26 de mayo de 2008

Un ramo de flores

El ramo de flores.

En la plaza hay un ramo de flores junto a una ventana. Si usted pasa rápido cuando viene del metro o cuando va a comprar al Mercado tal vez no lo note, pero allí está. A lo mejor se fija en los escombros de la Torre –ahora en obras – y no se percata, o anda con prisas para llevar a sus hijos al colegio porque hoy también van a llegar tarde y no se ha dado cuenta, pero allí lleva ya una semana. Incluso puede que mientras lee esto ya se haya marchitado y lo hayan retirado, pero estuvo allí durante muchos días, para curiosidad de unos y asombro de otros. Y es que en la plaza, junto a la Torre, han matado a un chico.

Puede que usted lo conociera. Era uno de los muchachos que se pasan las horas sentados en la puerta del mercado. Su nombre era José Luis, pero lo llamaban “el negrillo” y solía ir acompañado de un perrito en sus andanzas por la plaza. Ya podía ser el mediodía de un tórrido sol de agosto que entrada la madrugada de un frío enero, ahí estaba él con sus compadres de tertulia y cerveza, sentado en sus escalones y viendo la vida pasar. A veces, para divertimento de algunos jóvenes que acudían a mofarse, bailaba alrededor de la Torre. Otras, para vergüenza de mayores, soliviantaba al personal con sus exabruptos y ocurrencias. Las más, permanecía quieto, con la mirada perdida, mientras se mesaba su incipiente barba, la cabeza gacha y el alma dormida. La gente del barrio, acostumbrada a su presencia, los había bautizado con algún apodo –los Plaza, les llamaban los más jóvenes– y ahora lamenta su pérdida.

Según nos cuenta la crónica de este mismo diario, la semana pasada intentó mediar en una pelea. No era la primera vez, pues ya una vez contemplamos cómo lo agredían. En aquella ocasión el numeroso personal que se congregó pudo socorrerlo y avisar a la policía e impedir una desgracia. Ahora no fue así. Tres desconocidos increparon al grupo de José Luis y éste quiso evitar males mayores. El resultado es el conocido, José Luis recibió una brutal paliza que le costó la vida. Llegó el SAMU, pero rechazó la ayuda médica y se marchó a su casa, de donde ya no volvió a salir. Sus amigos reunieron fondos para rendirle un pequeño homenaje en forma de flores y allí están, colgando de aquella ventana desde entonces.

Ahora, cuando paso por la plaza, no puedo evitar mirar de reojo al grupo de sus amigos. Parece que siguen a la suya, que sus días van cayendo del calendario sin ninguna otra pretensión que ver pasar las horas desde el palco al que están abonados. Supongo que se acuerdan de José Luis e ignoro si tendrán miedo de que vuelvan aquéllos que acabaron con él. No se ha dicho mucho de ellos. No sé si a estas alturas los habrán detenido. O si se conoce su identidad y paradero. Tampoco la noticia ha tenido demasiado eco en prensa o televisión. Aunque casi mejor, parece que en Torrent sólo viene la Canal 9 cuando pasan cosas malas.

Y nosotros seguimos pasando por la plaza. Maldiciendo vivir en un pueblo que tiene como vecinos a estos que han acabado con José Luis.

24 de mayo de 2008

Yo me uno , ¿y tú?

Quiero unirme al manifiesto firmado por entidades y Ayuntamiento de re chazo a la manifestación contra los inmigrantes.



MANIFIESTO CONTRA LA XENOFOBIA Y EL RACISMO HACIA LOS INMIGRANTES

Nosotros, vecinos y vecinas de Torrent, procedentes del mismo Torrent así como de todos los rincones del mundo, de los más próximos a los más lejanos; nos reunimos hoy aquí para poner de manifiesto que Torrent es una ciudad acogedora, diversa y abierta a las diferencias, tolerante, alegre y participativa.

Por nuestro convencimiento de que se debe trabajar día a día por la convivencia en un Torrent más dinámico, y con el fin de luchar contra los actos xenófobos y racistas, MANIFESTAMOS que:

Ø El racismo, la xenofobia y otras manifestaciones de intolerancia son el resultado del desconocimiento y la incomprensión.

Ø El derecho a la igualdad ante la ley constituye un derecho reconocido en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en nuestra Constitución.

Ø La sociedad torrentina trabaja por vivir en una sociedad en la que se promuevan los principios y valores de la libertad, la tolerancia, la igualdad, la solidaridad, la justicia, el pluralismo y el respeto a la diversidad.

Ø Insistimos en que cualquier amenaza o ataque a una persona o colectivo es una amenaza o ataque a todo el conjunto de ciudadanos de Torrent.

Y por ello:

Ø Exigimos firmemente a la Delegación del Gobierno de la Comunidad Valenciana que no autorice la manifestación de ninguna formación política que promueva actitudes o acciones contrarias a los intereses compartidos y manifestados en este documento en nuestro municipio.

ALCALDESA DE TORRENT

GRUPO POPULAR

GRUPO SOCIALISTA

GRUPO BLOC-VERDS-PLATAFORMA PER L´HOSPITAL

ASOCIACIÓN CULTURAL DEPORTIVA ECUATORIANOS DE TORRENT

RESIDENTES ARGENTINOS EN TORRENT

CENTRO ISLÁMICO TORRENT

FUNDACIÓN GENTE AFRICANA

MIEMBROS DE LA COMISIÓN TÉCNICA DE PLAN MUNICIPAL DE CONVIVENCIA E INTEGRACIÓN DE CULTURAS

19 de mayo de 2008

Coca-Cola

Hace unos meses vi un reportaje en TV sobre la Coca-Cola. Me llamó la atención una historia que no conocía.En 1985, Coca-Cola, que hasta entonces había sido líder indiscutible en ventas de refresco en los Estados Unidos, comenzó a verle las orejas al lobo cuando se le acercó muy de cerca su gran competidor, Pepsi. La campaña de Pepsi se había basado en demostrar con catas ciegas que su sabor era preferido por los consumidores frente al de la marca de Atlanta. En Coca-Cola pensaron que había que hacer algo y decidieron modificar la fórmula de la popular bebida para acercarla al sabor de la Pepsi, que, por lo visto, gustaba más al ser más dulce. Así que el 23 de abril, la compañía sacó al mercado la "New Coke" con un sabor basado en la Coca-Cola light, mientras que dejó de fabricar la coca-cola "tradicional". El resultado fue un sonoro fracaso en ventas. Los clientes de Coca-Cola, defraudados por el cambio, se pasaron a Pepsi y abandonaron la "New Coke" que cayó en picado, mientras los directivos de la marca se tiraban de los pelos y se preguntaban si el gran gestor de esta idea, Roberto Goizueta, no sería un topo de la Pepsi. Así que en un arresto de dignidad, decidieron reemprender la elaboración de la Coca-Cola de siempre, a la que rebautizaron como "Coca-Cola Classic". El mercado americano, siempre tan sorprendente, respondió consumiendo en masa la nueva-antigua bebida y superando en ventas no sólo a la Pepsi, sino a la misma Coca-Cola de hace unos meses, convirtiendo en millonario a Goizueta, por superar las ventas y cumplir el objetivo con el que se planeó la campaña. En este momento del reportaje, el locutor planteaba la siguiente pregunta: ¿Era Goizueta un tremendo inútil, al que sólo la suerte le había dado la victoria o era un genio que había planeado "secuestrar" la Coca-Cola -un icono de la cultura americana- para devolvérsela con honores y subir así las ventas?. La pregunta quedaba en el aire.

Andan ahora los principales partidos en plena campaña pre-congresual (a diferentes niveles cada uno) y muchos de los argumentos que esgrimen algunos sectores se basan en imitar cuestiones que hace el contrario para poder ganar las elecciones (acercamiento a nacionalismos, agua, grandes eventos, política antiterrorista y territorial...). Bueno sería que se acuerden de esta pequeña anécdota y que si para vender más la Coca-Cola hay que hacerla más parecida a la Pepsi, ¿para qué queremos la C0ca-Cola entonces?.

11 de mayo de 2008

Olor a murta

(Publicado en el último número del diario La Opinión de Torrent)

Es llegar el mes de mayo y las calles parecen otras. Son las mismas que hace unas semanas, pero algo hay de diferente en ellas y hace que nosotros mismos seamos otros. Podríamos achacarlo al cambio de hora y que cada día las tardes se vayan alargando. O tal vez a que ya hayamos ido abandonando las chaquetas y abrigos para dar rienda suelta a la ropa más fresca y ligera. Incluso a que ya vamos intuyendo el verano y con él las ansiadas vacaciones que tanto esperamos. Pero en el fondo sabemos que no. Lo que ha cambiado en nuestras calles es el olor. Huele a murta.

Y es que con la llegada de este mes nuestro pueblo saca a la calle sus mejores galas. Todo comienza el primer domingo, con la fiesta de la Virgen del Rosario, y viene a concluir con el Corpus, pero su eclosión coincide con el segundo, en el día de la patrona, de la Mare de Déu dels Desemparats. Son éstas, más allá de creencias personales, celebraciones en las que uno puede captar el sentir de un pueblo. Bien es cierto que en muchas ocasiones el fervor popular se aleja de la ortodoxia católica, pero tal vez ésa sea la grandeza de estas festividades, pues saben llegar a personas de toda condición, nacidos en el pueblo y recién llegados, mayores y jóvenes, potentados y humildes, hasta, si me apuran, ateos y creyentes.

Conozco a mucha gente que ama este pueblo. De hecho, en todos los lugares hay gente enamorada de su tierra a la que no podrían sacar de allí de ninguna de las maneras. No es que sea éste un caso excepcional, por lo que aquí también tenemos personas que no sabrían vivir lejos de Torrent. En una ocasión escuché a una de estas personas afirmar que cada vez que bajaba del metro en la estación y observaba que había gente que continuaba hacia los pueblos de la Ribera, sentía lástima por ellos por no vivir en Torrent. ¿Qué es lo que hace de Torrent un lugar así? Seguramente cada uno tenga su opinión: Algunos dirán que es el Vedat y sus rincones. Otros más golosos opinen que será una opípara ración de “rossejat” acompañados de las fabulosas crestas de la pastelería de Isidro Pérez. Habrá incluso quien piense que el sonido acompasado del tañido de las campanas de la Asunción les provoca este efecto. Pero yo tengo claro que es el embriagador aroma de la murta recién cortada antes de una procesión. Produce en mí un efecto instantáneo. Ya puede uno ir embutido en miles de problemas, en cientos de agobios o en innumerables vicisitudes. Es acercarse a la plaza, sentir el olor de la murta y desvanecerse todo aquello que nos estaba apurando minutos antes. Si a ello le sumamos el inconfundible sonido de la banda que acompaña a la procesión, uno empieza a pensar que para qué irse de vacaciones, si ya estamos en el paraíso.

Así que me va a permitir que le sugiera que este domingo, día de la Virgen de los Desamparados –dado que la Virgen del Rosario fue el pasado- se acerque a las calles por las que pasará la imagen de la Virgen. Huela la murta y las flores mezclada con el aroma de azahar que desprenden los campos que aún se conservan en el Safranar. Deslícese por las esquinas y déjese empapar por esta mezcla de sensaciones que provoca la murta, la música, el fervor y la pólvora. Y luego, cuando vaya hacia su casa, despacio, piense si, de verdad, le gustaría estar en otro lugar.

7 de mayo de 2008

Por tantos

¿Saben? Yo voy a marcar la "x" en la casilla de la Renta dedicada a la Iglesia Católica. Más allá de prejuicios trasnochados y discursos anticlericales, más allá de si la Iglesia (o la cúpula de los obispos) se inmiscuye o no en política (qué pocas críticas del PSOE se han oído al leer la pastoral del Cardenal de Valencia criticando la política de inmigración basada en contratos de integración y cuántas se oyen cuando critica la política antiterrorista actual), más allá de los casos particulares de "un cura de mi pueblo que bebía" u "otro del pueblo de mi madre se iba de ...", más allá de todo eso, la Iglesia hace mucho bien a nuestra sociedad. Mantiene un legado histórico y cultural valiosísimo, realiza innumerables acciones sociales en todos los campos de nuestra vida, asiste a personas de toda condición, raza, religión y situación, acompaña a miles de familias en su día a día y en definitiva transmite un mensaje de amor, que es el mensaje de Jesús.
A todo esto le podemos añadir que marcar la "x" en la casilla de la Iglesia Católica es compatible con marcar la casilla de "otros fines sociales" (qué poca propaganda se hace de esta posibilidad por parte de quienes apoyan la otra casilla, pero recuérdenlo: se puede marcar las dos sin pagar más impuestos) por lo que usted puede hacerlo con una, con otra, con las dos o con ninguna y no por ello subirá o bajará su aportación.
Si desea saber algo más, le dejo este enlace, que forma parte de la campaña que la Iglesia ha organizado para concienciar a la gente de que marque la casilla. Yo lo voy a hacer.

5 de mayo de 2008

Mi primer y único cero

Recuerdo con mucho cariño mi primer y único cero en el colegio. Era en 2º de B.U.P. en Química. Había estado estudiando todo el fin de semana la formulación y se me atragantaba bastante aquello de la IUPAC y Stock (creo que se decía así). Así que me tuve que aplicar e hincar los codos. Salí bastante contento de casa y llegué pronto al colegio. Nos repartieron el examen y parecía sencillo: algunas fórmulas para escribir su nomenclatura y al revés. Acabé el primero y lo entregué, confiado, a la profesora que parecía contenta con mi rapidez. Me sugirió corregirlo de inmediato. Asistí con la cabeza y al minuto me lo entregó con una cara mezcla de incredulidad y ternura: -Tienes un cero, Arturo- me dijo mientras me lo alcanzaba. No sabía dónde meterme y entonces la profesora me fue explicando uno por uno todos los errores cometidos
-Mira, aquí te has equivocado con la valencia, aquí con el sufijo, esto no es una base- y así fue desgranando todos y cada uno de los fallos que habían provocado la nota monda y lironda que acompañaba mi nombre. Al final me dijo que se notaba que había estudiado porque los pasos que había hecho eran correctos, pero que siempre me equivocaba en alguna tontería y eso hacía que el resultado estuviera mal. Entonces las notas eran claras, o estaba bien o estaba mal. Hoy en día, con las milongas de la LOGSE y no traumatizar a los niños me hubieran puesto un 3 o un 4, pero aquello era así: Un fallo y a la calle.
Desde aquel día me di cuenta de dos cosas: Una, que ya podía empezar a aplicarme con las Letras, porque con las Ciencias comenzaba a vislumbrarse un futuro nada halagüeño. Dos, que una palabra amable y cariñosa puede hacer mucho más por un niño que cientos de riñas y broncas.
Aquella profesora se llamaba Amparo Castelló y falleció la semana pasada.
Yo soy de los que piensan que ir a un colegio u otro imprime carácter. No es que sea mejor ni peor, sino que al formar parte de ti durante tantos años, te deja una impronta que difícilmente se borra. A veces es para bien, a veces puede ser para mal. A mí, el ir a un colegio como Monte-Sión me marcó, será por los años pasados allí, por los amigos hechos, por las experiencias acumuladas o por el testimonio de tantos y tantos profesores que han ido acercándose a ti e intentando ayudarte. Sería injusto empezar a nombrarlos a todos, porque la memoria es flaca y siempre acaba dejando a algunos, del mismo modo que es injusto acudir a aquellos que ya se han ido y no haberlo hecho en vida. Pero esta mañana, al escribir estas líneas, no quería dejar pasar la oportunidad de recordar aquel cero que un día me puso Amparo, que tal vez me espabiló más de lo que yo en aquel momento pude percibir. Hacía tiempo que no la veía y cuando lo hacía siempre me quedaba con ganas de contarle: "me he casado, voy a tener una hija, trabajo en un colegio...". Ayer nos contaron que se había marchado y nos lamentábamos de que, una vez más, se vayan sin casi despedirse, sin darnos tiempo a darles las gracias.
Gracias, Amparo.