7 de septiembre de 2009

A mí no me extraña

A mí no me extraña que pase lo de este fin de semana en Pozuelo. Me refiero a que un grupo, una horda más bien, de jóvenes se líe la manta a la cabeza y se enfrente a la policía nacional e intente destrozar la comisaria. Es lo que hay y es lo que estamos criando. Más aún si se trata de niños bien que luego cuelgan en internet los vídeos. (Vaya tonto el crío que ha colgado el vídeo donde se les ve a él y a sus amigos envalentonados y que luego se ha asustado y lo ha borrado)
Yo, que de normal soy bastante cobarde, me suelo acongojar cuando algún agente de la ley me requiere. Hace un par de semanas me paró la Guardia Civil al salir del cine para hacerme un control de alcoholemia. A pesar de haber cenado una hamburguesa y una coca-cola, me puse nervioso por si daba positivo y eso que la última cerveza que había tomado había que buscarla cinco o seis días atrás. Pero, ¿y si quedaba algún resto?
Así que oír las palabras de un dirigente de un sindicato policial que habla de que a los policías se les ha perdido el respeto me sobrecoge y a la vez no me sorprende, porque hace tiempo que estamos criando una generación de chavales que no tiene ningún respeto por nada ni nadie, con aquello de "déjale que sea como él quiera".
Acabo de ver las imágenes en el televisión de un padre que justificaba a su hijo diciendo que pasaba "por ahí" pero que no había hecho nada. El día que ese niño se haga mayorcito y le pegue a él mismo (Dios quiera que no le pegue a su mujer o a sus hijos) espero que algún fiscal lo lleve a la cárcel (al padre, no al agresor) por estar "donde no tocaba".

Por eso y por bobo.

1 comentario:

Miope dijo...

Juro y prometo que yo "pasaba por aquí" y que he actualizado sin ver antes el tuyo.