27 de octubre de 2008

La crisis ya está aquí.

Vale, bien, podemos echarle la culpa de la crisis mundial a los EEUU y sus productos tóxicos financieros, a la banca internacional por arrojarse a los brazos de estos mismos productos, a la clase política mundial por mirar a otro lado o por su indolencia a la hora de poner soluciones, podemos, en definitiva buscar cientos de culpables, pero, al final, cada vez que le llegue un extracto del banco, por mucho que se acuerde de los progenitores de todos los mencionados, usted se va a echar a temblar.
Es entonces cuando nos tenemos que acordar de otros tiempos, en los que también había crisis que dibujaron un nuevo panorama económico mundial, y ver en qué hemos cambiado nosotros. Porque seguro que usted recuerda a su madre, haciendo la compra, buscando la peseta de ahorro en los yogures, rebuscando entre los puestos del mercado para encontrar los melocotones más baratos; a su padre, insistiéndole en que apague las luces o deje de usar el teléfono, porque la factura va a subir más de la cuenta; a sus hermanos, protestando por tener que heredar la ropa que a usted ya no le venía o a usted mismo, avergonzándose por llevar la chaqueta del vecino, que apenas se había puesto.
Y así nos damos cuenta de que hemos vivido montados en el dólar, que decía aquél, que no hemos reparado en gastos en los últimos años; que hemos tirado de tarjeta para pagar las vacaciones en la playa con los niños; que hemos aplazado los pagos del televisor de plasma, mientras el de tubo se quedaba durmiendo en la calle junto al contenedor porque así se ve mejor el fútbol; que tenemos tres, cuatro y cinco líneas telefónicas en casa (fijas y móviles) más que personas; que estamos dados de alta en proveedores de internet y televisión de pago; que nuestros hijos van a la escuela de tenis, llevan el móvil de última generación y visten calzoncillos de Calvin Klein que se asoman por encima de sus vaqueros -rotos y desgastados, pero que valen ochenta euros-; que hemos cambiado el coche a los cinco años, porque, total, ya le toca pasar la itv y por un poco más tengo el turbodiésel inyección con luces de xenon; que hemos ido a cenar y a comer tres y cuatro veces a la semana fuera de casa y, esto es lo peor de todo, que no hemos reparado en pagar un dineral por un bien tan necesario como la vivienda, por temor a que siguiera subiendo, mientras los propietarios de suelo se enriquecían vendiendo a precio de oro a nuestra costa.
Así que aquellas lluvias traen estos lodos. Y mira que nos lo han advertido. Que no gastemos más de lo que podemos pagar, que no hay móviles, ni coches, ni petróleo, ni plasmas, ni apartamentos para todos, porque se colapsa la naturaleza y no hay Cristo que aguante ese ritmo de contaminación y consumo. Nos hemos burlado de los ecologistas, de las organizaciones que nos avisaban del mundo que estamos construyendo a dos velocidades, para ricos y pobres, y del propio Papa que nos dijeron que así no vamos bien. Y ahora, cuando llega la letra del televisor, del home cinema, de la tarjeta, del coche y de la hipoteca, maldecimos aquel día en que dijimos "va, por un poco más, total, esto se paga solo".
Volvamos, pues, atrás. Volvamos al día en que había un teléfono en casa y era un privilegio usarlo. En que sólo había dos canales de televisión y sólo la encendíamos para ver algo en concreto. A aquellos tiempos en que la ropa dejaba de usarse cuando ya no le cabían más rodilleras. A los domingos en que ir a un restaurante o al cine era, de verdad, una gran ocasión y no un domingo más. A las visitas al Corte Inglés que acababan, indefectiblemente, en la sección de oportunidades.
Volvamos, en fin, a hacer del consumo, algo razonablemente razonable.

3 comentarios:

Miope dijo...

Bravo!

Anónimo dijo...

Completamente de acuerdo...Cuando escucho a mucha gente clamar al cielo porque los "políticos" nos han engañado y no han avisado de la crisis me quedo perplejo:¿quieren decir que ajustarás tus gatos en función de que te digan si la economía está bien/mal/regular? Por favor...Quizás sea el hecho de no haber tenido nunca dinero para derrochar y desde pequeñito haber visto en casa gastar razonablemente y lo mucho que cuesta salir adelante, lo que me hace alucinar al ver a tanta gente gastar por encima de sus posibilidades sin ninguna mesura. ¿es necesario cambiar cada año de móvil?, ¿es necesario una tele de 3000 euros?, ¿meterse en una segunda hipoteca simplemente porque los tipos de interés eran bajos un determinado momento? Y así mil cosas más...Es muy simple, si tienes "X" no lleves un estilo de vida de "X" + "X" + "X"...y si lo haces y después te ves con el agua al cuello no culpes al sistema, al político o partido de turno...Habría que reflexionar sobre los actos propios. Al menos eso pienso.

Llisus

Anónimo dijo...

Vamos a ver la culpa de la crisis, por fin quien la tiene Buz, Zapatero, los políticos o quien es el culpable de esta crisis, los que salen tres y cuatro veces a comer a la semana a los restaurantes, los que cambian de móviles todos los años, los que se han comprado una segunda vivienda o quien leche es el culpable, haber si nos aclaramos, que me parece que a ti también te ha picado, como a la mujer que iba chillando por la calle, contra los del PP el picudo no se si rojo, blanco o azul, y también pudiera ser de color blanco-amarillo.