9 de junio de 2008

Un año después…

(Publicado en el último número de La Opinión)

Y los partidos han hecho balance de lo que ha supuesto este tiempo con unos nuevos inquilinos en la segunda planta del Ayuntamiento. Me gusta este concepto de inquilinos, pues nos recuerda la provisionalidad que puede tener la responsabilidad de gobierno. Esto es como un contrato de alquiler: cuatro años y renovamos si cumplís. Si no lo hacéis, a la calle.

El balance podía haberse obviado, porque los argumentos ya estaban encima de la mesa desde el 28 de mayo del año anterior. Fíjense si no en el esgrimido por el aún principal partido de la oposición, que podríamos resumir en que Torrent era una ciudad de categoría y ahora está por los suelos. El problema es que, por más que uno intenta esforzarse, no recordamos aquella ciudad de la que hablan los socialistas, aquella que había alcanzado la plenitud de los tiempos y en cuya avenida principal los vecinos iban cantando el “¡Viva la gente!”, abrazados entre sí en franca hermandad y armonía. Como tampoco vemos ahora al demonio de siete cabezas devorando la ingente labor desarrollada durante veintiocho años como si nos encontrásemos ante un nuevo Apocalipsis. Sí que vemos, sin embargo, y recordamos, un ayuntamiento que había dado totalmente la espalda a la ciudadanía y que, a la vista de los hechos sucedidos en los últimos meses, se encontraba paralizado por las disputas internas y los enfrentamientos de familias y clanes dentro de su propio partido. El resultado es el que ya conocemos: tres derrotas electorales (local, autonómica y nacional), a cada cual más dura, nada de autocrítica y una lucha cainita por recuperar el poder dentro de su agrupación.

El balance presentado por el equipo de gobierno tampoco nos aporta gran cosa. El pueblo ha cambiado a mejor, podría resumirse, y a pesar de que tenemos grandes esperanzas de que sea así, no es menos cierto que necesitamos, un año después, señales de que no se equivocan. Se ha hablado mucho, por ejemplo, del hospital, pero aún no sabemos dónde se ubicará su emplazamiento. No caigamos, sin embargo, en el error cometido en el pasado con el Centro de Salud de la calle Xirivella, cuyo cartel anunciador aparecía y desaparecía como el Guadiana, antes y después de las elecciones. Conviene que se dé muestras de que habrá hospital y lo habrá en tal fecha y lugar.

El tercero en discordia es el BLOC de mi apreciado Sento Beguer. Siento una gran admiración por su portavoz, porque creo que ha sido capaz de construir un discurso y un mensaje que han calado en la población, más allá de consideraciones políticas, y allí sigue él luchando con sus escasos medios por hacerse oír. También es cierto que, eximido de las responsabilidades de gobierno, su tarea es mucho más fácil. No obstante me asalta un interrogante: ¿Hay vida en el BLOC fuera de Beguer? No pongo en duda el trabajo de la agrupación local, pero desde fuera parece que el BLOC termina y acaba con él. Como muestra un botón: Con Sento en la lista del Senado, el resultado fue el doble que en la lista de las Cortes. Y es que arrastra muchos votos, ¿los arrastrará el partido el día que no cuenten con él?

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Un año despues continuamos sin presupuestos del año 2008.

www.elcarrermajor.com dijo...

En todo caso, deberías haber escrito medio año después.

Laura dijo...

Si vamos a precisar, deberian haber sido aprobados en el año 2007, por cuyo motivo alla por mes de octubre tenían que haberlos presentado al pleno para su discusión y posterior aprobación.Así que por lo menos unos nueves meses de retraso, aunque a ti te parace poco el retraso, pues poco a poco y sin prisa.