25 de junio de 2010

Las vuvuzelas


Si usted es futbolero, seguro que sabe a qué me refiero cuando hablo de este infecto artilugio que siembra los estadios en Sudáfrica. Pero si usted no sabe lo que es, le diré que se trata de una especie de trompeta que tocan los aficionados en el estadio, que produce un ruido monótono ensordecedor que se asemeja a un claxon y que provoca que la retransmisión de los partidos se convierta en un auténtico suplicio para los comentaristas, que apenas pueden oírse a sí mismos. Lo cierto es que el invento de marras es más viejo que la tos, pues ya se veía en los campos allá por los ochenta, hasta que las leyes antiviolencia las prohibieron por tratarse de objetos contundentes que podían ser usados como armas, para gran alivio de los que vamos al estadio.

En Sudáfrica, en cambio, no las van a prohibir, a pesar de las solicitudes de aficionados, periodistas en incluso de futbolistas, alegando que es algo tradicional de aquellas latitudes, por lo que nos hemos tenido que acostumbrar en estas semanas a su peculiar sonido. Así, mientras vemos los regates de Ronaldo, las internadas de Messi o los goles de Villa, la banda sonora de los partidos es lo más parecido a un atasco en la nacional. Por lo que si queremos ver el Mundial, y a fe que queremos, no tenemos más remedio que acostumbrarnos a ellas.

Algo parecido ocurre con la precampaña electoral, en la que ya nos hallamos inmersos. Sí, ya sé que aún falta un año, pero si usted afina el oído podrá oír las vuvuzelas de los partidos políticos sonando a lo lejos. Puede tratarse de un mupi (creo que se llaman así los paneles publicitarios que pueblan las esquinas) anunciando los logros del gobierno popular: tu-tu-tu se oye; tal vez sea una publicación socialista denunciando la gestión de la alcaldesa y recordando lo bien que se vivía aquí hasta 2007: tu-tu-tu suena con fuerza; ahora es una nota de prensa anunciando un lavado de cara a la formación nacionalista que solía llamarse unión (sic) valenciana: tu-tu-tu, pero esta vez suena más a matasuegras; podría resultar también un panfleto del bloc denunciando que la alcaldesa lidera la destrucción del empleo: tu-tu-tu vuelve a sonar para provocar la respuesta de nuevo del PP y más tu-tu-tu…

Nos hemos tenido que acostumbrar a ello, como nos hemos ido acostumbrando a tantas y tantas cosas molestas en nuestro día a día: las cacas de perro en las aceras, el mirón del parque infantil, el poniente veraniego o los atascos para ir a la playa. Es lo que tiene. Pero a lo que nunca nos podremos acostumbrar es que alguien aproveche esas vuvuzelas para vomitar todo aquello que tiene dentro y que no se atrevería a decir en un pleno. Y es que hay quien está utilizando ese ruido de fondo para denigrar y humillar públicamente a concejales del ayuntamiento de Torrent, con la excusa de la crítica política y la denuncia pública, de modo que la molesta vuvuzela a la que estamos acostumbrados se asemeja más a la caca de perro que no a la opinión democrática.

Con una pequeña diferencia: y es que al perro no podemos exigirle responsabilidades

1 comentario:

Anónimo dijo...

Yo espero que al vuvucelo al que te refieres al final de tu comentario le llegue el momento de probar de su propia medicina.