31 de enero de 2009

La fila patera

(publicado en el último número del Diario La Opinión de Torrent)

Había muchos temas interesantes de los que hablar: Las inversiones que el Gobierno y la Generalitat han dedicado a Torrent mediante el plan de inversiones municipales y que ayudarán a paliar las alarmantes cifras del paro; la ajetreada semana que nos espera con dos de las fiestas más populares y características de nuestro pueblo, como son l “L’entrà de la flor” el próximo domingo y Sant Blai – hay que declarar el “rossejat” patrimonio de la humanidad ya – para el martes; tal vez hubiéramos podido felicitarnos de que por fin una persona en silla de ruedas pueda cruzar el pueblo desde la Cotxera hasta las Américas sin necesidad de sortear bordillos y bolardos – a pesar de los que siguen aparcando encima de las aceras – gracias al plan de accesibilidad que se está desarrollando. Y muchos otros más que podríamos seguir enumerando si quisiéramos aburrir al lector. Pero la realidad, a veces, es tozuda, y se empeña en convertir en actualidad otros.

Y es que ya son más de seis mil los parados que pueblan las listas del SERVEF en Torrent. Y son más de 1500 familias torrentinas las que tienen el dudoso honor de mantener a todos sus miembros sin trabajar, según la última encuesta de población activa. Estos datos están provocando una verdadera avalancha de personas que cada día llevan su drama y realidades realmente agobiantes a organizaciones sociales o a Cáritas, que constatan que ya no se trata principalmente de familias inmigrantes, sino que las nacionales comienzan a dejarse ver para solicitar ayudas económicas.

Ante estas situaciones, de cuando en cuando, surgen personajes desalmados que intentan aprovecharse de la crisis y la coyuntura de las personas en necesidad. Seguro que usted recuerda la expresión “piso patera” para referirse a las viviendas que son realquiladas a precios de oro a familias sin recursos por parte de los inquilinos, que se forran a costa de proporcionar un techo a quien no lo puede conseguir de otro modo. Lo que no sabíamos, si hacemos caso a los comentarios que están en la calle, es que también se podía traficar con el número en la cola del paro y convertirlas en “filas patera”. Porque parece ser que todas las mañanas hay gente – presuntamente – que vende su posición en la calle de Sagra a cambio de 25 euros. Y como dudamos de que los que esperan su turno para inscribirse en la misma anden sobrados de esta cantidad, no podemos dejar de sentir el mayor de los desprecios por aquellos que hacen de la necesidad un negocio, y del drama de muchas familias, una forma de vida.

Hay un anuncio en televisión que dice que en momentos de crisis, aumentan las ventas de pintalabios y colchones, porque la gente necesita sentirse cómoda. Lo que no sabíamos es que también aumenta la cara dura y la picaresca. A estos últimos, a los caraduras y a los pícaros, a los que se aprovechan de los demás en lugar de ponerse a trabajar y arrimar el hombro, les podríamos regalar entre todos un buen viaje. Más que nada para que se vayan a la … (ponga el amable lector el destino, que yo el mío lo reservo por el decoro que me exige este periódico).

27 de enero de 2009

El tonto de la semana

Uno de mis blogs de cabecera, aquellos que leo prácticamente a diario, porque además tiene la virtud de prácticamente no faltar a su cita puntual, es el de mi amigo Carles, Miope. Tiene una categoría de posts a los que titula "El tonto del día", en el que deja caer su implacable crítica a algún personaje que haya sido de actualidad en los últimos días por su estupidez.
Si me permite el trasunto, voy a presentarles yo a otro tonto del día o de la semana. Ocurrió ayer en el programa matinal de Antena 3 de Susanna Griso. Uno, que no puede dejar de mirarla cuando aparece en pantalla, se quita el sombrero cuando, en directo, reprende a uno de sus colaboradores por su actitud hacia una entrevistada. Parece ser que una muchacha había sido agredida por un maltratador que respondió a un peculiar anuncio que la chica había puesto en prensa. El anuncio venía a decir que la chica haría cualquier cosa por dinero y este tipejo supuso que cualquier cosa era lo que a él le viniera en gana. Cuando el colaborador del programa le espeta que claro, con ese anuncio, la chica - que, todo hay que decirlo, seguramente no había estudiado en Oxford -comienza a llorar y pide que se vayan las cámaras, ante el estupor de Susanna, que, como ya hemos dicho, no se corta y pone en su sitio a su compañero.
Lamentablemente, el vídeo de Antena3.com está editado hasta el momento en que el colaborador de Susanna interviene.

19 de enero de 2009

Ajuste de cuentas


He leído en algún sitio que las familias cuyos empleos dependen de nóminas que no están sometidas a las leyes del mercado -funcionarios y profesiones liberales- son las que mejor pueden capear la crisis económica, porque, si bien sufren los vaivenes de los alquileres y las hipotecas, más o menos siguen recibiendo su nómina a final de mes y pueden optar a los precios más ajustados de productos que antes costaban un poco más por la inflación. Lo cierto es que me encuentro en ese grupo y puedo decir con cierto alivio que en mi nómina la crisis no ha hecho mella, aunque espero como agua de mayo la próxima revisión de mi hipoteca que justamente subió de forma exponencial justo antes de anunciarse una inminente bajada del Euríbor (hace cinco años, me hablan del Euríbor y hubiera jurado que era un equipo de la liga letona; ahora sueño con él). Aún con todo y merced al retoño que estamos criando en casa y al que viene en camino, todos los meses hago cuentas y procuro ir viendo en qué aspectos podría ahorrar un poco, si tengo algún euro que invertir en algo interesante o si me llega para pagar la letra del coche. De momento, voy tirando, pese a que siempre me quedo con la sensación de que derrocho en exceso.
Bueno, me quedaba, hasta que conocí el excelente programa de Cuatro para la noche de los viernes: Ajuste de cuentas. En este programa, un simpático economista, Vicenç, procura poner orden en la economía familiar de algunas parejas que se ven con el agua al cuello. Créanme si les digo que ustedes y yo mereceríamos el Nóbel de Economía ante semejantes pazguatos. Verbigracia: Una familia necesita ayuda para llegar a fin de mes, a pesar de que sus ingresos rondan los nueve mil euros (declarados, pues más tarde se sabe que la mujer, que es peluquera, lleva una caja "B" para sus gastos, información que da mostrando su libro de cuentas "B" ante la incrédula mirada de su marido, que lo ignoraba, de Vicenç, que flipaba y del astuto inspector de Hacienda que, desde su domicilio, imagino anotaría todo para visitarla después). Sí, lo han oído bien. Ayuda. Uno podría pensar que el marido lleva algún tratamiento médico que le obliga a trasladarse a Houston varias veces al año, o que la Mafia Calabresa extorsiona a la mujer obligándole a pagar cuantiosas sumas de dinero so pena de violación, pero no. El principal gasto familiar, amén de las hipotecas, son los gastos en comida, ocio y ropa. Miles de euros al mes. Bolsos y zapatos de firmas, películas y juegos de la consola, luengasfacturas de teléfono, móvil e internet, opíparas cenas y visitas día sí, día también a los cines.
Ante esa situación, el inefable Vicenç les propone congelar literalmente el gasto, metiendo las tarjetas en el frigorífico, mientras la mujer solloza y entra en un ataque de histeria. Posteriormente les sugiere que, dado que pagan cuatro préstamos hipotecarios de sendas viviendas, una buena medida sería alquilar alguna de ellas, sugerencia que ellos reciben alborozados como quien ha visto al Mesías (¿de verdad no lo habrían pensado?) Finalmente los gastos se reducen de forma extraordinaria y logran equilibrar el balance mensual, no sin antes abrazar al equipo del programa por su inestimable ayuda.
Al acabar el programa me engancho a Callejeros, que me muestra otra visión de la realidad. Ahí si que no afecta la crisis, porque de ahí la crisis no se fue nunca. Familias que viven en edificios en ruinas, barrios donde no entra ni la policía, ancianos que duermen entre ratas... forman el paisaje que, cámara en ristre, nos muestran sus reporteros.
Los viernes me acuesto pensando si no estaremos todos un poco locos.

17 de enero de 2009

El Mentalista


La semana pasada la Sexta estrenó una serie de televisión que tiene por título “El mentalista”. La trama es sencilla: la policía de California cuenta con un mentalista para ayudarle a resolver los crímenes gracias sus supuestos poderes paranormales. Cada vez que alguien intenta averiguar algo acerca de su actividad, éste contesta de una forma abrumadora: todo es producto de la ilusión del espectador, a quién él ha sido capaz de manipular para que crea lo que no ha sucedido y vea lo que no ha visto y le pone el ejemplo de los espectáculos de prestidigitación e ilusionismo. ¿Por qué siempre aparece una hermosa muchacha junto al mago? Para que el público no vea el engaño que siempre hay detrás del truco.

A pesar de que no es la crítica televisiva el objeto de esta columna, yo me atrevo a recomendársela. Se emite los jueves noche. Aunque bien mirado, la serie no supone tampoco ninguna novedad entre nuestros vecinos. Fíjense si no en la postura que ha adoptado el aún principal partido de la oposición en el tema de la tasa de basuras. Sin entrar en polémicas acerca de la conveniencia o no de su cobro, de si la anterior tasa que eliminó la alcaldesa era justa o no, o de si se trataba de una tasa legal o ilegal, rápidamente pillamos el truco. Y es que llama poderosamente la atención el vaivén a que nos han ido sometiendo en los últimos años con el único objeto que el de renunciar a su responsabilidad que es la de haber colocado en el Ayuntamiento en un desaguisado financiero del que veremos cómo se puede salir: En un primer momento justificaron su creación y cobro diciendo que el Ayuntamiento no podía soportar esa carga. Más tarde votaron en contra cuando el gobierno popular se decidió a eliminarla. Recuerdo bien sus palabras “El pueblo no puede renunciar a recaudar tres millones y medio de euros”. Posteriormente y cuando se supo que el EMTRE tenía la intención de cobrar a los ciudadanos en el recibo del agua esa tasa, auguraron que los vecinos volverían a pagarla. Ahora que se anuncia que se subvencionará esa tasa para que ningún vecino tenga que pagarla, responden que lo que hay que hacer es devolver la de años anteriores –sí, cuando ellos gobernaban- en un vano esfuerzo por nublar nuestros recuerdos, por hacernos apartar la vista del mago para que veamos la chica y no veamos el truco.

Pero no cuela. Porque la gente sí tiene memoria. Y nos acordamos de quién la impuso. Por eso ahora nos llama la atención de que sean ellos mismos los que reclaman su devolución. La labor de la oposición en estos meses se está basando en una labor de prestidigitación e ilusionismo y es comprensible. Porque es difícil explicar a la ciudadanía que en los últimos años de bonanza económica hayan dejado la caja hecha unos zorros. Nos gustaría más, en cambio, que colocasen una nueva para pedir firmas en la calle Sagra, a la altura del Servef, donde cada mañana cientos de personas hacen cola, para reclamarle al gobierno de la nación medidas contra el paro. U otra en la rotonda de Alaquàs, donde los atascos son interminables en horas punta, para exigir la llegada del AVE.

Así que cada vez que pongan una mesita petitoria de firmas, fíjense bien en el truco, miren la manga y la nuez, no vaya a ser que nos la intenten colar y nos quieran hacer creer que veamos lo que no hemos visto y que sucede lo que no ha sucedido.

16 de enero de 2009

Eso se lo dejamos a otros.


El pasado martes, los amigos de Bon Dia, Torrent tuvieron a bien dedicarnos unos minutos a Ferran, Carles, José Antonio y a mí mismo. La idea, ya la habrán leído en sus respectivos blogs, era presentar algunos de los blogs que conforman lo que se ha venido a llamar blogosfera torrentina y de los cuales, aquí al lado tienen una nutrida selección.
Al acabar de grabar y mientras tomábamos unas cervezas surgió el tema acerca del papel que nuestra ciudad tiene en la sociedad valenciana. Nos preguntábamos por qué algunos aspectos que son relevantes de Torrent, de su cultura, sus fiestas, deporte o su industria, no son más conocidos a otros niveles. Yo apuntaba que la cercanía de la capital es la base de nuestros complejos y el principal hándicap a la hora de desarrollar ciertos papeles que se podrían esperar de una ciudad como Torrent. Ferran, en cambio, opinaba que es la propia idiosincrasia de nuestro pueblo quien impide que algunas iniciativas prosperen. Poníamos como ejemplo la ausencia de una emisora de radio solvente en Torrent. Ha habido cientos de intentos y casi ninguno ha tenido continuidad en el tiempo.
Así andábamos en animada discusión cuando Jesús, de Bondiatorrent.com apuntó un poco su experiencia. Cabe decir que lo de Bon Dia Torrent es digno de quitarse el sombrero. Un puñado de locos, con muchísima ilusión, robándole tiempo a donde no lo hay y ofreciendo una televisión local en internet de una altísima calidad técnica, humana y profesional. Nos contaba la dificultad de presentar el proyecto a quienes lo podían financiar o apoyar y las negativas que recibían, con la excusa de "eso lo dejamos para otros".
Qué pena que no seamos un poco más atrevidos a la hora de apostar por nuevos proyectos. Qué pena que no sepamos aprovechar estas oportunidades de hacer algo nuevo. Me lo he vuelto a plantear viendo la entrevista que el propio Ferran, en BDT le ha hecho a Pepe Pardo, uno de los padres de la fiesta de moros y cristianos. Me imagino la cara de póker que les pusieron muchos cuando les planteban organizar algo que jamás se había visto en Torrent y las veces que les dirían, mientras les cerraban la puerta, "eso se lo dejamos a otros".
Enhorabuena a Jesús y Àngel y al equipo que conforma BDT. Por haber sabido ver algo nuevo, por hacerlo con ese cariño y esa dedicación y por querer hacer de Torrent algo que no se lo dejaremos a otros.

11 de enero de 2009

7 de enero de 2009

Hay que ver

(De entrada pido perdón por la foto, pero se entenderá cuando se lea el final del artículo)
Yo no sé si en este mundo faltan escrúpulos o sobran tontos, y entiéndase tontos como definición de todos aquellos que no tienen -no tenemos- redaños para poner a más de uno en su sitio o evitar atropellos. Atropellos como a los que fuimos sometidos algunos a la altura de la Caja Rural de Torrent en el transcurso de la cabalgata de Reyes del pasado día 5. Todo transcurría con normalidad: Los niños hacían acopio de caramelos y todos saludaban con efusividad el paso de Sus Majestades cuando el camión que cerraba la comitiva real iba lanzando pelotas y peluches. En ese momento una horda enfurecida de padres y niños emulando al mismísimo Atila -evitaremos ahondar en descripciones mayores para evitar sonrojos- ávida de conseguir hacerse con uno de los peluches -por cierto, más bien feo- o una pelota -que podríamos comprar en un todoacién chino de barrio- se dirigía en paralelo al camión de marras. Ni que decir tiene que los empujones a los que sometieron a la gente que allí estaba tan tranquila no se hicieron esperar y no faltó quien corriera a refugiarse al amparo del vestíbulo de la Caja Rural o de la cafetería vecina. Una niña de ¡doce meses! fue literalmente arañada ante la estupefacción de los presentes por una anciana que intentaba hacerse con una de esas pelotitas. Anciana que desde entonces perdió la condición de respetable y que, de haberse tratado de mi hija, hoy esa vieja arpía caminaría en dirección a la Carretera de Albal s/n revestida de riguroso pino mientras yo lo haría por la Pista de Silla en dirección del Penal de Picassent. Lo que no tengo claro es si acusado de homicidio o asesinato, pues desconozco la distinción.
No sé que nos pasa cuando algo es gratis o lo regalan. No sé si nos volvemos todos tontos o afloran nuestros más primarios instintos. Hagan ustedes la prueba y salgan a la calle. Pongan en un cartel "Se regala mierda" o "Patada en la entrepierna para los diez primeros". Al punto podrán ver como se forma una hermosa cola.
Así nos va.

P.D. Espero que el nieto de la entrañable viejecita le haya lanzado el híbrido de pájaro y dragón a la cara. Por asquerosa y guarra.