esta infantil actitud que podemos observar en niños, por ejemplo, cuando celebran un cumpleaños y los invitados se ven obligados a regalarle algo al otro hermano para evitar sus iras, también la encontramos en adultos. Hace unos meses desde un blog local alguien glosó la calidad de los grupos contratados para las fiestas patronales y no faltó quien, desde la bancada de la oposición, reclamaba que también hace unos años había buenos carteles para fiestas.Nadie decía lo contrario, pero ese alguien pensó, como decíamos hace unas líneas, que alabar algo implica criticar lo otro. Incluso este periódico, en su edición digital, presentó una encuesta hace unos meses para valorar la actuación del equipo de gobierno, dando tres opciones, a saber: bien, mejor que el anterior; regular, igual que el anterior; mal, peor que el anterior. Dando por hecho que aplaudir la gestión actual era criticar la anterior Pero no quisiera desviarme de mi propósito inicial.
Ese propósito no era otro que el de hablarles de la Semana Santa torrentina. Hablar de la fiesta, de su presidente y de la Reina del Encuentro de este año y no caer en el error de que alguien pueda pensar que desconsidero otras fiestas, otros presidentes y otras reinas es el reto que me planteo. Porque a mí sí me parece que la Semana Santa en Torrent sea algo de lo que tenemos que enorgullecernos propios y extraños. Es una fiesta singular, extraordinaria y por extraño que parezca sobrevive a presidentes, juntas centrales, ayuntamientos, dictaduras, gobiernos laicistas y corrientes seculares. Porque se dice mucho del laicismo imperante de nuestra sociedad, pero cada vez hay más personas que participan de ella. Es cierto también que la motivación de muchos de los hermanos dista mucho de las que propone la Iglesia, pero no deja de ser significativo que están celebrando la Semana Santa en una procesión penitencial y no en un macrobotellón en un polígono. Sí, creo que la Semana Santa sí es una fiesta que hay que considerar – e insisto en que eso no significa que las demás no merezcan esa consideración-.
Quería hablarles también del presidente y la Junta Central. Es encomiable el trabajo que hacen, toda vez que en muchas ocasiones esta torpedeado por muchas personas de las propias hermandades y sus juntas directivas. No se descubre Catarroja si lo decimos. Me quedo con el detalle de la organización del Encuentro Glorioso de este año como muestra, con la presidencia del señor Arzobispo. Pocas instituciones y organismos en Torrent funcionan tan bien con tanta independencia del ayuntamiento. Ahí sí que habría que hacérselo mirar.
Y de la Reina del Encuentro, cuya edad había sido motivo de algún comentario malintencionado en algunos foros, pero que ha sabido responder con humildad y cercanía a su cometido. Sólo desde unas profundad convicciones morales y familiares se puede rayar a la altura a que ha estado.
A todos y todas, enhorabuena. La Semana Santa de Torrent sí que es un buen ejemplo para el futuro.