7 de enero de 2008

Las manos invertidas

Fulgencio Pruñonosa había nacido con una grave disfunción: Tenía la mano izquierda en el lado derecho y la mano derecha en el lado izquierdo. Esto le había provocado una innumerable cantidad de problemas en el colegio y en su más tierna infancia. A pesar de lo que le decían sus padres y profesores, él se veía como un engendro al compararse con los demás niños, lo cual provocó que se fuera excluyendo y autosilenciando hasta convertirse en un ser solitario.

Cuando murieron sus padres heredó la casa familiar, pero necesitaba de un sustento económico, por lo que estudio las oposiciones de cartero por CEAC y aprobó a la tercera. El primer día de trabajo aprovechó el frío que hacía para ir con unas buenas manoplas que disimulasen su gran tragedia. Encajó muy bien en la faena, aunque procuró no hacerse amigo de nadie. Él pensaba que si nadie conocía su secreto, nadie podría burlarse de él, así que iba de casa al trabajo y del trabajo a casa. Sólo adquiría sus víveres y productos por internet.

Un día decidió comprarse una cámara de vídeo y grabar a la gente del parque. Era una forma más de combatir su aburrimiento y su soledad. Cuando se la entregaron, la destapó con cuidado y leyó con avidez las instrucciones de uso. Al poco la empezó a usar y enseguida la conectó al televisor para ver qué tal. Las imágenes que pudo contemplar le rasgaron el alma. Allí estaba él, encerrado en el televisor y con las manos en su sitio. Pasó la imagen varias veces y hasta convencerse de que lo que veía era cierto: Su mano derecha en el lado derecho y su mano izquierda en el lado izquierdo. El corazón empezó a latirle tan fuerte que le provocó un infarto y murió.

A los pocos días lo encontraron en su domicilio. Los compañeros de trabajo lo habían echado en falta y , al no contestar al teléfono, decidieron avisar a la policía. Los agentes al levantar el cadáver se sorprendieron de que todas las paredes de la casa estuviera forrada de espejos.

2 comentarios:

Per un Torrent millor dijo...

Otro día nos explicas donde esta la gracia de esta historia, pues no hay por donde cogerla, si con la mano DERECHA Y CON LA ZURDA.

Arturo García dijo...

En el futuro procuraré escribir cosas que incluso tú puedas llegar a entender.