11 de febrero de 2010

Hablando de firmas

(Publicado en la Opinión de Torrent)
Me reprocha amablemente un amigo que apoye desde estas líneas la iniciativa de cerrar al tráfico las calles de San Cristóbal y Sagra. En su oposición a cerrarla me desgrana uno a uno los motivos que le llevan a tomar esa decisión, cuyos principales argumentos se basan en la fluidez del tráfico y la necesidad del comercio de que haya un fácil acceso en vehículo a estas zonas y que permitan, a su vez, que sean lugares de paso para poder seguir manteniendo las persianas abiertas en esta coyuntura económica. Me dice que él mismo lleva recogidas más de seis hojas de firmas que reclaman la apertura parcial de esas calles. Continúo manifestándole mi escepticismo a que el tráfico favorezca el comercio porque sigo pensando –y reconozco que es una opinión bastante particular- que la peatonalización es sinónimo de paseos tranquilos y compras sosegadas. Finalmente concluimos que ni el problema del tráfico en Torrent se soluciona abriendo las calles citadas ni el problema del comercio reside en su cierre al tráfico. Y ahí nos despedimos.
Sin entrar ahora de nuevo en el debate acerca de su reapertura, me quedo con las firmas. Ya no sé la cantidad de veces que en los últimos meses me han pedido que estampe mi firma en alguna de esas hojas con los más diversos motivos: reapertura de calles, bajada de impuestos, contra el aborto, a favor de la cadena perpetua, contra las corridas de toros, a favor de la cordà , contra el cambio de sentido de algunas calles del centro, a favor del reciclaje y en fin no sé cuántas y cuántas cuestiones, que se me antoja que la misma persona me ha llegado a pedir firmas para cosas contradictorias .
Huelga decir que nunca firmé, a pesar de que en algunas de ellas muestro mi total adhesión. Y no lo hice porque sencillamente no me gusta firmar. Me parece que no es la mejor forma de reclamar o apoyar una iniciativa, por muy loable que sea. Pongamos un pequeño ejemplo: Si usted ha circulado en coche por la calle Toledo, habrá descubierto que al final de ella, justo antes de entrar en la plaza San Jaime, la calzada se estrecha como un embudo, provocando hasta hace unos meses, continuos accidentes. Parece ser que había una propuesta de convertirla en una calle de un único sentido de circulación, lo cual, a mí, que soy vecino de la zona, me parecía una excelente noticia. Naturalmente había personas que no pensaban igual que yo y se lanzó una iniciativa para recoger firmas y mantener el doble sentido como había permanecido hasta entonces. Ignoro si esas firmas llegaron a donde debían hacerlo, pero lo cierto es que la calle mantuvo finalmente su doble sentido. Me pregunté, pues, qué hubiera ocurrido si yo, y algunos de mis vecinos que también apoyaban el sentido único, nos hubiéramos decidido a recoger firmas a nuestro favor. ¿Qué decisión hubiera tenido que tomar la delegación de tráfico? , ¿la que más firmas obtuviera?
Porque al final, a uno le queda la sensación de que quien no monta un poco de ruido, no es escuchado y eso es algo que les podemos achacar a nuestros políticos, sí, pero también podríamos empezar a hacérnoslo ver nosotros mismos. Por aquello de lo cómodos que podemos llegar a ser.
Por cierto, un cero a la comerciante que conmina a sus clientes a firmar. Olé la democracia.

1 comentario:

Anónimo dijo...

En Torrent recoger firmas para cualquier iniciativa, es perder el tiempo, siempre se hara lo que la "Señora" quiera, que para eso tiene mayoria.