30 de octubre de 2009

Cuatro siglos

Si hacemos caso al Llibre del Repartiment, nuestra población fue donada a la Orden del Hospital en 1233, si bien no sería hasta el 28 de noviembre de 1248 cuando se otorgó la Carta Pobla a los torrentinos. Así podemos decir que Torrent nació hace 761 años, o al menos el Torrent que ya hoy conocemos: un Torrent cristiano y valenciano. Digo que al menos tal y como lo conocemos porque, como afirma Joan Fuster, de torrentinos ya habría antes de que llegasen los hospitalarios, que torrentinos también serían los que por aquí anduvieron en la Edad de Bronce , cuya huella hemos encontrado en algunos yacimientos, también serían los iberos o también aquellos que incluso la bautizaron con el topónimo de “Torrens”, como los romanos.
Dejaremos aparte la cuestión del cumpleaños de nuestro querido (¿o más bien querida?) Torrent para un artículo futuro y nos centraremos en aquello que nos ha identificado como pueblo durante estos casi ocho siglos: valencianos y cristianos.
Y es que parece que nos cuesta reconocer que hay cosas que nos definen como pueblo. Un malentendido laicismo, que quiere borrar toda huella de cuanto se acerque a la expresión de la religiosidad de un pueblo – que no tiene por qué compartir todo el mundo, faltaría más - así parece pretenderlo. No faltará quien eche de menos aquellos grandes tiempos de libertad (entiéndase que me expreso en un tono irónico, claro) en los que la guardia de asalto disolvía entierros en medio de la calle. Si no me cree a mí, consulte el excelente trabajo de documentación que ha elaborado nuestro cronista local José Royo en “Torrent i la seua prensa” para comprobar que eso ocurría en la misma época en que los apoderados de un partido tiroteaban a otro en una mesa electoral. La libertad religiosa ha brillado por su ausencia en la mayor parte del siglo anterior. Y a veces cuesta encontrarla en pleno siglo XXI. Aún hay gente que se sorprende, se indigna o se malhumora cuando se encuentra a un grupo de personas rezando el Rosario por la calle en octubre o cantando la Aurora en Navidad. Lo he visto en primera persona: coches que aceleran al paso de los cofrades que se ven obligados a saltar para conservar sus vidas, insultos desde balcones o agazapados en las barras de un bar al paso de la procesión o incluso lanzamiento de macetas desde un balcón mientras se entona el “¡Oh, qué rubio!” en una aurora.
Por eso les recomiendo que adquieran el libro que ha elaborado el propio José Royo y José Ramón Sanchis con motivo del cuarto centenario de la creación de la Cofradía del Rosario. Pocas instituciones contarán con esa antigüedad, no sólo en Torrent, sino en toda la provincia. Fíjense si no habrá habido sucesos durante estos cuatrocientos años: guerras, epidemias, persecuciones, dictaduras… pero siempre, de una manera o de otra, los jóvenes de Torrent han salido a la calle a dar testimonio de aquello que los identifica. Léanlo, búsquense y busquen a sus familiares y amigos en las fotografías que han recopilado, compártalo con los suyos y sepa que usted es un eslabón más de una larga cadena que se inició, al menos como hoy la conocemos, hace ya unos siglos. Y no tenga que avergonzarse de aquello que usted siente, quiere y respeta.
El resto no importa tanto, créame.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Torrent es valenciano, cristiano y apostólico romano, eso te lo has dejado de poner. Y lo de los 400 años de antiguedad, a esos jóvenes hay que hacerles un monumento, pero primero a las 43 victimas del metro.Te parece bien.

Santi Miquel dijo...

El día en que la gente escuche a la gente se entenderán. Mientras, se vivirá en la ignorancia del que no respeta y hace oídos sordos a lo que le rodea.

Gran libro de los 400, vaya tela con las fotos...a los pies me rindo de los artífices.