8 de junio de 2009

¡Salud!

Hoy es uno de esos días en los que nos gusta acordarnos de algunos amigos. Uno de ellos es Sento. Como sé que es un buen quijote, seguro que le gusta la cita a la que voy a referirme: Creo que es el capítulo V de la primera parte: "Yo sé quién soy" le espeta el bueno de Alonso Quijano al labrador que tiene a bien recogerle después de la estrepitosa derrota que ha sufrido en su primera salida. Caer en el error ortográfico de no colocar la tilde echaría al traste todo el sentir de estas sencillas palabras. El quién interrogativo aporta la respuesta a la pregunta que todo el mundo se hace y continúa haciéndose desde que el mundo es mundo. Don Quijote afirma tener clara cuál es su esencia y su misión, aun a pesar de que ésta resulte totalmente anacrónica y ridícula en un mundo que no lo entiende. Eliminar la tilde convierte la subordinada sustantiva en adjetiva ("yo sé quien soy", en la que el quien se refiere a "la persona que soy") y lo limita a saber simplemente que es en un sentido existencial, pero no el qué. Para que me haga entender por si ya les he hecho perder el hilo: Para Don Quijote habría dos tipos de personas: los que tienen claro por qué están aquí y los que aún no saben si están.
Pues bien, Sento es de los que saben por qué están aquí, a pesar de que, como Don Alonso Quijano, puedan resultar totalmente equivocados. De hecho, la cita continúa con la enumeración de personajes literarios que se han encerrado en la mente del hidalgo y que le han sorbido el entendimiento, lo cual demuestra al campesino que efectivamente Don Quijote está completamente loco y como es sabido, en capítulos posteriores todos intentarán en vano convencerlo de sus disparates.
A la lista iniciada por Sento podemos añadir otros muchos nombres y no seremos tan cicateros de circunscribirlos a un lado u otro, porque ha habido para todos: políticos de todos los colores, periodistas, y en general cualquier persona que pasara por allí. Bien podría ser Manu, Santi, Pepe, Valentín, Juan o José Luis. Porque hay quien cree que efectivamente quien no está contigo, está contra ti. Hay quien va por el mundo creyéndose el salvaguarda de la verdad y la razón y que cualquier cosa con la que no comulgue es digna de ser lapidada. Son personas que se podrían agrupar bien en el segundo grupo: los que saben que son, pero aún no quiénes. Los que creen que hay que juzgar a los otros por si sus padres fueron o dejaron de ser, por sus convicciones personales o incluso por su aspecto físico. Los que son incapaces de comprender que otros vean gigantes porque sólo ellos son capaces de ver molinos.
Otra frase para acabar la reflexión de hoy. Creo que en esta ocasión es anónima y les adelanto que no la comparto: Viene a decir algo así como "siéntate en la puerta de tu casa y espera a ver el cadáver de tu enemigo pasar por delante". No, no me gusta esa autocomplacencia con el mal ajeno ni con el dolor de otros, por más que nos lo hayan practicado a nosotros. Me quedo en cambio, con lo que me han dicho Pepe, Sento, Santi y tantos otros cuando en el pasado se sintieron -bueno, ellos nunca se sintieron, lo hicimos los que los apreciamos- insultados o denigrados. "Deixa-ho estar, home, que no té cap importància. N'hi ha altres coses i persones més importants de les que preocupar-se".
Como no sé si hoy las veré, me permito decirles que se tomen a mi salud -y a la del ínclito- una cervecita, que ya se la pagaré yo cuando pueda.
Salud.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Esta gilipollez, lo has hecho tú solo, o te lo ha soplado algien?

www.elcarrermajor.com dijo...

No, no, lo he hecho yo solito.