16 de octubre de 2009

Torrent som tots


Un amigo se lamentaba hace unos días de que el Ayuntamiento pusiera tanto énfasis en promocionar sus actuaciones y logros que a veces le daba la sensación de que Torrent se hubiera inventado en 2007 y que lo anterior a esta fecha no existía. Uno de ellos habría sido el anuncio a bombo y platillo del descubrimiento de una capilla en el interior de la Torre que se suponía escondida, cuando lo cierto es que muchos torrentinos la recordaban y sabían que se había tapado en los ochenta. Y como este ejemplo, me desgranaba otros que, a su juicio, ilustraban esa sensación que yo consideraba exagerada. En definitiva, y ahí sí le daba la razón, me venía a decir que no se podía sentir identificado con un Torrent virtual que no tiene una conexión con su historia y su pasado. Ahí terminó nuestra conversación y nos despedimos.
Al llegar a casa, encendí el ordenador y repasé la actualidad de nuestra ciudad en internet. Leyendo algunas notas de prensa y la opinión de algunos socialistas, tuve una sensación totalmente diferente a la de mi amigo. En teología existe una palabra de origen griego que explica bien lo que quiero decir. Esa palabra es “Parusía” y se refiere a la segunda venida de Cristo en la plenitud de los tiempos. Pues bien, ésa fue la sensación que a mí me embargó al leerlo. Parecía entonces que el pueblo, nuestro Torrent, no es que se fundase en 2007, es que sólo existió hasta entonces. Hasta aquel funesto mes de mayo en que perdieron la alcaldía no había problema alguno en nuestras calles y todos los vecinos caminaban abrazados por la Avenida de cuyo nombre había un consenso generalizado y que fue unánimemente ratificado por los torrentinos. Sólo hasta esa parusía que ellos esperan, hasta la “segunda venida del Salvador” continuaría la decadencia de Torrent. Algunos profetizaban esa plenitud de los tiempos en Torrent hacia 2011 –de ello ya nos ocupamos en el anterior número– cuando recuperen la alcaldía.
Sin embargo, la tarde del 9 de octubre, en la que se inauguraban la reforma de la Torre, la gente que se reunió en la plaza poco tenía que ver con estas dos actitudes. Allí podíamos ver a personas mayores que intentaban explicar a sus nietos cómo era el “porxi”, dónde estaba “Ca’l Coixo” y por qué durante años una “figuera” pendía desafiante de una de las caras de la Torre mientras los niños contemplaban atónitos a los acróbatas que descendías por sus paredes. En suma, podíamos ver a todo tipo de torrentinos que se sentían orgullosos de pertenecer a esta ciudad y de sus símbolos, felizmente recuperados para su uso y disfrute. Si además uno observa la placa institucional que se descubrió y comprueba que para financiar las obras han participado administraciones de diferente color político, no puede acabar sin afirmar que Torrent es lo que es independientemente de quién gobierne y llegará a ser lo que los torrentinos quieran que llegue a ser.
Porque usted, que es una persona seguramente sensata, sabe que las cosas no se pueden simplificar tanto. Ni el pueblo se fundó en 2007 ni se vino abajo entonces. Lo demás son cuestiones totalmente subjetivas en las que usted y yo podemos opinar, divergir e incluso discutir. Por que para eso “Torrent som tots”, ¿o no era así?