6 de noviembre de 2008

Mc Cain


Me produce una enorme ternura el senador (era senador, ¿no?) Mc Cain. Ya pueden estar contentos con él en el partido republicano. Le había tocado bailar con la más fea (en realidad ha bailado con la más guapa, la que ha resultado ser la reina del baile) y, con el legado de su colega Bush, se pueden dar con un canto en los dientes. Bien es verdad que al final Obama ha doblado en votos electorales al veterano militar, pero no lo es menos que el porcentaje en votos personales arroja un 46-53.
La imagen de la derrota en la noche del martes, pidiendo, con sus bracitos extendidos, respeto por su contrincante, es para mí la imagen de esta semana. Me da la impresión de que se ha quitado un peso de encima, de que hubiera querido que esta máquina política apisonadora que ha sido Barack (el afortunado) pasara cuanto antes, como quien va en bici cuesta abajo sin frenos y ve inevitable y necesario el encuentro contra el suelo. Fíjense en su cara circunspecta, su mirada infinita y sus manos al aire. No puedo dejar de pensar que esa noche dormiría como un bendito. No puedo dejar de pensar en qué habrá hecho con aquel que le propuso a Pallin de vicepresidenta. No puedo dejar de pensar también, en las veces que habrá maldecido al presidente Bush II. Quién sabe si con otra administración entre 2004 y 2008 hoy no hablaríamos de otro presidente.
Y al final ahí lo ven. Tranquilo, sosegado, cansado. Triste.
La historia la escriben los grandes líderes y las grandes hazañas, pero no olvidemos que se escriben sobre los renglones de los perdedores.

3 comentarios:

José Antonio dijo...

Hola Arturo.
Me ha gustado la última parte de tu reflexión, y he escrito un "post" al respecto en mi blog.
Saludos.

Anónimo dijo...

Me parece a mí, que te habría gustado más que hubiera ganado McCain, por lo de la ternura y todo eso que mencionas, con nostalgia, creo entender, pero en fin siempre no llueve a gusto de todos. Efectivamente con otra administración, a lo mejor el resultado hubiese sido otro, pero lo efectuado por Bush, y sus acompañantes, ha sido lamentable, por no poner otros calificativos más importantes.

Anónimo dijo...

La verdad me recuerda a Rajoy, algo tiernos, pero perdedores y ninguneados desde dentro de su partido. Una Pena que la derecha sea igual en todas partes. Un saludo