23 de julio de 2009

Un paseo por la plaza

Con la polémica que ha habido acerca de si se debía mantener el foso o cubrirlo como se ha hecho finalmente, me quedo con esta última opción, por razones más bien pragmáticas: la plaza quedará más accesible a todos y evitaremos el vandalismo que supone tener un foso abierto en un lugar tan concurrido. Puede que alguno haya puesto el grito en el cielo por haber ocultado tan valiosos vestigios históricos de nuestra ciudad – a pesar de que se ha cubierto de modo que podría descubrirse de nuevo. Sin embargo, y a la luz de esas críticas y de dónde proceden, me cuesta recordar quién gobernaba en nuestro ayuntamiento cuando la plaza se convirtió por unos días en una pecera. Quienes tengan más de veinticinco años podrán recordarlo, porque yo, entonces, era un chiquillo y tengo frescas en mi memoria aquellas imágenes en las que, lo que hasta hace unos tres o cuatro años era un jardincito, en sus orígenes fue una balsa que albergó no más de dos docenas de carpas que intentaban en vano protegerse de unos críos que se lanzaban de cabeza a esas improvisadas piscinas y bolsa en mano, capturaban a los indefensos pececillos con los que huían después corriendo por la plaza. Ignoramos quién fue el creador de aquel despropósito, que luego fue corregido vertiendo tierra y plantando naranjos, pero todos nos acordamos de él.
De modo que podremos disfrutar de las fiestas de nuestro pueblo contando con la totalidad de la plaza, aunque el pavimento definitivo aún no está instalado. Y en eso iba pensando yo esta mañana paseando por la plaza, en la gravilla que se ha compactado de cara a fiestas y en si no será contraproducente para estos días de algarabía, calor, verbenas y por qué no decirlo, algunos excesos, cuando he visto que los estandartes de las capitanías ya cuelgan de la fachada de la Torre. Y puestos a pensar he caído en la cuenta que no tiene demasiado sentido restaurar este emblemático monumento y pender de sus paredes unos carteles que sin duda, con efecto del viento y los días, acabará dejando señales de su paso por allí, como lo hacían en el pasado. ¿No sería mejor haber instalado unos mástiles portátiles y haberlos puestos a los pies de la Torre para anunciar las fiestas de moros y cristianos? Les dejo la sugerencia para el futuro.
Ya terminaba mi paseo por Torrent y me dirigía a casa cuando he visto el cartel anunciador de los conciertos de julio. Me ha llamado la atención que se anuncie en el mismo a la Pantoja que al Canto del loco, pero luego he pensado que, si bien es difícil que algún torrentino participe de ambos conciertos, por qué no tiene que haber para todos los gustos. Een esas me he enterado de que se acercan a Torrent, en plan caravana de mujeres, autobuses llegados de otras provincias para verla actuar, lo que ha obligado a cambiar la ubicación del concierto al Parc Central y poder albergar así todos los que quieran acudir. También aquí ha habido polémica con su contratación y los líos de “Pachuli” en el juzgado, pero por lo visto, parece ser que un buen número de vecinos quieren oírla, así que bienvenida la idea. Yo no iré a verla, aunque igual me acerco a ver si está Paquirrín, que me cae bien desde que salía en los programas del corazón con la camiseta del Valencia. Qué cosas.

16 de julio de 2009

per fi!!!

Ha costado algunos mesecillos de ver la luz, pero ya está en Bon Dia Torrent TV el reportaje que nos hicieron al Miope, al Delincuente, a José Antonio y a mí sobre los blogs de Torrent.

10 de julio de 2009

Fiestas de interés


(Publicado en el último número de La Opinión)
No es que sea algo como para echar cohetes y cerrar la Avenida para celebrarlo subiéndose a la fuente de las ranas, pero que la Semana Santa de Torrent haya sido declarada Fiesta de Interés Turístico Autonómico debe ser una noticia que nos congratule a todos. Ya lo decíamos hace algunos meses, cuando hablábamos de la reciente creación de la Delegación de Turismo en nuestro Ayuntamiento: Tenemos una serie de perlitas en nuestra población que, si bien no pueden competir con otras de mayor solera, son dignas de cuidarse y mimarse para darlas a conocer. Una de ellas es nuestra Semana Santa y su singular Encuentro Glorioso.
De modo que la alegría debe ser compartida porque el esfuerzo ha sido de todos. De los partidos políticos que en su día apostaron por impulsar esta iniciativa y de la Junta Central de Hermandades por su tesón y trabajo diario y callado. Y ahí me quiero detener un momento, porque en una ciudad como la nuestra, en nuestro pueblo, tan dado al chascarrillo y al chismoseo, tan proclive a la sorna y al sarcasmo, el trabajo de la Junta de Hermandades es en muchas ocasiones un tanto desagradecido. Vaya por delante que uno siempre valora la diversidad de las opiniones de cada una de las personas que conforman esta fiesta, pero esa diversidad en muchas ocasiones se torna en piedras en el camino y varas en las ruedas de quien está llamado a coordinar todo esa labor. El ejemplo más ilustrativo lo tuvimos el pasado Viernes Santo cuando se tuvo que suspender el Entierro ante la amenaza de lluvias que finalmente no hicieron acto de presencia. En este mismo periódico, en su edición digital, llovían –esta vez sí– las más feroces críticas acerca de que hubiera supuesto la primera vez desde la Guerra que el Entierro no hubiera salido, mientras en la mente de todos estaban las imágenes de hace un par de años cuando literalmente hubo que llevar en volandas algunas carrozas para hacerlas llegar hasta la Casa-museo ante la copiosa lluvia que arreciaba. Entonces recuerdo que se criticó que saliera la procesión cuando nadie sabía si llovería de antemano, así que la decisión que se tomase estaba predestinada a servir de enfrentamiento de cualquier forma. Así funcionamos muchas veces, aunque nos pese.
Ahora falta que demos algunos pasos más en otros lados. Por ejemplo, en la Junta Central de Hermandades no hay ningún cargo político que dependa del Ayuntamiento. Yo no sé si esto es bueno o malo, si reporta beneficios o causa perjuicios, si permite que la Junta trabaje con más independencia o que se quede sola en muchos casos o si supone un agravio o un desagravio con respecto a las otras grandes fiestas de Torrent, puesto que la Junta Local Fallera tiene como presidente al alcalde que suele delegar en el concejal y, si bien la Federación de Moros y Cristianos no depende del ayuntamiento, las fiestas de moros y cristianos están inmersas en las “patronales” que sí dependen de él. Insisto en que no sé si esto es bueno o es malo, pero hoy por hoy, son las únicas declaradas de interés turístico. Tomemos nota, pues; corremos el riesgo de querer tenerlo todo medido y controlado y eso puede suponer que se pierda autonomía y participación. Y creo que si se trata de algo es de permitir que las fiestas se fortalezcan y puedan desarrollarse con mayor esplendor año a año.
Y las fiestas patronales a la vuelta de la esquina, pero de éstas hablaremos en el próximo número.