15 de junio de 2008

Un consejo

Una pregunta para los lectores de este blog. "Tengo un amigo" cuya/o vecina/o tiene un perro/a que tiene por costumbre defecar y orinar en la azotea común del edificio, justamente en el lugar que "mi amigo" utiliza para tender su ropa, con los consiguientes inconvenientes que dicha actividad perruna le suscita. A pesar de haber dicho en reunión de vecinos que tal cosa estaba prohibida, su vecino/a se mantiene en su actitud, salvo que ahora recoge las heces del can con una bolsa negra, que suele acabar en cualquier lado.
"Mi amigo" le ha vuelto a sugerir a su vecino/a que no lo haga más y eso le ha costado una bronca. Como con las palabras no ha podido solucionarlo y las acciones delictivas todavía no las quiere usar, aunque no las descarta en el futuro, ¿qué puede hacer "mi amigo"?
Se aceptan sugerencias. "Mi amigo" no volverá hasta el viernes, así que no os podrá contestar ni publicarlas, pero en cuanto llegue "mi amigo" lo hará.
Buena semana a todos.

4 comentarios:

zacarías dijo...

Plantale una pitufa en la puerta de la susodicha

Miope dijo...

Secuestra al perro y pide un rescate. Si lo aprecia, pagará. Si no, pues da el perro en adopción.

En el caso de que pague, con ese dinero tienes para sabanas y ropa nuevas, para montar un pipi-can o para contratar a los Miami para "eliminar" al vecino incívico.

Objetivo Birmania dijo...

Que tu amigo se compre un perro más grande que el perro del vecino/a de tu amigo; y que tu amigo lleve a su perro a realizar sus "actividades perrunas" al lugar donde el vecino de tu amigo tiende.

Los amigos de mis amigas son mis amigos

Anónimo dijo...

Que tu amigo pida prestado un perrito, lo saque a pasear a la azotea y le enseñe a defecar bajo el tendedero de su incívico/a vecino/a.