26 de mayo de 2009

Collejas

Apesadumbrado por la situación deportiva-económica-social de mi querido Valencia CF busco mi consuelo en la esperpéntica campaña electoral del Real Madrid.
Buceando por internet descubro que dos de los candidatos se retiran por diferentes causas y que ambos quieren huir de ser tildados de freaks. El primero, Onieva, que fuera contable de Lorenzo Sanz (el que se llevaba dinero de la caja del Madrid a sus timbas de póker) renuncia por la patochada de presentación que hizo que el iba a ser su vicepresidente: No se pierdan el vídeo. Un hombre sudoroso, que se aturulla y que dice que Obama es madridista porque la final del 2000 (la que nos ganaron) el Madrid la jugó de negro. Onieva presentó su renuncia ipso facto. Me alegra que todavía haya gente que dé valor a saber hablar en público ( a ver cuándo se lo explican a leyres y sorayas).
El otro, representante de la OID (qué quieren que les diga, siempre me pareció el cuñado vividor de la ONCE) monta un lío con los avales, le denuncian los de la OID y acaba retirándose. Lo mejor de todo, los comentarios que a tal noticia aparecen en el diario marca.com. Uno afirma que es el propio follonero el que se oculta bajo esa máscara. Otro afirma sin tapujos al ver su foto: "la de collejas que le tienen que haber dado en el colegio a ese tío".
Pocas, sin duda, las que les dieron, merecían muchas más.

21 de mayo de 2009

Torrent és el nom del nostre poble II

En el anterior número del diario La Opinión sacamos a colación el viejo asunto de la denominación oficial de nuestro pueblo. Y es que, pese a haber reconocido el Consejo de Ministros el 3 de febrero de 1979 -festividad de San Blas- que la única denominación oficial de nuestro pueblo es la de Torrent, aún es frecuente ver el topónimo “Torrente” en la correspondencia que nos hacen llegar a nuestras casas algunas entidades. Por ejemplo, la compañía telefónica ONO afirma que yo vivo en “Torrente Norte”, cosa que me tiene perplejo por un doble motivo. En primer lugar, porque lo hago en Torrent, según reza mi Documento Nacional de Identidad; y en segundo lugar, porque hasta donde llega mi conocimiento de los puntos cardinales, mi domicilio se encuentra más bien al sureste de la población. Sin embargo las cartas llegan con puntualidad británica, al igual que la rapidez de los cargos bancarios. Me pregunto qué pasaría si se me ocurriese devolver alguno de los recibos. También una de las principales enciclopedias en Internet, la wikipedia, sigue en sus trece de mantener la entrada de “Torrente” para referirse a nuestro pueblo, a pesar de las innumerables peticiones para usar Torrent de los internautas a los que hacen caso omiso. Es entonces cuando uno se acuerda de aquella genial aleluya que se repartió el Día de Gloria de hace un par de años que decía así, si no recuerdo mal: “Si a Cullera no diuen Cuchara / ni a Picassent, Picassente / per què ens diuen ara / en compte de Torrent, Torrente?”
Me apunta un amable lector que tal vez sea culpa del Ayuntamiento el no promover una campaña para recordar cuál es el nombre del pueblo, pero discrepo. El título que ha dado nombre a esta serie de artículos precisamente se basa en la campaña que, con motivo del 750 aniversario de la Carta Puebla, quería fomentar el uso de Torrent. No creo que sea necesario que el Ayuntamiento tenga que destinar dinero público a una campaña que es de sobra conocida por todos. Otro, en cambio, señala que los principales culpables somos nosotros, los torrentinos, y no puedo dejar de darle la razón y ahora verán por qué. Afirma que es frecuente que señalemos una frontera imaginaria entre el Torrent “de tota la vida” y el Torrente de la expansión de la ciudad. Esta separación, que no deja de ser un apéndice geográfico de la xenófoba distinción entre “xurros” y “gent del poble”, está muy presente en muchos de nuestros vecinos –quien esté libre de culpa que tire la primera piedra- y provoca que en el subconsciente de muchos siga habiendo una ciudad de primera, para los genuinos torrentinos, que hablan la lengua de Ausiàs March y cuyos orígenes se remontaran sin duda a los vestigios romanos que se encontraron en Les Terretes; y otra de segunda, de aquellos que usan la bárbara lengua de Cervantes y que no tienen el RH de la Torre.
Nos gusta dividirnos en grupos. Seguramente debe tratarse de algún mecanismo de defensa psicológico ante lo nuevo. Se especula que el término “churro” fuera la fórmula con la que los aragoneses intentaban expresarse en valenciano para jurar fidelidad a los Fueros valencianos y de ahí tenemos el vocablo con que distinguir a aquellos que no hablan valenciano. De los usados para referirse a los llegados de otros lugares del mundo, mejor no hablamos, porque son de dudoso gusto.
¡Lo que nos gusta etiquetarnos y aún no estamos de acuerdo en llamar a nuestro pueblo como toca!

14 de mayo de 2009

Torrent és el nom del nostre poble

(Publicado en el último número de La Opinión)
Igual usted también recuerda aquello que nos decían en el colegio para glosar los frondosos bosques que antaño cubrieron la península y que debieron sorprender a los romanos pues afirmaban que una ardilla podría cruzarla saltando de árbol en árbol. La singular proeza de este simpático roedor, aparte de suponer una hazaña que cuesta creer, debió sin duda calar hondo en los romanos, pues decidieron bautizar a la península como Hispania, cuya etimología, que habría que remontar a fenicios, griegos y cartagineses, nos explicaría que ésta era “Tierra de conejos”. La definición de esta tierra con el paso de los años caería en el olvido, dando pie a la palabra que hoy conocemos como España. No es, pues, un concepto discutido y discutible, como afirma alguien: España ya tenía unidad nacional mucho antes de que Escipión quisiera defender Sagunto, aunque sólo lo fuera cinegéticamente.
También es romano el origen del topónimo del “Cap i Casal”, Valencia: de Valentia, “la que vale”. Es decir, nuestra hermosa capital ya fue valiosísima para los romanos. O las vecinas poblaciones de Xirivella y Paiporta, cuyos significados en la lengua de Ovidio serían respectivamente “Bosque pequeño” y “la puerta del Valle”, haciendo gala de la flora que a esta ribera de Turia debería de haber en aquel entonces.
En el árabe, en cambio, encontramos muchos más topónimos de ciudades y pueblos de nuestra tierra. Hable usted con alguna persona del Norte de África y dígale que hay un pueblo llamado Albaida y se tronchará de risa, pues lo que en su origen fue una referencia al color de una montaña del interior de la provincia –“La Blanca”- hoy significa en la lengua arábiga “El huevo”. Los alaquaseros andan a veces desconcertados con el significado que se le atribuye a su villa “Los arcos” no habiendo ninguno conocido en su término. Sabido es también que prácticamente la totalidad de pueblos cuyo nombre comienza por Beni- hacen referencia al “hijo de…” que en castellano se expresa con el patronímico –ez, en valenciano con –is y en inglés con –son (Benaguasil, “el fill de l’agutzil”; Martínez, “el hijo de Martín”; Ferrandis, “el fill de Ferran”; Johnson, “el hijo de John”).
Finalmente, en el caso que nos ocupa, hay cierta unanimidad en considerar que nuestro pueblo, probablemente, deba su denominación al barranco en latín: Torrens. Esto demuestra que como dice otro, hay torrentinos en cualquier parte (“un americà anà a la Lluna i ja n’hi havia un granerer” he llegado a escuchar con sorna torrentina) y que ya los hubo en tiempos de las Guerras Púnicas. Lo cierto es que los primeros pobladores de Torrent, si nos atenemos a nuestra partida de nacimiento actual que data de 1248, llamaron a este pedazo de tierra Torrent. Así lo quisieron. Así lo hicieron saber a sus conocidos y amigos. Y así nos lo han transmitido a nosotros, torrentinos de ocho siglos después. Pues bien, si no hemos sido capaces de vitorear el triunfo de la selección de la “Tierra de Conejos” en la Eurocopa; si no vamos al Corte Inglés a la “Ciudad que vale”; si cuando cogemos el metro no pasamos por la parada de “La puerta del Valle”; Es decir, si después de muchos años, hemos decidido no traducir los nombres y mantener su originalidad ¿Por qué seguir insistiendo en el infame Torrente?