10 de enero de 2008

Profesores

Si ayer ponía a caer de un burro a los periodistas, hoy debo hacer lo propio con los profesores. Dice el Miope que junto a médicos y policías, son los periodistas los más criticados. Pero debo quitarle la razón: Son los profesores y los funcionarios. Y como pertenezco a los primeros, me puedo meter con ellos libremente.

Una de las cosas que nos echan en cara son las vacaciones. No seré yo quien niegue que tenemos más vacaciones que nadie. Echando cálculos, trabajamos de cada cinco días al año, tres. Un poco más de la mitad. En honor a la verdad hay que decir que muchos profesores dedican el resto del tiempo libre a hacer cursillos, corregir o preparar nuevos temarios, pero sí, no nos engañemos, somos la envidia del sector vacacionil.

La otra, de parte de los padres, es que no le prestamos atención a su hijo. Cuando te reúnes con un padre a principio de curso siempre te echa en cara los errores del tutor del año anterior. Como si yo tuviera la culpa. No saben cuán desagradable es que un tipo al que no conoces de nada comience a increparte por lo que supuestamente no ha hecho un compañero, al que por cierto, presupones una profesionalidad. De nada vale eso de " por favor, no me cuente eso que me está poniendo en un apuro". Ellos, a la suya: que si no le prestaba atención a mi hijo, que si le tenía manía, que si sólo se fijaba en lo malo (qué habrá de bueno-digo yo- en suspender todas las materias menos recreo) y demás gaitas. Al cabo de dos horas de sermón de su padre sobre cómo hay que educar a su hijo te enteras que el padre trabaja fuera de casa toda la semana y que el hijo tiene en su habitación ordenador, consola, televisor y dvd. Sólo le falta un microondas y un retrete químico para emanciparlo en su propio hogar. Pero, claro, eso no tiene nada que ver.
¿Y cuándo te dicen al principio de curso eso de "Yo prefiero que me digas todo lo que creas conveniente de mi hijo, aunque sea malo"? Y llega un momento en que crees que tienes que comunicarle que el chico llega tarde a clase, con los ojos rojos como la sangre, con un olor a porro que echa para atrás y al que ves día sí, día también quemando chinas en la parte trasera del colegio. Pero el padre se sulfura al principio, se calma después y dice que él lo averiguará, que su hijo no es un santo, pero que se lo cuenta todo, como una vez que se fumó un winston. Y al cabo de dos días te viene diciendo que su hijo, no, que son los demás, que él los ve fumar e incluso una vez tocó uno, pero que él no fuma ni nada, y que qué va a hacer si sus amigos fuman y él les dice que no lo hagan, no va a dejar de ir con ellos por eso. Entonces tú le dices que qué hay de aquel día que le cayó una bolsa de marihuana y tres cajitas de Smoking en clase y el padre te contesta que es que se lo estaba guardando a un amigo. Y ya te ahorras preguntarle por qué todo el colegio le llama el yonqui, pues. A partir de entonces el padre te hace cruz y raya. Y volvemos al inicio de este apartado. El año que viene serás tú el que será puesto a parir en la reunión de principio de curso.

Qué le vamos a hacer.

P.D. 1. Todo lo aquí contado es tan cierto como que hoy es jueves.

P.D. 2. Quería meterme con los profesores y he acabado haciéndolo con los padres, ¡maldito corporativismo!

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo que has contado es real como la vida misma. Los padres se creen que si reconocen el error de su hijo es que han fracasado como padres, y todo lo contrario, lo que están haciendo al "tapar" a su hijo es no corregir este error, sino legitimar su actuación por que es un santo. Que tiempos aquéllos en los que un profesor decía algo a un padre sobre su hijo, y éste se lo agradecía y hacía lo posible e imposible por corregir a su hijo. ¿Qué tipo de autoridad tenéis ahora los profesores?: NINGUNA. Os la han quitado. El problema, es que no se cual es la solución.
El futuro para ese niño/adolescente que has descrito: acabará medio tarado por el consumo, será antisociable, no educará a sus hijos debidamente (a él no lo han educado), no tendrá valores humanos, desconocerá lo que es la autoridad paterna y del profesor, será un potencial agresor de violencia de género, etc etc . . es decir un INFELIZ.
Para los demás: supondrá un gasto público tremendo para mantenerlo (seguridad social, etc).
Ojala los profesores tuviérais lo que hay que tener para en un momento como este pudiérais dar parte a Servicios Sociales y que le dieran un toque al padre por su actitud como menor (que en Servicios Sociales actuasen, claro). Igual esto es una utopia.

nimue dijo...

yo, como profe afectada por todas las cosas que afectan a los profes digo que sí, que tenemos muchas vacaciones porque nos las merecemos y digo que lo digo siempre a la gente que no valora nuestro trabajo (y que cuando son amigos o familiares, me molesta todavía más): no entiendo por qué si nuestro trabajo es tan fácil y está tan bien pagado y tenemos tantas vacaciones y tantas ventajas, la gente no se pega tortas por la calle para quitarnos el trabajo. No es tan fácil que cualquiera lo puede hacer? Pues nada, una carrerita fácil y corta y a vivir como un rey el resto de tu vida.

Buf! Perdón por el sulfuramiento (me acabo de inventar un palabro?) Lo mío es vocacional, no se me ocurre un trabajo mejor que el mío y me molesta que solo se vea que tenemos muchas vacaciones.

En fin...

Coro Artaez y de Sanchez -Oliva dijo...

No estoy de acuerdo con la idea de que lo que has contado sea real como la vida misma. También soy profesora. He conocido a muchos padres que saben realmente como son sus hijos y aceptan con resignación y admirable talante los comentarios que nosotros podemos hacer sobre nuestros alumnos como tutores. Pero no siento nostalgia de tiempos pasados, en eso tampoco estoy de acuerdo. No necesito que nadie me de autoriada porque tampoco he sentido nunca que nadie me la haya quitado y son ya muchos años dedicados a esta, para mi, grata labor. Mis alumnos me respetan, y también me quieren porque ante todo, se sienten respetados por mi y consecuentemente queridos. Paso seis horas al dia con ellos, a veces más. ¿Cómo puede esto ser de otra manera? Para mi es muy sencillo, les miro, paso mucho tiempo mirandolos, uno por uno,no son iguales, algunos intentan parecerse los unos a los otros pero ni siquiera así consiguen confundirse entre ellos. Es lo que tiene trabajar con personas como materia prima. Abrir los ojos y no tengais prisa, somos unos privilegiados y seguro que en eso estamos de acuerdo, aunque no todos.

Arturo García dijo...

No hay que entender de este mensaje que todos los padres y alumnos sean así, ni mucho menos. Pero no me negarás que hay padres que ante cualquier problema nos ponen en el ojo del huracán, tirándonos a nosotros las culpas de todos los males de sus hijos.
Lo cierto es que estos son minoría, pero ruidosa. Y lo cierto es que la mayoría silenciosa no es así.

Anónimo dijo...

Creo que tienes razón aunque si hubieran mas profesores como tu maestra Amparo tampoco nos vendria mal ni a padres ni a alumnos.
Creo que hoy en dia se esta mas pendiente de lo que hacen los demas a lo que hace uno mismo, la culpa de lo que nos pasa a cada cual es de cada cual, pero es mas bonito y mas COMODO ( porque a nadie nos gusta cambiar ) tirarle las culpas al de al lado.
Seguire escribiendo