24 de julio de 2008

Es traspasa filà amb patrimoni


(Publicado en el diario La Opinión)

“Es traspasa filà amb patrimoni” es el lema con el que una filà, Els Conqueridors, ha ilustrado las páginas que le correspondían de la revista de moros y cristianos de este año. El motivo, más allá del buen humor y las ganas de transgresión de sus componentes, parece radicar en el escaso número de miembros y la dificultad para afrontar los gastos que conlleva. De hecho han abierto una página web (http://www.conqueridors.blogspot.com/) en la que plantean una encuesta con la pregunta “¿es una buena idea traspasar la filà?” y se sugieren diferentes opciones. Mientras redactamos este artículo gana la que afirma “No, este año daréis la campanada”.

Esta iniciativa nos puede servir de muestra de cómo ha ido creciendo la fiesta de moros y cristianos en todos estos años, desde que fuera fundada por un grupo de torrentinos hace ya veinte años. La mayoría de las comparsas y filaes actuales nacieron a finales de los noventa formadas por grupos de jóvenes. Durante estos años muchos de ellos han ido incorporando a sus hijos con la consiguiente “relajación” de algunas de sus costumbres (por ejemplo, ahora ya no pasean el cañón a altas horas de la madrugada). Por otra parte ha seguido creciendo el número de comparsas y filaes y se han ido añadiendo nuevos elementos que la han hecho más grande –capitanía mora y cristiana, dos días de trabucà, alferecía, boatos más impresionantes- hasta convertirla en un referente comarcal y, por qué no, regional. Podemos afirmar que los Moros y Cristianos de Torrent han crecido a una velocidad de vértigo. Sin embargo, no todos han podido seguir ese ritmo y se nos plantea una fiesta a dos velocidades, la que imprime el carácter propio del espectáculo que supone, que demanda novedades y salir al exterior, y la que pueden seguir algunos de ellos, que sobreviven con sus cuotas y loterías, las más de las veces exprimiendo a las familias. Para algunas agrupaciones mayores, con muchos miembros y grandes posibilidades, seguir esta dinámica puede resultar más sencillo, si bien nadie se rasca el bolsillo a gusto, pero, ¿qué pasa con las que mantienen un número de diez o quince miembros? Tal es el problema que se plantea ahora y que conviene solucionar: Saber conjugar que la fiesta crezca y que lo hagan todos a la vez.

Imaginemos cómo será todo en el año 2050, cuando los ahora jóvenes lleven a sus nietos a ver la bajada. Nos podríamos plantear algunas curiosidades: ¿Seguirán els Comilitons organizando la anárquica fiesta de “El Barrejat”?, ¿Habrán conseguido para entonces los Berberiscos un local en propiedad?, ¿qué habrá pasado con el cañón de Els Guardians?, ¿seguirá el debate sobre si hay que organizar la bajada el último domingo de julio? , pero sobre todo, nos planteamos: ¿Existirán todas las comparsas y filaes que hoy conocemos? Y de eso no estamos tan seguros.

Los Moros y Cristianos le han dado mucho a Torrent. De eso no hay la menor duda. Le han devuelto el calor y el sabor de unas fiestas patronales que estaban totalmente deslavazadas y abandonadas por el pueblo, que prefería pasar los últimos días del tórrido julio fuera de nuestras calles. Con los años han crecido de forma vertiginosa, pero tenemos que encontrar la fórmula para que crezcan todos a la vez. Y que ninguna filà “quiera ser traspasada”.

Que pasen unas buenas fiestas.

23 de julio de 2008

El hombre pegamento o la hipocresía local

Lo hemos leído en prensa: un ecologista intenta "pegarse" al Primer Ministro británico para protestar contra el cambio climático al recibir de sus propias manos un premio. La noticia también confirma que el pegamento empleado no logró adherirse lo suficiente a Gordon Brown que se soltó con facilidad y rió la broma (aunque no cita si entre dientes tuvo que mentar a la madre de nadie).

Aquí en Torrent también hay mucho "pegamentero" que quiere estar bien cerquita del poder para poder alzar su voz. Ése es el objetivo, acercarse mucho, lo más posible, estar siempre en todos los meollos, en todos los fregaos, aunque no vayan con uno, y si es posible pillar el micro y poder vomitar su perorata, que para algo uno es mejor que los demás. Si para conseguirlo uno tiene que perseguir a la gente, incluso por la calle, tanto mejor. Lo importante es medrar, medrar con unos y medrar con otros. Porque medraron con los socialistas, a los que les decían lo que tenían que hacer para ser igual de buenos que ellos y quieren seguir medrando con los populares, para que sepamos lo malos que pueden llegar a ser. Ése es el ánimo de muchos autoproclamados progresistas de nuestro pueblo, aunque en su discurso haya más contradicciones que en las instrucciones en castellano de un electrodoméstico comprado en un todoacién chino. Y que no se le ocurra a nadie afearle su conducta o hacerle ver su doble vara de medir, que nadie ose insinuarle que él no hace lo que dice, que será tachado de censor, fascista o retrógrado. Que para algo Él (ahora ya con mayúsculas) es el paradigma del bien, y nosotros, probes mortales, ignorantes que merecemos Su Redención.

A mí, todo esto, más que progresía, me suena más a hiprogresía.

¡Y me cansa!

14 de julio de 2008

Treinta y seis al día

(Publicado en el último número del Diario La Opinión)

Apenas había pitado el árbitro el final del partido y los jugadores españoles corrían a abrazarse por haber conseguido la Copa de Europa cuando algún descerebrado ya había arrancado dos ranas de la fuente homónima para festejar el título. Si a principio de curso celebrábamos que se hubiesen recuperado los batracios que daban nombre a la fuente, ahora lamentamos su pérdida a manos de algún estúpido. Y es que no falla, siempre hay un listo que aprovecha el anonimato que permiten las aglomeraciones o las grandes concentraciones para dejar su testimonio en forma de gamberrada. Hace unas semanas estuve en la Mezquita de Córdoba. ¿Se pueden creer que había pintadas de rotulador en una pared señalando la presencia de la “familia Sánchez” allí? No nos cuesta imaginar al joven Sánchez, bolígrafo en ristre, grabándose a sí mismo con su móvil de última generación, dejando constancia de tan magno encuentro entre su persona y la Mezquita, pero ¿y el padre y la madre Sánchez?, ¿por qué se unieron a semejante hazaña?

Dice el BLOC que para cuadrar el presupuesto municipal, recientemente aprobado, el Ayuntamiento necesitará que se multe a treinta y seis personas diarias, lo cual les parece exagerado, pero a mí, qué quieren que les diga, hasta se me antoja que es algo corto. Para demostrarlo, les sugiero un pequeño experimento: Empecemos, si les parece, por las personas que permiten a sus canes realizar las aguas mayores en medio de las aceras. Dese un paseo de cinco minutos por las calles de su barrio y contabilice las veces que ha de sortear los excrementos perrunos que se hallan en su trayecto. Continuemos ahora por los coches mal aparcados. Realice la siguiente prueba: Coja un carrito de bebé o una silla de ruedas e intente pasear por alguna de las aceras laterales de la avenida, evitando a los vehículos estacionados en los pasos de cebra. Obtendrá usted el premio si sólo lo hace en menos de cinco ocasiones. Acabemos el ejercicio de hoy con el tercer reto. Después de cenar, ahora que el calor aprieta, apague su aparato de aire acondicionado –si es usted de los afortunados que lo tiene- abra las ventanas y dispóngase a ver la televisión. No olvide tener el mando a distancia bien cerca para subir el volumen de su receptor cada vez que un coche decida compartir con usted los grandes éxitos de Camela o una moto repique en sus tímpanos con la música de sus rugidos. Es en este momento cuando nos damos cuenta de que el número de treinta y seis vecinos multados podría quedarse muy corto si aplicásemos a rajatabla las ordenanzas municipales.

No habrá quien alce ahora la voz reclamando el celebérrimo Pacto Cívico, del que ya hemos hablado en alguna ocasión y que ha quedado en agua de borrajas, más que nada porque se aprobó, se celebró y se guardó en un cajón a coger polvo. Que no vengan ahora a reclamarlo los que lo pusieron bajo llave y no hicieron ningún esfuerzo por desarrollarlo más allá de imprimir su lema en la papelería oficial del Ayuntamiento y en las camisetas de los equipos deportivos. Tampoco nos valdría que lo reclamasen aquellos que hacen del insulto, la mofa y la descalificación su principal arma política ante la falta de un discurso mejor.

Mientras tanto, nos hemos quedado sin ranas en la fuente. Tal vez ahora duerman en algún contenedor. O quizá decoren la vitrina del comedor de alguna casa torrentina. Si es así, espero que las disfruten. Pero que sepan que las hemos pagado todos.

(Una vez publicado este artículo, hemos constatado que las ranas han vuelto, felizmente, a su charca)