29 de diciembre de 2009

Monleón


Ayer por la tarde fui a la exposición de Sorolla en Bancaja. Llevaba mucho tiempo queriendo ir, pero algo siempre me ponía trabas. Finalmente reservé por internet las entradas y allá que nos presentamos con unos amigos. Sorolla es un artista denostado por muchos críticos que lo consideran barroquista o populista. Sin embargo a mí me entusiasma su capacidad para advertir el detalle de lo cotidiano, dejando a un lado cuestiones más pictóricas como la luz, el impresionismo o el tenebrismo, que se me escapan por no disponer de una suficiente base cultural-artística para apreciarlo.
Al salir de la exposición no podía dejar de pensar en la Valencia (y la España completa) que retrató para la Hispanic Society y en la de ahora. Anduvimos paseando por la calle de la Paz, San Vicente y el Ayuntamiento para dar cumplida cuenta de una cena en un afamado restaurante americano. Hasta llegar ahí pasamos por dos Starbucks (café aguado en vaso de papel) y varios salones de café franquiciados (empleados desmotivados, infrapagados y público poco exigente). Pocos bares al uso -de los de calamares y cerveza-. Ambiente navideño plagado de luces, papásnoeles y compras.





Y mientras tanto moría Joan Monleón.



Qué raro se ha vuelto todo.

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