23 de diciembre de 2010

Lotería

Si alguien sabe más de estadística que  me corrija, pero creo que es más fácil morirse que ganar el gordo de la Lotería de Navidad. Siguiendo una sencilla regla de tres, si la esperanza de vida en España puede superar los 80 años y cada año tiene 365 días, dando por seguro que llegará el día que finemos, el resultado es de 1/29200, es decir cada día que pasa tenemos una probabilidad de  un 0'00342 % de morir, probabilidad que se suma día a día hasta agotarse el día de nuestro óbito. Probabilidad de un 100 % a largo o corto plazo, según se mire. En cambio, cada número de la lotería que hemos jugado suponía una probabilidad entre 85000, lo que es igual a un 0'0011% casi tres veces menos probabilidades, sin la certeza de que algún día nos toque, porque no se acumula ese porcentaje al anterior si repetimos jugada.
Así que, dando por hecho que algún día nos reuniremos felizmente en la carretera de Albal s/n y que probablemente nunca lo hagamos en la puerta de la administración de lotería con una ajada botella de cava semi-seco (casi mejor morirse que brindar con Carta Nevada Semi-Seco) no puedo sino desearles a todos ustedes una Feliz Navidad. Que nos dejemos de historias y que arrimemos el hombro todos para que la probabilidad de morirse felizmente -y cuanto más tarde mejor- sea mayor que la de morirse realmente jodidos o demasiado pronto -si es que puede haber algún día bueno para hacerlo-.
¡Que así sea!

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