30 de abril de 2009

Torrent i la seua premsa

El otro día leía en el diario La Opinión la columna de mi buen amigo Carles en la que solicitaba que se dé a conocer la historia de Torrent a través de algo tan sencillo como divulgar la vida de torrentinos ilustres de los cuales la mayoría sólo tenemos noticia porque ilustran los nombres de nuestras calles. Pues bien, providencialmente ayer por la tarde tuve la fortuna de asistir a la presentación de un nuevo volumen -dos en este caso- de la colección que José Royo, cronista oficial de Torrent, está elaborando sobre Torrent y la prensa entre los siglos XIX y XX. En esta ocasión se presentó el correspondiente a la cabecera del Diario de Valencia entre 1911 y 1936, auspiciada por el carlismo valenciano. No se lo pierdan. Entre sus noticias, después del ingente trabajo de investigación y selección de Royo, podemos ir leyendo, con un particularísimo lenguaje, toda suerte de noticias acerca de la vida política, social, festiva, religiosa y deportiva de nuestra ciudad.
A pesar de lo grueso de los dos volúmenes, su lectura es amena y entretenida, puesto que permite ir leyendo cómo una noticia se iba desarrollando a lo largo de varias semanas. No se pierdan el tratamiento del asesinato en una mesa electoral de Francisco Puchades (¿sería el abuelo del ex alcalde?) y cómo se debieron repetir las elecciones en 1933 en algunas mesas. O la profusa descripción de los oradores en los juegos florales o fiestas religiosas. Sencillamente genial.
En la presentación se glosó también la figura del cronista oficial de un pueblo, haciendo un repaso de los cuatro que ha habido en Torrent (aunque sólo tres lo han sido de facto, Silvino Beneyto, Vicente Beguer y José Royo). En un momento como este en el que algún merluzo intenta menoscabar la figura de alguno de ellos, en una absurda disputa política, conviene destacar su labor y su figura como documentalistas de la historia local.
Como torrentino no puedo dejar de felicitarme por tener a José Royo como cronista de Torrent. Si además me puedo enorgullecer de haberlo tenido como profesor, tanto mejor. Y si por último puedo presumir de tenerlo como amigo, mi satisfacción en días como el de ayer es supina.

25 de abril de 2009

Hay una carta para ti

La siguiente conversación tiene lugar entre un vecino de una calle por la que discurría el Entierro de Semana Santa y un amigo. El vecino en cuestión, que venía de fuera de Torrent el viernes por la tarde un par de horas antes de iniciarse la procesión, se quejaba de no haber podido acceder a su plaza de aparcamiento porque las vallas se lo impedían y se vio obligado a dejar el coche algunas calles más allá. Bastante molesto por esta cuestión, le dice a su amigo que podría haberse previsto que hubiese un agente de la policía local que permitiese acceder a los vecinos presentando el carnet de identidad para poder llegar hasta su domicilio y que por ello va a presentar una queja formal a la alcaldesa utilizando el correo electrónico que se ha publicitado en carteles y anuncios por el pueblo. El amigo le replica que esa situación se ha venido repitiendo durante los últimos años y que nunca se había quejado, a lo que el vecino le contesta diciendo que es cierto, que eso ocurre desde hace tiempo y en diferentes actos, no sólo de Semana Santa, sino también de fallas, moros o procesiones, pero que es ahora cuando tiene la posibilidad de quejarse, dado que antes no había esa fórmula, o al menos no se daba a conocer.
La anécdota en cuestión me parece bastante clarificadora de la situación actual del ayuntamiento. Porque ya hemos comentado en alguna ocasión que la valoración de la gestión del equipo de gobierno depende mucho de quien la haga. Pero, en el asunto de estar cerca del pueblo, mientras el aún principal partido de la oposición se empeña en seguir acusando a la alcaldesa de no estar al lado de sus vecinos y de tener el despacho cerrado a cal y canto, sorprenden las clamorosas ausencias de sus concejales en los actos celebrados en nuestras calles. La sorpresa deja de serlo cuando comprobamos cómo algunos concejales socialistas prefieren dar sus mítines sobre la alcaldesa en cualquier rincón: cafetería, cola del banco, paseando por la avenida o internet, pero siempre lejos del portavoz y huyendo de cualquier acto que congregue a más de diez personas. Una vez más, las cosas no son como nos las quieren hacer ver.
Yo, sinceramente, espero que algún día lleven su discurso a la calle Sagra, a la cola del paro, donde expliquen por qué cada día hay siete mil nuevos parados, a pesar de las excelentes medidas del plan del presidente del gobierno. O también podrían acudir a la delegación del gobierno socialista para pedirle que abra una dirección de correo electrónico y así podamos preguntar a quien corresponda por qué se empeña en que los ciudadanos volvamos a pagar la tasa de basuras, ahora que nos la hemos quitado de encima, a pesar de las cacareadas firmas recogidas para la bajada de impuestos.
Mientras tanto yo también voy a escribir un correo a la alcaldesa. Le voy a pedir que se recorte el presupuesto en fiestas para este año, tal y como ha pedido el portavoz socialista. No se entiende que nos pidan desde todas partes medidas de ahorro y eso no afecte al presupuesto de fiestas. Seguro que se puede hacer algo muy digno con menos dinero. Ya les contaré qué me contesta.

11 de abril de 2009

Ecos de cornetas y tambores

(Publicado en el último número de La Opinión)

Tienen estas tardes en las que resuenan por nuestras calles los sonidos de la Semana Santa la capacidad de ponerme aún la piel de gallina. No sé si será el aire fresco que sopla por las tardes y nos recuerda que el verano aún está por venir; o tal vez sea el descompasado ritmo de algunos torpes tambores que van y vienen por empedrados callejones; quizá se trate del clarín de aquellas cornetas que intentan tañer alguna melodía que nos invite a la oración y la reflexión; o quién sabe si será la imponente presencia de alguna de las procesiones que invaden por doquier todos los rincones de Torrent, pero lo cierto es que la celebración de la Semana Santa torrentina goza de una vitalidad que para sí quisieran muchos pueblos de nuestra provincia.

Porque si por algo podemos caracterizar a nuestras celebraciones de la Muerte y Resurrección de Jesús no es por la calidad artística de los pasos y la imaginería, que en ocasiones, resulta excesivamente popular; ni porque el diseño del vestuario o los materiales empleados sean merecedores de la admiración del visitante. Y si bien es cierto que la celebración del Encuentro Glorioso es un acto singular que merecería abrir telediarios no sólo a nivel regional sino en toda España, por su colorido, por su emotividad y por la presencia del ángel de la Resurrección que representa la Reina del Encuentro , si por algo destacaría la Semana Santa de Torrent es por su amplísima participación que abarca personas de todos las capas sociales de nuestra población.

Con el capuchón puesto, usted ni yo vemos quién se oculta bajo ese hábito ni qué motivaciones le llevan a participar en esa procesión. No sabemos en qué barrio vive, si ha perdido el empleo o si vive en la opulencia; si sólo se interesa por tocar el tambor o la corneta en su hermandad en lugar de participar en los actos litúrgicos que se han organizado. Y eso, que precisamente es lo que más irrita a muchos torrentinos de bien, es justamente a mí lo que más me gusta. Y para ilustrarlo usted tiene que marcharse a otros pueblos en los que no existen las hermandades de Semana Santa para ver lo triste que resulta, por ejemplo, la procesión del Santo Entierro, al que apenas asisten cinco personas, contando al sacerdote y al propio Cristo en el sepulcro. Conviene recordar entonces la enorme aportación de las hermandades a las celebraciones de estos días: han logrado que no se circunscriba al interior de los templos, las han sacado a la calle y han logrado llegar a gente a las que ni el mejor predicador podría llegar. Porque no nos engañemos, de no ser por su existencia, las calles – y muchos templos – estos días estarían tan vacíos como llenas las playas y montañas muestran los telediarios.

Así que permítanme que me congratule con la popularidad de nuestra Semana Santa. De que haya procesiones multitudinarias en las que un ateo participa de costalero con gran devoción mientras que en la calle de al lado veinte cofrades procesionan en silencio. De que haya niños que no pegan ojo la noche del jueves esperando que llegue el momento de volver a salir con la corneta mientras que muchos se pasan la noche en vela orando. De que tengamos tantas y tan diversas hermandades en Torrent. Feliz Pascua.