29 de septiembre de 2008

Otra de ruedas de molino, y ya van...

No seré yo quien le ponga un pero a la elección del nuevo secretario general del PSPV. Lo cierto es que era la candidatura que, a mi juicio, gozaba de mayor credibilidad y parece ser que ése es el sentir de la mayoría de los delegados que se reunieron el pasado fin de semana en Valencia. Mayoría, por otra parte, exigua y que esperemos pueda ser resuelta con suficiencia en los próximos meses por nuestro vecino, Jorge Alarte. Me alegro por él y por las personas que trabajan día a día con él, pues me consta el trabajo que se ha hecho para llegar hasta aquí. (En este momento, dada la cortedad de miras de algunos de nuestros lectores, uno se ve obligado a reconocer la amistad con la familia Alarte y a explicitar los lazos que nos unen; lazos, no se vayan a creer, que a mí no me dan de comer ni me han supuesto prebenda alguna)
Ahora bien, me van a permitir que lance una pequeña reflexión acerca de lo que considero una profunda contradicción y que deja con el trasero al aire a los que en su día querían hacernos comulgar con ruedas de molino y hoy en día jalean la secretaría del alcalde de Alaquàs. Porque el sr. Alarte, que dentro de dos años y medio podemos suponer que disputará la presidencia de la Generalitat al sr. Camps, tiene treinta y cuatro años (le falta un mes para los treinta y cinco) y es alcalde de Alaquàs desde el año 1999, cuando contaba con 26 y acababa de terminar la carrera de Derecho. Que se sepa no ha desarrollado actividad ajena a la política, y, a pesar de su juventud, ha encadenado tres mayorías absolutas en Alaquàs. Y su ambición por alcanzar la secretaría del PSPV ha estado fuera de toda duda desde hace un par de años.
Y es que lo que vale para algunos, a otros se les critica...
A algunos, de tanto abrir la boca para comulgar con ruedas de molino, se les va a desencajar la mandíbula. ¡Qué profunda hipocresía! (o más bien, hiprogresía)

21 de septiembre de 2008

Ricardo Peralta


Ricardo Peralta es el actual delegado del gobierno en la CV. Es un tipo correctísimo y elegante en las formas y no deja indiferente a nadie en su nuevo desempeño. Si no recuerdo mal, llegó a ser candidato de EUPV a la Generalitat, antes de ingresar en el PSPV. Lo había perdido de vista desde entonces, hasta que Zapatero lo designó en este nuevo cargo. En su toma de posesión, dejó bien claro cuáles serían las dos líneas de su cometido: Ser un interlocutor entre la comunidad y el Gobierno (tarea nada fácil) y buscar formas de entendimiento y comunicación entre las dos administraciones. En sus intervenciones la prudencia, la inteligencia y la corrección se mezclan con sus reivindicaciones y su saber estar.

Creo que nadie me pueda acusar de hablar en términos amiguistas y partidistas cuando digo esto, así que no entiendo que no esté en la terna de candidatos a dirigir el partido ante el inminente congreso que van a tener los socialistas valencianos. No creo que el ser castellano parlante juegue tampoco a su favor (recuerdo las cuñas de radio que se emitieron en 1995 cuando Zaplana se presentaba como candidato a la generalitat y nos insistían que no hablaba valenciano) y supongo que su pasado comunista le resta apoyos para auparse (ya hemos hablado de la endogamia de los grandes partidos). Intuyo que su carácter -parece un tipo bastante sencillo - también rehúye cualquier personalismo. Pero conozco a mucha gente que no se adscribe a ningún partido y que está viendo en él una figura emergente de la política valenciana, mucho más atractiva y con un discurso más interesante del que oímos todos los días en radio y televisión o leemos en prensa.

Estaremos atentos.

20 de septiembre de 2008

EL TURISMO ES UN GRAN INVENTO

(del último número de la Opinión)

Hay dos conversaciones recurrentes al volver de vacaciones. De una de ellas ya habló en su día nuestro compañero de página, el xocolater, y es el comentar acerca de las personas conocidas que nos hemos encontrado en nuestros paseos internacionales. ¿Quién no ha oído a aquel que contaba que paseando por los Campos Elíseos se encontró a la prima de su vecina? ¿O aquella vez que emulando a Lady Di mientras compraban en Harrod’s vieron al amigo del colegio? ¿Y qué me dicen de aquel viaje a las cataratas de Iguazú que hicieron unos compañeros de trabajo y al pedir a alguien que les hiciese una foto se encontraron a la tía Concheta? “¿Sabes a quién vi?” es, tal vez, la frase más utilizada en estas fechas en las charlas sobre las vacaciones y éstas suelen acabar, como dice un buen amigo mío, con la sentencia de turno: “Quan Colon arriba a Amèrica ja hi havia un granerer”. Y es que parece obligatorio encontrarse a algún vecino en nuestras correrías estivales.

La segunda consiste propiamente en explicar los pormenores del viaje. Que si las vidrieras de la Iglesia de San Agapito son magníficas, que si el alicatado del castillo de Villarriba es mejor que el baño de la Preysler, o que la tortilla de patatas del bar del km. 650 de la N-340 es la mejor tortilla de España. Si además nuestro interlocutor ha reunido un extenso repertorio fotográfico, seguro que hará ímprobos esfuerzos por mostrárnoslo, aunque no tengamos ningún interés en ver las más de quinientas fotos que ha logrado recopilar. Es la maldición de las cámaras digitales.

Es entonces cuando te das cuenta de que hay pueblos que albergan pequeños tesoros y que saben muy bien publicitarlos: Hermosas ermitas en la montaña, obras de arte de reconocido prestigio o una gran tradición culinaria. Y a partir de ello se hace inevitable el comentario: también aquí deberíamos hacer lo mismo. Patrimonio artístico, gastronómico y cultural no nos falta para darlo a conocer, así que no podemos dejar de aplaudir la iniciativa de crear una delegación de Turismo que se acaba de proponer por parte de la alcaldesa.

Aunque no faltará el cicatero que utilizará esta idea para intentar volver a dividir a nuestros vecinos con argumentos peregrinos como ya han hecho en el pasado. Se trata de aquellos que están más preocupados en sus propios intereses que en los del pueblo, en recuperar los privilegios de los que disfrutaban anteriormente que en poder mirar al futuro con optimismo. No deberían hacerles caso. Es una buena idea. Fíjense si no merece la pena dar publicidad y difusión a la fiesta de Sant Blai, a l’entrà de la flor, al Encuentro Glorioso o a la bajada de Moros y Cristianos; promocionar la indumentaria propia con el traje de torrentí; poner en la carta de los restaurantes del pueblo el rossejat torrentí; dar a conocer nuestro legado artístico y cultural con la Torre, el Museu Comarcal o descubrir el patrimonio religioso de Torrent y sus parroquias. Es decir, que puede merecer la pena que aquellas cosas que a nosotros nos enorgullecen como torrentinos que somos, puedan hacer disfrutar a aquellos que no las conozcan.

Y así, dentro de algunos años, serán ellos los que dirán, ¿Sabes a quién me encontré en Torrent?. Porque el turismo es un gran invento

18 de septiembre de 2008

Un payaso






Miren , este hombre es un payaso.
Pero eso hace tiempo que lo sabíamos. Al menos yo lo intuía. Puede resultar simpático, gracioso y hasta buena persona. Pero esas son cualidades que esperamos en un payaso.
A mí, la verdad, no me gustan los payasos. Los del tipo Ronald McDonald siempre me parecieron sospechosos de ir armados e intentar un atraco. Los del Gran Fele me resultaban decadentes. Sólo simpaticé con Fofito y fíjense qué mal le ha ido.
Pero éste de aquí, se lo digo yo: payaso del todo.
Sí, ya lo sé: No es el único payaso que pulula por la clase política autonómica y nacional. Podríamos citar a muchos más. Pero mientras aquellos rehuyen la categoría de payaso, éste la busca, fomenta y disfruta con ella.
Ayer a mediodía balbuceba pidiendo comprensión por su sinceridad y honestidad (que nadie ponía en duda). Se justificaba diciendo que él siempre dice lo que piensa y estaba molesto por la polémica.
Así que hoy seremos un poco revillas todos y diremos lo que pensamos: ¡Payaso!

8 de septiembre de 2008

Una lástima

Lo reclamaba en este blog meses antes de las elecciones: Torrent necesita tener diputados nacionales y autonómicos. La quinta ciudad de la provincia no puede renunciar a estar representada en los organismos más altos. Gente válida en los dos partidos con posibilidad de obtener esa representación la hay, pero muchas veces la endogamia de los grandes partidos (a veces puede llegar a resultar babosa) lo ha impedido. Ya habíamos puesto nuestra pica en Flandes con Ros primero y después con Soria en el palau de Benicarló y nos faltaba regresar a la Carrera de San Jerónimo cuando la elección de María José Català irrumpió en precampaña. Sin embargo volvemos a quedarnos sin diputado ante su dimisión. Su inclusión en la ejecutiva regional del partido la obliga, por la falta de tiempo para compatibilizar los tres cargos. Personalmente me parece una lástima, aunque no faltará quien alce la voz contra esta decisión. En cualquier caso resulta un ejercicio de responsabilidad, pues ya afirmó en un pleno que si en algún momento se hacía imposible compaginarlo, lo primero era Torrent.
Al final de todo, nos queda la sensación de que los partidos no tienen una gran amplitud de miras ni piensan a cuatro años vista, sino más bien se aferran al presente y al día a día. De otro modo se podía haber seleccionado a otra persona que no estuviera tan sujeta al gobierno local -otros concejales o ex-concejales con presencia en el partido y en el pueblo- y que pudiera disponer de cuatro años para trabajar en Madrid tranquilamente. Y lamentablemente esto pasa tanto en el PP como en el PSOE. Fíjense si no lo que criticaron a Ros cuando abandonó la alcaldía hace ahora cuatro años para ser únicamente diputado autonómico. Y uno acaba preguntándose si es preciso quemar a las personas a esa velocidad cuando disponen ante sí de tantas y tantas personas válidas.
¿O es que realmente no las hay?

1 de septiembre de 2008

Reporteros sin fronteras

Andaba cerrando el mes de agosto cuando sobrevino la tragedia en el aeropuerto de Barajas, con las terribles consecuencias que ya todos conocemos. Es entonces cuando la cohorte de periodistillos y microfoneros, auspiciados por los programas de televisión ávidos de contenidos en directo, saca todo su arsenal informativo y nos regala comentarios acerca del estado de los cadáveres, de cómo han tenido que rescatarlos o de los artilugios que han sido necesarios para poder identificarlos. Y uno, que le tiembla la mano mientras ve las noticias sin conocer a ninguno de los afectados, se imagina a la madre, al hermano, a la novia o al hijo de uno de las víctimas sabiendo de primera mano detalles que harían vomitar a una cabra, como decían en aquella película. Dicen los que entienden de televisión que las cadenas han impuesto una especie de autocensura para no emitir imágenes de la desgracia. Parece ser que esta iniciativa surgió a raíz del 11-M, pero creanme que no es necesaria, dados los pelos y señales con los que algunos presentadores parecían regodearse. Les omito las frases que llegué a escuchar, pero seguro que ustedes también las han oído. Y no se crean que no faltará el listo de turno que cuelgue imágenes tomadas de su móvil o cámara portátil en internet. Leí en prensa que la Guardia Civil requisó varias decenas de móviles y surge la pregunta de quién coño saca el móvil en un momento así para hacer una foto si no son los que están prestando su servicio.
Para eso seguro que no hacía falta ir a la facultad. Con que se hubieran visto alguna película gore, ya tendrían bastante.
Qué asco.