28 de mayo de 2010

Xino-xano

(Publicado en el diario La Opinión)
Tenía un amigo en el colegio que se moría de risa con la expresión “xino-xano” por lo que la colocaba en cada conversación siempre que podía. “Xino xano –me decía – ya me he estudiado las declinaciones” antes de un examen de latín. Pasaba el fin de semana y para ilustrar todo el deporte que había hecho afirmaba “el sábado me fui a correr y xino xano me hice diez kilómetros”. Y cuando se acercaba el fin de curso bromeaba con algún profesor que nos apremiaba por acabar el temario con su “es que xino xano ya estamos en junio, señor profesor”. Pues bien, mi amigo, al que por cierto hace años que no veo, diría hoy aquello de “xino xano, se acercan las elecciones”. Para ser más exactos, ya sólo quedan cincuenta y dos semanas. Un añito, vamos.

Lo cierto es que esta circunstancia no debería preocupar más que a aquellos que no han hecho sus deberes en este tiempo e incluso puede que a usted le parezca todavía mucho tiempo para dedicarle su atención, pero a falta de completar el cartel de candidatos a alcalde para los próximos comicios, las quinielas y las apuestas por saber quién será el cabeza de lista de los socialistas ya echan humo. De hecho, esta misma semana ha aparecido en prensa una terna de candidatos que se barajan y entre los que se encuentra el perfil de mujer joven y alejada de la primera línea política que tanto se criticó en 2007, lo cual no deja de ser curioso. Como curioso resulta que no se resistan a excluir la posibilidad de recuperar para la contienda local al sempiterno candidato a alcalde cuya dimisión aún no ha sido bien explicada a nuestros vecinos. En ese caso sería entretenido saber qué diría el propio Ros, porque hablamos de Ros, de nuestro Jesús Ros, cuando le pregunten no sólo por su dimisión, sino por aquellas palabras que decía en el ABC, allá por el año 2002, en las que afirmaba que “si la gente lo pide, hay que estar al pie del cañón” o aquello referente a la limitación de mandatos en los cargos políticos sobre lo que decía que debería estar “regulado por ley en lugar de depender de la voluntad personal del mandatario” al llevar por aquel entonces él mismo quince años en el poder. Porque, como ya decíamos en estas mismas líneas hace sólo unos meses, cuando hablábamos de los “globos sonda”, la posibilidad de que vuelva a presentarse es algo más que una simple entelequia y por lo que se cuece en los medios, algo que no disgusta al propio implicado ni a los encargados de confirmarlo. Tiempo al tiempo.

Así que, a falta de ver cómo afectará la situación económica y la gestión de Zapatero al voto socialista y de qué manera al popular la causa contra Camps, se antoja trascendental saber quién ocupará ese cartel por parte del PSOE, toda vez que nos vemos obligados a descartar otras caras para asumir la alcaldía que no sean las del PP y las del PSOE, salvo pactos contra natura o situaciones anómalas como las de Benidorm y la señora madre de Pajín. Que me disculpen pues Vicent Beguer y compañía

Lo fácil sería acabar esta columna de hoy haciendo un juego de palabras con el título y el tema del mismo. Pero les doy mi palabra que no era ésa mi intención. Ni mi estilo.

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