17 de febrero de 2009

Gentola (gentuza)

Conversación en clase de Secundaria acerca del asesinato de la joven sevillana. Las chicas, un poco alarmadas, comentan los pormenores del crimen tal y como han visto en televisión. Me intereso por qué opinan y todas coinciden en señalar al asesino como un ser vil y despreciable. Me intereso entonces un poco más por este tipejo y les hago ver que un chaval que lleva varios años sin trabajar ni estudiar y que, a juzgar por las fotos, parece más un porrero de párking de discoteca que otra cosa, no puede ser un buen tío, vamos, que no es trigo limpio. Comienza enseguida un debate, que era el que yo quería suscitar, acerca del concepto de la amistad en estas edades (entre quince y diecisiete años). Una chica afirma que ella tiene amigos que responden a esta definición (porreros, mangantes y golfos) pero que siempre se han portado muy bien con ella, y que, de hecho, la semana pasada había fallecido su abuela y la habían acompañado en todo momento, cosa que ella agradecía. Le pregunto entonces qué es para ella un amigo: "El que está contigo pa' lo bueno y pa'lo malo (sic)" es la definición que más adeptos tiene en clase.
Muestro entonces mi
inconformismo con esa definición, que se me antoja muy escueta. Para mí es una persona que camina contigo, con la que creces y descubres el mundo. Por eso la mayoría de amigos son los de la infancia, porque has compartido ese crecer con ellos y eso te une mucho más que "las fiestas" que nos pasamos juntos, que parece ser un argumento fundamental para su concepto de amistad. Les digo también que un chaval, cuya única ocupación en esta vida sea jugar a la play, fumar porros, pasear con su moto y esperar a la puerta del instituto a que salgan sus colegas de clase no es una buena influencia, sino que es alguien a quien conviene evitar. Se me tiran encima: "¡No tiene por qué!" me dicen todos, de forma unánime, demostrando que tipos así son legión y además gozan del prestigio y de la admiración de los demás. Mi amigo Tomás... mi colega Lucas, el Toni... son sólo ejemplos de gentucilla así que campa a sus anchas por el mundo sin más aspiración en la vida que las anteriormente descritas y que conforman sus grupos de iguales.
Poco a poco les explico. ¿Acaso Hitler no tuvo amigos, gente con la que se portó bien, gente a la que quiso? ¿Lo convierte eso en una buena persona, en un buen tío, en una persona que merezca ser tu amigo? Y paso a desglosar de qué manera ellos son tan
confiados y tan ingenuos que se abren a la amistad con una facilidad pasmosa: dan su messenger o su cuenta de tuenti a cualquier desconocido; cuelgan sus fotos, tomadas en cámara web en situaciones comprometedoras en los fotolog, al alcance de cualquier desaprensivo; dan su número de móvil al primero que pillan o se suben al coche de aquel porque "su hermano va a clase con el primo del Joni". Les digo que así, siendo tan confiados e imprudentes acumulan papeletas para que alguien se aproveche de ellos, pero fundamentalmente de ellas. Al final una tras otra van reconociendo algunas de sus imprudencias: "Tía, es verdad, acuérdate de aquella vez que subimos al coche en Carnaval, vestidas de diablesas, con tres tíos que nos querían llevar a una fiesta, porque uno de ellos era el cuñado del Róber y al final no querían que bajásemos"o "en aquella excursión que le dimos el móvil a aquel que tenía un piercing en la ceja y estaba togüeno (sic) y que luego sólo hacía que llamarte". Finalmente consigo que, al menos, sean conscientes de que a veces, los padres, cuando dicen, "No me gusta ese chico/a" no van tan desencaminados. La madre de la chica sevillana lo decía del asesino.
No se alarmen, pero entre la gentola formada los porreros de gorra calada y mando de la play en ristre y la candidez de algunos de nuestros jóvenes estamos creando un cóctel explosivo. Lo raro es que no explote más veces.

15 de febrero de 2009

Aplaudirían con las orejas

A finales de los años ochenta, con Joan Lerma en la Generalitat, cuando comenzábamos a estudiar el extinto BUP, había compañeros que se veían obligados a hacerlo en el “nocturno”, que era como se conocía al horario vespertino del Instituto, dada la escasez de plazas que había para el horario convencional. Entonces no se estilaban los barracones, pero ya había falta de plazas y se les mandaba a estudiar con nocturnidad. Hoy no se estila mandar a los alumnos “excedentes” a horarios intempestivos sino que se les manda a aulas intempestivas, a pesar de que hay tres institutos públicos. Desde entonces hasta ahora la situación de masificación de los alumnos poco ha cambiado, pero llama la atención la complacencia con la que la izquierda se tomaba la cuestión.

Un poco antes, con el PSOE en el ayuntamiento de Torrent, la Universidad de Valencia comenzó un plan de expansión que la llevó a crear dos nuevos campus, uno en Burjassot, para las carreras de Ciencias y otro, más tarde, en la Avenida de los Naranjos, en Valencia, para las carreras de Ciencias Sociales. A su vez, se impulsaron grandes proyectos como la televisión valenciana, que se estableció en Burjassot también. A Torrent se nos debió de quedar la cara del alcalde de Villar del Río- el de “Bienvenido Mr. Marshall”-, al ver cómo las principales inversiones en la provincia pasaban de largo de nuestra ciudad.

Estos dos datos son esclarecedores de cómo las cosas no han cambiado mucho en treinta años, pero sí que han cambiado las actitudes de la progresía. Los que no movieron un dedo por traer la universidad pública a Torrent, critican ahora que se instale la privada. Los que en más de veinte años no cedieron suelo público para construir un colegio de primaria, critican ahora los barracones. Algunos nos frotamos los ojos e intentamos ver si se trata de los mismos que antes dormían quienes ahora se despiertan y nos preguntamos qué es más escandaloso: aquel silencio cómplice o esta descarada algarabía.

Dice Sento Beguer que su partido, el Bloc, es un partido en el que caben izquierdas y derechas, agnósticos, ateos y católicos, valencianistas y con otras sensibilidades nacionalistas, es decir es un proyecto abierto. Ante tal apología del Bloc, a uno le sale del alma gritar aquello de “torrentins, valencians i forasters, tots a una veu: vixca la Mare de Déu!”. Es por ello que nos cuesta entender su actitud en el tema de la Universidad Católica. No entendemos si es esclavo del lobby anticlerical, del lobby sindicalista o del lobby más izquierdista, porque no hay nada de malo en que se instale la Universidad Católica en Torrent. Decir que es una Universidad elitista, que costará miles de euros y que su único objetivo es enriquecer a una empresa privada es un dislate del tamaño de la torre.

Y es una lástima que el debate haya sido estigmatizado desde un inicio por la izquierda, porque es una buena oportunidad que se instale la Universidad aquí. Luego podríamos hablar de si el convenio es mejorable, de si la cesión a 35 años es la apropiada o de qué hacemos con la Brigada de Obras, pero ya les digo dónde está el problema: No es en el convenio, ni en el solar municipal ni en la Brigada. Está en el apellido de la Universidad. Y si no lo creen plantéense esta pregunta, ¿Y si hubiera sido otra universidad privada y progresista la que lo hubiera solicitado? Aplaudirían con las orejas. Y eso, en mi pueblo, se llama anticlericalismo trasnochado.

13 de febrero de 2009

Enhorabuena




Normalmente la disputa política suele estar plagada de mezquindades y nosotros no somos ajenos a ella. Verbigracia juez Garzón: Primero se tiró al ruedo de la política de la mano de aquel que después fue objeto de su incansable persecución judicial mientras la oposición a quien ahora fustiga con cartuchos de postas jaleaba incansable. Mezquino el juez, mezquino el ministro que se va de cacería con garzón y dice no saber nada, mezquino aquel que ahora lo aplaude y mezquino quien echa balones fuera cuando le vienen mal dadas en lugar de haberlas visto venir (y el que haya robado a la cárcel, no sin dejar de devolver lo robado).
Pero a veces también nos dejan algunas cuestiones que nos reconcilian con la política. Tal es el caso de la moción presentada por el PSOE local para dedicarle una calle a Adolfo Suárez en nuestra ciudad. No puedo dejar de unirme a esta petición. A pesar de que hayamos tenido que esperar a que la mezquindad haya llegado al Parlamento para reconocer aquel que fue capaz de mirar un poco más allá de su nariz para devolver la democracia a nuestro país y que ahora el Duque de Suárez no pueda venir a recibir su merecido homenaje. Nunca es tarde si la dicha es buena.
Enhorabuena.

2 de febrero de 2009

Dos apuntes

1. ¿Han visto el vídeo de Wyoming? No les pongo el enlace, búsquenlo ustedes si quieren en alguno de los portales de vídeos en internet. Pero ya les digo una cosa. Apostaría tres euros en cerveza en Saint Andrew's (no soy demasiado generoso, aunque me gusta hacer publicidad de los garitos de mis amigos) a que se trata de un montaje para darle publicidad a su programa. Ya veremos.

2. ¿Los males del cine español? No, no es que se pueda contar con los dedos de la mano el número de personas que pueda decir más de diez títulos de los ciento setenta y pico que se estrenaron en 2008 , o el de la piratería y las descargas por internet, o el top manta y las mafias de inmigrantes, o las cuotas del cine o las subvenciones. La culpa de la situación de la industria del cine la tiene Monseñor Javier Echevarría. Afortunadamente aún quedan valientes que se atreven a realizar películas y denunciar los abusos de la Iglesia en la dictadura o la situación de los ingenuos del Opus que creen en Dios. ¡Y pensar que hay mezquinos a los que les gustaría oír una voz en contra del terrorismo de ETA!