27 de abril de 2010

El velo

Si damos por buena la transición, la constitución y el régimen democrático en que vivimos, cosa que actualmente está por ver, el tema del velo islámico en un colegio se resuelve fácilmente. Si intentamos una vez más hacer de nuestra capa un sayo, habemus polémica.
Porque en este caso confluyen tres debates. El primero, la sumisión de la mujer al hombre en la cultura islámica. Pero el debate se me muere pronto. A ver quién es capaz de sostener una teoría acerca de la posible sumisión o no de la mujer en el Islam, sin caer en el topicazo de los ayatolás y la Sharia, con la escasa cultura que tenemos acerca del Corán.¿Es el Islam machista, lo son los musulmanes o sólo algunos de ellos? Yo no coy capaz de contestar sin caer en el prejuicio. A priori, no obstante, así lo parece, porque todo indica que es un símbolo impuesto y no voluntario. No es el caso de las monjas, por más que algunos se empeñen en compararlo. La mayor parte de congregaciones religiosas decidieron eliminar el hábito o dejarlo sólo como una elección personal. Si ustedes son de Torrent, compruébenlo: Salesianas, Teresianas, Franciscanas o Trinitarias ya no lo llevan y sólo algunas hermanas de mayor edad lo mantienen como costumbre. Una vez más, el hábito no hace a la monja y una mujer decide libremente entrar en una comunidad religiosa con o sin toca (por cierto, las monjas llevan toca, no velo).
El segundo se me antoja inviolable y es la autonomía de los centros que consagra la LOGSE y la LOE. Un centro, y esto es algo que conviene fomentar y promover, es autónomo para mantener sus normas y reglas dentro del marco democrático y constitucional. Si esto se fuera así, especialmente en la escuela pública, tan esquilmada de recursos y plagada de interinidad y precariedad, otro gallo cantaría a nuestra juventud. No parece mal que un centro quiera cuidar cómo van los chavales al centro (por ejemplo, sin gorra o vistiendo de una manera que no parezca el entrenamiento de los globbetrotters), pero ello no puede contravenir normas superiores.
Porque, ojo, el tercer punto en discordía es la libertad religiosa que ampara la Constitución. No parece lógico que una joven no pueda llevar un símbolo religioso y otro sí pueda ir con una camisa del Che, de Iniesta, o de AC-DC. ¿Por qué éste tiene más derecho que aquél? Y aquí es donde gana por goleada la Constitución, salvo que hagamos caso mi inefable tocayo el sr. Mas, que quiere que el resultado de un referendum en el que participó menos de la mitad del electorado pase por encima de la Constitución. ¿Se imaginan que todo los someteríamos a referéndum? ¿Se imaginan el resultado de uno a favor de la pena de muerte, después de un atentado como el del 11-M?
Y por cierto, ¿alguien le ha preguntado a la niña algo?

1 comentario:

IGNACIO dijo...

Como siempre, en el clavo.