25 de enero de 2008

Futurólogos

Desde que se anunció la noticia de que la alcaldesa de Torrent iría en las listas del PP al Congreso se suceden las más variadas reacciones. Podemos dividirlas en tres grupos: desde el más fervoroso entusiasmo -entre los que me encuentro yo- pasando por la duda que puede generar la compatibilidad de ambos cargos en segundo lugar, y por último, las críticas más feroces. No caeré en el error de pensar que tengo la verdad absoluta y que no me pueda equivocar, pero me da la impresión de que algunos ya venían con el guión aprendido y que repetían el mensaje teledirigido desde algunas instancias.
Del segundo grupo, los que discrepan abiertamente de mi opinión, se encuentra José Luis Arnal, felizmente restituido su blog en estas fechas. Se pregunta si será capaz de compaginar ambos cargos y si no supone esto un fraude al electorado. No puedo estar más en desacuerdo, pues, como ya le he dicho al propio José Luis , Torrent tiene la suficiente importancia para presentar en las listas de los partidos más importantes candidatos al Congreso y si uno de ellos es la alcaldesa debemos felicitarnos. Lo demás es poner en duda la inteligencia de las personas, pues ella ya habrá sopesado los pros y los contras de esta decisión. Démosle tiempo, en cambio, para ver si no se ha equivocado y dejemos la futurología para los videntes del tercer grupo.
Digo bien, videntes. Y es que tengo la sensación de que las bolas de cristal se agotaron el verano pasado, habida cuenta de la capacidad de videncia y adivinación de algunos a la hora de analizar y criticar la gestión del actual ayuntamiento. Cuestiones como el hospital o las viviendas de protección oficial, que de todo el mundo es conocido que se construyen en tres o cuatro semanas, ya han sido zanjados por los que haciendo uso de increíbles dotes adivinatorias ahora augurán hecatombe en la segunda planta del Ayuntamiento: Seguro que dimitirá o cuanto menos desaparecerá del mapa. Ni el mismísimo Rasputín, ni toda la cohorte de astrólogos del Rey Herodes, ni siquiera el infausto Rappel o el fructuoso Paco Porras harían gala de semejantes dotes de visión de futuro.
Resulta curioso que son los mismos los que han reclamado que el alcalde de Madrid sea el número 2 de la lista por la capital de España, pues es bien sabido que sí se puede compatibilizar la alcaldía de la ciudad más grande de la nación (más de cuatro millones de personas) con un hipotético ministerio o portavocía de la oposición en su caso. Respetando su derecho al pataleo conviene recordar que quienes con más insistencia han criticado la ausencia de Gallardón o ahora la inclusión de nuestra alcaldesa son aquellos que jamás tocarían una papeleta con las siglas del P.P.
Al menos siempre nos queda la posibilidad de preguntarles por la quiniela del domingo. Yo me la juego que esta vez el Valencia sí gana.

1 comentario:

Anónimo dijo...

NO MERECE COMENTARIO ALGUNO LA CANTIDAD DE TONTERIAS Y COSAS SIN SENTIDO COMUN QUE SE DICEN.