30 de diciembre de 2008

Cuentos de Navidad

(Publicado en el último número de La Opinión de Torrent)

Nos cuenta Don Juan Manuel en su inmortal obra El Conde Lucanor, que había un hombre bueno que volvía a casa después de una jornada de mercado con su hijo y con su burro. Mientras caminaban se encontraron con diferentes personas que les afearon las siguientes conductas de manera sucesiva: que fueran andando y el animal no los llevase; una vez subieron los dos, que hiciesen andar al burro con tan pesada carga; bajó el muchacho y criticaron al padre porque fuese el joven a pie y el adulto tan a gusto a lomos de la bestia; se apeó el padre y montó el hijo y lo despreciaron por consentir que su padre, tan mayor, tuviese que penar caminando; por último desmontaron los dos y otro les volvió a recriminar que el jumento fuese tan tranquilo mientras ellos, después de una duro día de trabajo tuviesen que ir a pie. La reflexión del padre la dejaremos para el final del artículo.

Viene este cuento medieval a colación por las luces y el árbol de Navidad que estos días suelen adornar nuestras calles y la fachada del ayuntamiento de nuestro pueblo. Desde el día 8, como nunca llueve a gusto de todos, no tardaron en sucederse las más variopintas reacciones ante este trascendental hecho: unos criticaron el gasto en luces, excesivo, dada la situación económica actual; otros echaron en falta más luces (sí, la metáfora también les vale a ellos) para promocionar el ya maltrecho entramado comercial de Torrent; estos resolvieron que el poner luces en calles comerciales y no en otras calles creaba una ciudad de primera y otra de segunda; aquellos que era un consumo desorbitante de energía ante el cambio climático que San Al Gore nos ha prometido; por último no faltó quien se unió a la corriente laicista y exigió la retirada de las bombillitas para no ofender a los hermanos de otras confesiones.

Unos días después, los alumnos de uno de los colegios con más arraigo en nuestra localidad hicieron entrega de la decoración para el árbol de Navidad que preside la antigua plaza de los tranvías. De nuevo las más jocosas críticas se vertieron: Hubo quien lamentó que no se hubiera hecho el mismo día 8; otros criticaron que el árbol sea sintético o natural; una vez más los laicistas pidieron que se suprima todo símbolo religioso que pueda llegar a herir la sensibilidad de algún meapilas que pase por allí y se moleste; finalmente surgió alguien que profirió toda clase de mofas contra aquellos fascistas que aún montan un nacimiento (sí, de esos con Virgen y niño y todo, ¡qué barbaridad!).

Como dice el refrán que no hay dos sin tres les adelanto yo la próxima: la cabalgata de reyes. Aquella que antaño atraía a miles de personas de toda la comarca en busca del coche teledirigido por el morro (y por el codo que había que poner para conseguir uno). Como la corriente laicista que impera también es republicana no faltará quien reclame su anulación para no herir la sensibilidad de la Pasionaria o exigirán que se haga algún acto en el que los repartidores lo hagan cantando la Internacional.

Acabemos la historia del hombre bueno. El padre, ante esta situación le dijo a su hijo que habían intentado contentar a todos y siempre hubo a quien le pareciera mal. Así que en adelante hiciese lo que creyese más correcto y que lo demás son cuentos. Cuentos de Navidad.

Feliz Navidad.

18 de diciembre de 2008

Lotería

Yo no creo en la lotería. Creo que no le toca a nadie y estoy convencido de que las imágenes de los agraciados ante la administración de lotería que ha repartido el premio, brindando con cava (semi-seco, ¡ya hay que ser rácanos!) están grabadas desde hace tiempo, como ocurrió con aquellas campanadas desde Muxía. Pese a todo, y como buen agnóstico lotero, juego. En mi ánimo pesa más asegurar que no le toque a los míos y aumente mi envidia y odio que la vana ilusión de hacerme millonario, conversación ésta sobre la que versan muchas tertulias en los lugares de trabajo estos días.
Un amigo me envía un artículo con una serie de consejos que habría que tener en cuenta si -improbablemente- nos toca la lotería. Yo se lo dejo aquí, por si alguno de ustedes tiene más suerte que yo. ¡Salud!

¿Qué hago si me toca la lotería?

En primer lugar, mi enhorabuena si es usted uno de los premiados. En segundo lugar conserve la calma, no se precipite, le dejamos hacer el ridículo delante de las cámaras, vale. Una vez pasado el bochorno de verlo fuera de si, relajase y reflexiones conmigo durante 5 minutos. Todos hemos pensado y soñado despiertos en ese momento, muchos de nosotros haríamos casi lo mismo, como las reacciones clásicas de:

1. Obsequiar a nuestro jefe con una espectacular “peineta”.
2. Preguntar a nuestro jefe si sabe contar para añadir que a partir de ese día no cuente más contigo.
3. Ir al Banco y mandar a paseo al Director, abonándole en monedas de céntimo de euro lo que nos queda por pagar de Hipoteca.
4. Y otras más escatológicas que no vamos a reproducir aquí pero que con un poco de imaginación sabrán cuales son.

Apruebo la 1, 2, y 4 , en cualquiera de sus variantes, e incluso alguna mas que no se nos haya ocurrido, pero OJO, la 3º no es buena idea, y no lo digo por que el Director del Banco pueda cogerse un “mosqueo” de “kojones”, que lo hará, si no por que hay alternativas financieramente mucho mas interesantes que cancelar nuestra “odiada” hipoteca, hasta incluso después de esta reflexión, puede que usted empiece a llamarle mas cariñosamente, como , “hipotequilla”, “hipo” o incluso pueda usted ponerle un nombre como “mi Felisa”, “mi Juana” o “mi Lola”.

Empecemos, vamos a ponerle cifras a todo esto:

Tenemos un décimo de lotería premiado: 300.000 euros “gastaores”.
Tenemos una casa valorada en 180.000 €
Tenemos una hipoteca de 150.000 € a 25 años con un tipo interés actual del 5,40% TAE
Nuestra cuota mensual, esa que nos asfixia tanto, nos sale aprox. por 912,19 € al mes
Obviamos los ingresos familiares puesto que para nuestro cálculo es irrelevante.

Primer punto importante:

• El Euribor (tipo de referencia con el que se calculan las cuotas) esta bajando a un ritmo de 100 puntos básicos al mes desde septiembre. Ahora mismo esta al 3,40%, en septiembre estaba al 5,38%. Se calcula que en Junio, puede alcanzar mínimos del 2% e incluso menos. Pongamos para nuestro cálculo que para su descenso en esa cifra.

Segundo punto importante:

• Nuestra cuota de la hipoteca se revisa anualmente en la mayoría de los casos, con lo cual, todas las revisiones que tengan lugar a partir de enero, se van a beneficiar de una rebaja del tipo de interés considerable.

Para nuestro calculo tomaremos como referencia que el nuevo tipo aplicable es el 3,5% TAE, aunque preveo que en muchos casos la bajada sea mayor. (el calculo es euribor + el diferencial correspondiente)

Nuestra nueva cuota pasa a ser de 750,94 €, 161,26 € menos que la que pagábamos hasta ahora.

Eso significa que al año pagaremos 750,94 € x 12 meses = 9.011,22 € (de su bolsillo saldrá esa cantidad independientemente de cual sea la parte de intereses o de capital que usted pague)

Ahora tengamos en cuenta el Ahorro Fiscal que supone ese desembolso, el 15% de las cantidades aportadas hasta un limite de 9.005 €, es este caso nuestra eficiencia fiscal es casi del 100%, en definitiva Hacienda nos devolverá 15% s/9.005 € = 1.350,15 €

Resumiendo, este año destinaremos 7.661,07 € para pagar la hipoteca.

Eso equivale a una TAE o un tipo de interés anualizado del 2,59%, es decir nuestra carga financiera sobre el capital es que pagamos 2,59 euros sobre 100 que nos presta el banco.
Simplificando, significa que estamos comprando dinero, aunque suene raro, a ese precio. Si cancelamos la Hipoteca estamos “vendiendo” ese dinero a un precio muy bajo, ¿no les parece? sobre todo por que en otros sitios nos lo van a pagar mas caro, y no lo olvidemos tenemos 300.000 € “gastaores”.

La reflexión final seria, ¿es usted capaz de vender sus 300.000 “gastaores” o parte de ellos a un precio superior a 2,59% TAE? Seguro que si. Simplemente vaya con ese dinero o parte de el, (no se lo gaste todo hombre!!) a una entidad financiera o mejor vaya a varias y exija por su dinero un precio que usted considere razonable, que por supuesto supere la tasa de inflación, en torno al 3%, pero que no sea nunca inferior a un 5% o 6%.

Si usted invierte la cifra de la hipoteca al 5% anual, estará ganando casi el doble de dinero que si lo destinara a cancelar su deuda.

Si aun con esto, sigue usted pensando en ir al Banco y obsequiar a su Director con una magnifica “peineta”, no dude usted que seguirá siendo la envidia de todos nosotros.

Buenas Tardes y Buena Suerte

14 de diciembre de 2008

Luces en la ciudad

(Publicado en La opinión de Torrent)

Una de esas frases que nunca deberían pronunciarse es aquella que afirma, taxativamente, eso de “siempre se ha hecho así”. Buena prueba de ello es el acto que impulsó, si no recuerdo mal, el acalde Jesús Ros la tarde de la festividad de la Purísima, que consiste en invitar a las clavariesas de la Inmaculada a encender la iluminación de Navidad. Este sencillo gesto ya se ha convertido en tradición y es muestra palpable de que todas ellas comienzan en un momento determinado y a partir de la idea de alguien. Así, la jornada del día 8, que ya ha comenzado con una antiquísima tradición como es la Aurora, se convierte en el pistoletazo de salida de estas fiestas con el prendido de las luces y la decoración navideña de nuestras calles, tradición ésta mucho más moderna.
Descartamos, pues, esa infame frase, y la relegamos al cajón donde se encuentran otras como “cerrado a cal y canto” u “hoja de ruta”. ¿Se acuerdan de ellas? ¿No? La primera hace referencia a la hipotética lejanía que mantiene la alcaldesa del pueblo con sus vecinos, a tenor de las quejas que periódicamente y sin fundamento alguno, se vierten por parte del partido socialista y acólitos. Cada cual podrá echar sus cuentas y calcular cuánto tiempo ha pasado desde que solicitó visita a la primera edil hasta que fue recibido, si es que lo ha pedido alguna vez. Resulta chocante, entonces, que en la misma mañana del día 8, siguiendo una tradición que se remonta mucho más allá de nuestra memoria, se abra el Ayuntamiento, la alcaldesa acompañe a los vecinos que participan en la Aurora y departa amigablemente con cuantos a ella se le acercan. Las cosas, a veces, no son como nos las cuentan, o al menos, como nos las quieren hacer ver.
La segunda frase, la “hoja de ruta”, se refiere a aquellas cuestiones que, como reza aquella con la que empezábamos el artículo, “siempre se han hecho así”, al menos en los últimos treinta años. Es decir, la “hoja de ruta” sería la obligación que tiene el actual equipo de gobierno de seguir escrupulosamente y punto por punto la labor del anterior, en todos los aspectos, tanto aquellos que acertaron, como en aquellos que patinaron. Nos preguntamos entonces qué sentido tiene que la ciudadanía optara por un cambio si lo que se pretendía es continuar aquello que ya no tenía validez, al menos para una amplia mayoría, que fue la que le otorgó la alcaldía al PP. También nos preguntamos si “seguir la hoja de ruta” consiste además en achacar al ayuntamiento la culpa de los tiroteos en las calles o de las manifestaciones de grupos neonazis. Si en esa “hoja de ruta” aparece que algunos concejales utilicen estas desagradables noticias para dar caña a la alcaldesa o si es más bien cosecha propia. Y si en esa “hoja de ruta” no aparecía reclamar nuevos efectivos de la Policía Nacional o volver a tener un cuartel de la Guardia Civil en Torrent. Así que mejor cogemos la “hoja de ruta” y la dejamos en el cajón del que nunca debió salir.
Las luces, a pesar de la lluvia que arreció en la tarde del día 8 ya están encendidas en Torrent Salgan a la calle, a la plaza o a la Avenida para comprobar que, a pesar de la crisis y de haber reducido el gasto en electricidad, las bombillitas ya lucen con sus colores y sus brillos. Observen que hay luces en la ciudad, pero que a algunos aún no se le han encendido.

7 de diciembre de 2008

Muerte al Cromagnon

El otro día andábamos un amigo y yo enfrascados en una de esas discusiones que no suelen derivar en nada. Íbamos retrocediendo en el tiempo y buscando una razón histórica que justificase los males de nuestra época. Partíamos de la Guerra de la Independencia y buscando culpables en Francia y el Reino Unido por destrozar nuestro ejército y nuestra industria. Retrodecimos un poco y llegamos a Godoy y Carlos IV. Mi amigo sugirió que tal vez fuese la guerra de Sucesión la culpable. Ahí le sugerí que si se ponía así, la culpa era de San Vicente Ferrer por proponer un rey de consenso en Aragón y que éste fuera castellano. Así quedó la cosa y , entre bromas, nos despedimos. Después le fui dando vueltas al tema y me planteé que, si seguíamos retrocediendo, encontraríamos personajes a los que culpar de nuestras miserias, cuando somos nosotros los que ahora estamos aquí.
Así que, Tardà, hombre, si te pones tú así, ¡Muerte al Cromagnon!

30 de noviembre de 2008

Señor profesor

En el anterior número de este diario, nuestro vecino el xocolater recordaba sus años “pujant el carrer del convent” en dirección al colegio. Y es que los años que pasamos en las aulas, independientemente del centro en el que cada uno haya estudiado, nos han dejado una huella indeleble. Pues bien, si el tiempo lo ha permitido y la autoridad en forma de juez mojigato anticlerical no lo ha impedido, mientras usted lee estas páginas del diario La Opinión de Torrent, se está celebrando la festividad de San José de Calasanz, patrón de los maestros y antaño fecha señalada en el calendario escolar. Porque si algo caracteriza la profesión del maestro en la actualidad es por todo, menos por su reconocimiento social. Si antes la profesión gozaba de prestigio social, pero carecía de reconocimiento económico –recuerden aquella expresión valenciana que dice “passar més fam que un mestre d’escola”- ahora, la situación se ha revertido y si bien la remuneración actual permite sobrevivir a la crisis, son los signos de los tiempos los que han llevado al digno arte de enseñar a ser una tarea zaherida y vilipendiada, maltratada por todos. Y es que ahora se discute y replica todo a todos: al médico, al policía, al cura y el maestro, obviamente, no podía ser menos. Especialmente si se trata de nuestros hijos y están en juego sus sentimientos y los posibles traumas y trastornos afectivos y psico-emocionales, que nadie sabe muy bien lo que significan, pero que son conceptos que quedan muy bien cuando no se tiene idea de lo que se dice.
Por ello es importante que hoy le dediquen unos minutos a recordar a las personas que participaron en su formación. A sus maestros y maestras que se dice hoy. A aquellas personas que, de una manera u otra, han contribuido a que usted y yo seamos las personas que somos hoy en día. Para bien y para mal. Pero esencialmente para bien. Porque con ellos aprendimos las grandes gestas del hombre en la Historia, los secretos de la Naturaleza, los intrincados resortes de las Matemáticas y la Física, las reglas que rigen los mecanismos de la Lengua o los mundos que soñaron los grandes escritores. En definitiva, fueron ellos los que nos enseñaron a abrir los ojos y a mirar, a pensar, a reflexionar. Y son ellos los que ahora pasan más tiempo con nuestros hijos que nosotros mismos. Son sus voces las que oyen más horas al día. Son sus ojos los que escrutan las caras de nuestros niños y saben qué tal han dormido, si han estudiado o si se han enamorado de la niña de la primera fila. Son sus manos sobre las que se apoyan para hacer bien el trazo de la r o pintar esa nube sin salirse. Son sus pies los que le enseñan a chutar al balón o a caminar sin complejos por la vida. Son las personas por las cuales están aprendiendo a mirar también el mundo, conforme lo hicimos nosotros. Maltratarlos a ellos es maltratar a nuestros niños. Así que, un respeto, oiga. Que ese que está ahí delante es el señor profesor. El respeto que le debe es el que merecen sus hijos.
Algunos de los míos ya se fueron. Otros, espero que esbozando una sonrisa cuando lean estas líneas de merecido homenaje, aún nos acompañan. A todos, a los de ahora y a los de antes, a los que están y a los que se marcharon demasiado pronto: Gracias. Va por ustedes.

16 de noviembre de 2008

Una

(Publicado en el último número de La Opinión)

Una.

Una vivienda ha sido la única que se ha ofrecido a Cáritas para que pudiera ser alquilada por familias inmigrantes sin recursos dentro del programa VISO (Vivienda Solidaria) que se impulsó hace ahora un año en nuestro pueblo. Las condiciones del programa –el propietario ofrecía una vivienda digna y pedía un precio humano y razonable de alquiler a cambio del aval de Cáritas ante los pagos y el compromiso del buen uso de la casa– han propiciado que sólo se presentasen unas cinco y que sólo una de ellas cumpliera con el criterio de proporcionar un hogar a familias que no pueden entrar en el mercado inmobiliario de alquiler con la situación actual de especulación.

Podemos debatir durante horas acerca de cuáles son las causas que han provocado semejante resultado, pero no podemos dejar de tener en cuenta una cuestión: Somos capaces de ayudar a gente que está a miles de kilómetros de nosotros, apadrinar un niño de Nicaragua, comprar en tiendas de comercio justo o asociarnos a Carpinteros sin fronteras; pero cuando esas personas están enfrente de nuestra casa, cuando hay que abrirles la puerta de nuestros hogares y hay que compartir con ellos nuestra ropa y nuestra comida, ¡ay, amigo!, ahí empezamos a buscarnos excusas y prejuicios.

Porque, evidentemente, a quien más y quien menos, le está afectando la crisis. Con la que está cayendo ahora, seguramente usted también busca las marcas blancas de los supermercados, ha dejado de salir algún fin de semana, ha retrasado la compra del televisor nuevo o está pensando en que este invierno la ropa tiene que durar como mínimo hasta las rebajas y la carta a los reyes será un poco más breve. Algunos lo tienen peor e incluso están viendo peligrar su trabajo si no lo han perdido ya o han visto reducido sensiblemente su salario. Pero aún así, mientras usted y yo estamos tranquilamente sentados en el sofá, mientras llueve ahí afuera y nosotros miramos reconfortados desde nuestro balcón, mientras llegamos a casa después de trabajar y nos duchamos con agua caliente, hay familias que están durmiendo en una alfombra, soportando las goteras sobre sus cabezas o utilizando las mantas como colchón, familias a las que ni siquiera les podemos ofrecer un radiador con que calentarse estas noches que se avecinan porque no disponen de ¡luz eléctrica!, y eso cuando no están pagando ingentes cantidades de dinero por una habitación a verdaderos mafiosos que deberían dejar caer sus huesos en la cárcel.

Y éste no es un problema de izquierdas o de derechas. Ni de si la crisis es culpa del Gobierno o de los Estados Unidos. Ni siquiera es un problema de los Servicios Sociales o de Cáritas. Es un problema de cómo afrontamos una realidad que está sucediendo hoy en nuestro pueblo, en nuestras calles, en nuestras casas. Es un problema de ver y analizar cómo estoy actuando yo cuando, teniendo la posibilidad de hacerlo, le estoy negando el pan y la sal a mi vecino; cuando prefiero tener un piso vacío y seguir pidiendo seiscientos euros de alquiler al mes a permitir que unas personas extranjeras vivan en mi casa; cuando el criterio con el que matriculo a mis hijos en un colegio es saber cuántas nacionalidades compartirán aula con mis retoños; cuando prefiero utilizar los servicios privados de salud para evitar coincidir con personas que a saber de dónde vienen.

Y que levante la mano el que no lo haga así, porque yo, desde luego, no puedo levantarla.

6 de noviembre de 2008

Mc Cain


Me produce una enorme ternura el senador (era senador, ¿no?) Mc Cain. Ya pueden estar contentos con él en el partido republicano. Le había tocado bailar con la más fea (en realidad ha bailado con la más guapa, la que ha resultado ser la reina del baile) y, con el legado de su colega Bush, se pueden dar con un canto en los dientes. Bien es verdad que al final Obama ha doblado en votos electorales al veterano militar, pero no lo es menos que el porcentaje en votos personales arroja un 46-53.
La imagen de la derrota en la noche del martes, pidiendo, con sus bracitos extendidos, respeto por su contrincante, es para mí la imagen de esta semana. Me da la impresión de que se ha quitado un peso de encima, de que hubiera querido que esta máquina política apisonadora que ha sido Barack (el afortunado) pasara cuanto antes, como quien va en bici cuesta abajo sin frenos y ve inevitable y necesario el encuentro contra el suelo. Fíjense en su cara circunspecta, su mirada infinita y sus manos al aire. No puedo dejar de pensar que esa noche dormiría como un bendito. No puedo dejar de pensar en qué habrá hecho con aquel que le propuso a Pallin de vicepresidenta. No puedo dejar de pensar también, en las veces que habrá maldecido al presidente Bush II. Quién sabe si con otra administración entre 2004 y 2008 hoy no hablaríamos de otro presidente.
Y al final ahí lo ven. Tranquilo, sosegado, cansado. Triste.
La historia la escriben los grandes líderes y las grandes hazañas, pero no olvidemos que se escriben sobre los renglones de los perdedores.

2 de noviembre de 2008

Obama

Vamos a suponer, porque parece que así lo dicen las empresas demoscópicas, que gana Obama. Si esto así sucede, por raro que parezca, todo el mundo estará contento en España, donde quien más y quien menos, ha decidido apostarlo todo por el candidato demócrata en detrimento del abuelete McCain. Ocho años de administración Bush pesan demasiado para que nadie se atreva a dar su apoyo a los republicanos. Irak pesa mucho y su sombra es alargada. Frente a la senectud del anciano republicano, la máquina demócrata parece mucho más fuerte: es más atractivo y parece más creíble. Además, su color (todo sea por evitar los tabúes y usar buena parte de eufemismos) tira mucho por lo exótico que puede llegar a ser verlo sentado en la Casa Blanca.
Sigamos, pues, con nuestra más que posible hipótesis. ¿Creen ustedes que los EEUU comenzarán a cumplir el protocolo de Kioto y seguirán las propuestas del gurú Gore (por cierto, perdió con ¡Bush! en 2000)? ¿Que en los estados donde se ejecutan principalmente a "discapacitados afroamericanos" se abolirá la pena de muerte? ¿Que dejarán de intervenir en los asuntos internacionales en que estén en juego sus intereses comerciales? ¿Que levantarán el embargo a Cuba? ¿Que recibirán a Zapatero en 2009? ¿Que dejarán de asumir el rol de árbitro en el partido del armamento nuclear que ellos mismos lideran? ¿Se lo imaginan?
¿Nos alegramos entonces?

27 de octubre de 2008

La crisis ya está aquí.

Vale, bien, podemos echarle la culpa de la crisis mundial a los EEUU y sus productos tóxicos financieros, a la banca internacional por arrojarse a los brazos de estos mismos productos, a la clase política mundial por mirar a otro lado o por su indolencia a la hora de poner soluciones, podemos, en definitiva buscar cientos de culpables, pero, al final, cada vez que le llegue un extracto del banco, por mucho que se acuerde de los progenitores de todos los mencionados, usted se va a echar a temblar.
Es entonces cuando nos tenemos que acordar de otros tiempos, en los que también había crisis que dibujaron un nuevo panorama económico mundial, y ver en qué hemos cambiado nosotros. Porque seguro que usted recuerda a su madre, haciendo la compra, buscando la peseta de ahorro en los yogures, rebuscando entre los puestos del mercado para encontrar los melocotones más baratos; a su padre, insistiéndole en que apague las luces o deje de usar el teléfono, porque la factura va a subir más de la cuenta; a sus hermanos, protestando por tener que heredar la ropa que a usted ya no le venía o a usted mismo, avergonzándose por llevar la chaqueta del vecino, que apenas se había puesto.
Y así nos damos cuenta de que hemos vivido montados en el dólar, que decía aquél, que no hemos reparado en gastos en los últimos años; que hemos tirado de tarjeta para pagar las vacaciones en la playa con los niños; que hemos aplazado los pagos del televisor de plasma, mientras el de tubo se quedaba durmiendo en la calle junto al contenedor porque así se ve mejor el fútbol; que tenemos tres, cuatro y cinco líneas telefónicas en casa (fijas y móviles) más que personas; que estamos dados de alta en proveedores de internet y televisión de pago; que nuestros hijos van a la escuela de tenis, llevan el móvil de última generación y visten calzoncillos de Calvin Klein que se asoman por encima de sus vaqueros -rotos y desgastados, pero que valen ochenta euros-; que hemos cambiado el coche a los cinco años, porque, total, ya le toca pasar la itv y por un poco más tengo el turbodiésel inyección con luces de xenon; que hemos ido a cenar y a comer tres y cuatro veces a la semana fuera de casa y, esto es lo peor de todo, que no hemos reparado en pagar un dineral por un bien tan necesario como la vivienda, por temor a que siguiera subiendo, mientras los propietarios de suelo se enriquecían vendiendo a precio de oro a nuestra costa.
Así que aquellas lluvias traen estos lodos. Y mira que nos lo han advertido. Que no gastemos más de lo que podemos pagar, que no hay móviles, ni coches, ni petróleo, ni plasmas, ni apartamentos para todos, porque se colapsa la naturaleza y no hay Cristo que aguante ese ritmo de contaminación y consumo. Nos hemos burlado de los ecologistas, de las organizaciones que nos avisaban del mundo que estamos construyendo a dos velocidades, para ricos y pobres, y del propio Papa que nos dijeron que así no vamos bien. Y ahora, cuando llega la letra del televisor, del home cinema, de la tarjeta, del coche y de la hipoteca, maldecimos aquel día en que dijimos "va, por un poco más, total, esto se paga solo".
Volvamos, pues, atrás. Volvamos al día en que había un teléfono en casa y era un privilegio usarlo. En que sólo había dos canales de televisión y sólo la encendíamos para ver algo en concreto. A aquellos tiempos en que la ropa dejaba de usarse cuando ya no le cabían más rodilleras. A los domingos en que ir a un restaurante o al cine era, de verdad, una gran ocasión y no un domingo más. A las visitas al Corte Inglés que acababan, indefectiblemente, en la sección de oportunidades.
Volvamos, en fin, a hacer del consumo, algo razonablemente razonable.

26 de octubre de 2008

El picudo rojo

Que la izquierda nunca ha sabido perder las elecciones no es nada nuevo. Más bien al contrario, es un fenómeno cíclico que puede comprobarse con facilidad –siempre que no sea Garzón quien le intente dar lecciones de historia, claro – en cada ocasión en la que ha perdido en las urnas. Aquí en nuestro pueblo teníamos menos experiencia porque las sucesivas victorias socialistas, algunas de ellas aplastantes y merecedoras de un exhaustivo estudio sociológico, se fueron repitiendo a lo largo de casi tres décadas. Sin embargo, desde aquella fatídica noche de mayo de 2007 no ha pasado un día sin que intentasen, con escaso éxito, deslegitimar la llegada al ayuntamiento de una joven que aún no había nacido cuando el PSOE ya dirigía el pueblo desde aquella vetusta casa consistorial de la plaza mayor, hoy reconvertida en vetusta casa de cultura.

Recuerden el revuelo que se montó cuando, hace ahora casi un año, se anunció que la alcaldesa formaría parte de la lista del PP al Congreso. Algo que podría haber sido una gran noticia para Torrent no lo era para el PSOE local. Uno de los argumentos que esgrimían se basaba en que estaría lejos de Torrent. Nos consta, en cambio, y les consta también a los que así lo reclamaban, que durante los meses que ha compaginado ambos cargos, ha hecho verdaderas piruetas para no dejar de pasar más horas de las necesarias fuera del pueblo. Sin embargo y a pesar de ello, se lanzaba al viento la denuncia de que desatendía su labor al frente del consistorio. Como decía aquél: “no dejes que la verdad te estropee una buena noticia”. Ahora que ha abandonado su escaño para formar parte de la ejecutiva de Camps en el PPCV hemos podido leer que la han relegado (sic) “a compartir un puesto con Rita Barberá”. Nos preguntamos entonces con qué verbo se puede definir a la inclusión de la compañera de partido a la que Alarte ha incorporado en su ejecutiva como vocal. Noticia que, por otra parte y como torrentinos que somos, no puede dejar de ser sino un motivo de alegría. Siempre aplaudiremos a rabiar el hecho de que nuestros vecinos estén cada vez más cerca de los órganos de dirección de los partidos.

Andaba yo pensando en estas cosas y me preguntaba si no sería una epidemia que comenzó a propagarse aquella primavera de hace año y medio la que provoca tal sensación de animadversión hacia todo aquello que no sea socialista cuando leemos en prensa que la plaga del picudo rojo se extiende por Torrent. Como quiera que conocíamos el término de “cinturón rojo” de l’Horta para referirse a los ayuntamientos que desde el 77 habían estado gobernados por la izquierda, como es el caso de nuestro pueblo, no pude dejar de preguntarme si no sería este simpático bichito el causante de este mal que afecta a una gran parte de la población de forma severa. Al leer el resto de la noticia me tranquilicé, pues los técnicos decían que este pequeño insecto sólo afecta a la población de palmeras, aunque de forma irreversible y obligando a su tala.

Pero salí a la plaza, poblada de palmeras desde su última remodelación incompleta, y me topé de frente con un tenderete en el que se recogían firmas en contra del ayuntamiento por la contribución. En ese momento, una mujer me abordó y empezó a clamar contra la alcaldesa, contra las lluvias recientes, contra los coches mal aparcados, contra Cotino, contra Camps y contra Aguirre, contra Rajoy y contra Soraya, contra el aparcamiento Juan Carlos I y contra las obras de la Torre. Me dijo que el ayuntamiento no hacía nada bien y que todo lo bueno era gracias al anterior gobierno socialista y a Zapatero.

Así que no estén tan seguros de que a ustedes, como a esta mujer, no les pueda llegar a picar. Están avisados.

23 de octubre de 2008

Acción-Reacción

A veces me quejo en este blog de que algunos lectores, con sus comentarios, me interpelan por aquel concejal o por aquella decisión de la alcaldesa. Intento explicar que no soy concejal ni participo en ningún órgano de gobierno ni de decisión, pero se suceden este tipo de críticas.
Durante las últimas semanas he tenido el blog un poco más descuidado por motivos más personales y laborales y he aprovechado para pensar sobre este tema. No quería politizar demasiado el blog pero tampoco quería dejar de poder exponer libremente mis opiniones. Releyendo un poco algunos artículos también he caído en la cuenta que es difícil, a veces, no pedirme explicaciones cuando expongo publicamente mis críticas o comentarios acerca de cuestiones de nuestro pueblo o defiendo la labor del equipo de gobierno del PP. Como a toda acción le sucede una reacción, o eso creí aprender en Química de 2º de BUP, las respuestas de muchos lectores no se hacen esperar y suelen ser duras y en ocasiones entramos en un juego de posiciones del que es difícil salir, enrocándonos cada uno en las nuestras sin dar el brazo a torcer.
Creo que buena parte de culpa de esto, aparte de la falta de humildad que nos falta muchas veces a todos, es que hay muy pocos medios al alcance de los internautas para que sepan de primera mano las actuaciones del equipo de Gobierno. En otro blog amigo se acusa a la alcaldesa de no estar con los vecinos y el PSPV ha criticado duramente el PIM del Mercado acusando de estar siempre vacío. Huelga decir que no comparto esta opinión en absoluto, porque me consta que no es así (me he cruzado con ella y varios concejales muchos viernes yendo al Mercado Central y al de San Gregorio y sé de las apretadas agendas que tienen todas las tardes-noches y fines de semana todos los concejales del PP para intentar estar al lado de todos) . Pero uno no puede dejar de preguntarse si es suficiente. Pongamos por ejemplo esta moda de tener blogs. Que se sepa sólo dos concejales socialistas tienen un blog abierto en el que exponer, cada uno con su peculiar estilo, sus comentarios acerca del pueblo. El BLOC tiene otro, pero el resto, hasta ventidós concejales más, entre los que está todo el equipo de gobierno, no lo tiene. Pensemos ahora en personas, como yo, vinculados a uno u otro partido. Se pueden contar con los dedos de la mano los que lo han hecho. Entiendo entonces que haya lectores que no sepan a quién dirigirse cuando quieren saber algo de primera mano e intentan buscar sus respuestas aquí. Y es que, del mismo modo que no podemos pretender encerrar en internet toda la información, porque una gran parte de la población jamás entrará en un ordenador para conocerla (y no siempre es la gente mayor, que la gente más joven del myspace o el msn no la sacas ni con agua caliente), tampoco podemos obviarlo del todo y dejar para La Opinión, el Nou Torrentí, el BIM o los planfetos de cada partido la postura de cada uno.
Así que, señores concejales (que sé que algunos me leen) pierdan el miedo y abran un blog. No tengan miedo a dar la cara en internet. Yo prometo enlazarlos a todos.

N.B. Y no se me enfaden cuando escriba un cuento, que hay que aprender a tomarse la vida con un poco más de sentido del humor y fantasía. (Si no tienen sentido del humor y se enfadaron con el cuento de las palabras esdrújulas, cuando me lean este fin de semana en la Opinión...)

20 de octubre de 2008

Proparoxítono

Al no haber podido terminar los estudios básicos siempre tuve la sensación de ser un iletrado. Cierto es que, pese a que las obligaciones familiares me impidieron seguir mi formación académica, siempre tuve la inquietud de leer y estar atento a cuanto acontecía a nivel cultural en la ciudad. Pero no era más cierto que más de una vez, ante los maridos de las amigas de mi mujer, quedaba en evidencia cuando ignoraba algunas de las cuestiones que ellos comentaban y departían, con fundados temores por mi parte que así actuaban para hacerme el vacío y ser la mofa y escarnio del grupo.

Así que un amigo de la infancia me aconsejó que empezase de cero a instruirme y sugirió que lo mejor era tener una buena base, por lo que debía enriquecer mi vocabulario. Intrigado ante su propuesta, le pregunté a quién debía dirigirme y me remitió a una librería que regentaba un anciano muy sabio que había cerca de casa. El librero pareció entusiasmarse ante mi petición y comenzó a sacar de sus estanterías gruesos volúmenes que ante mi asombro y estupefacción quería que yo adquiriese. Fue en ese momento cuando tuve que reconocer que además de ser un iletrado era bastante insolvente, así que no podía comprar todos aquellos ejemplares. El librero se quedó pensativo unos minutos y finalmente rebuscó en su trastienda y salió con un diccionario de palabras esdrújulas. Me indicó que estas palabras son la aristocracia del léxico de una lengua y que por lo tanto podía empezar con ellas y dejar para más adelante las llanas y las agudas. Además el libro venía con un regalo que eran el úsase y el dícese, que son como las llaves del vocabulario de una lengua y sin ellas no podíamos abrir ninguna. Me convenció con su fantástica y apoteósica argumentación y me marché a casa.

Una vez me senté en el sillón abrí el libro por una página al azar y apareció fémina. Me gustó su definición y reconocí que dónde iba a parar, que mejor fémina que mujer. Seguí leyendo y encontré otra muy curiosa: esperpéntico. Era una palabra que había escuchado en alguna ocasión al estúpido de Bermúdez. Su significado era " todo aquello que puede llegar a ser ridículo ". Finalmente me detuve en dos más: ínfula y decimonónico. La primera decía ser "presunción o vanidad" y la segunda, "pasado de moda o anticuado". Para ser el primer día, me pareció más que suficiente y como quedé fascinado por las cuatro palabras resolví dejarlas colgadas en la pared del comedor y poder observarlas todos los días.

Pero he acabado quitándolas, porque me ha dejado el salón muy proparoxítono y de lejos se parece a un retrato de Mª Antonia Iglesias.