14 de octubre de 2007

¿Y las ranas?

(Publicado en el número 119 del diario La Opinión)
Cuando éramos pequeños la avenida tenía dos tramos. Antes de la fuente de las ranas y después. Este singular monumento era más que una fuente ornamental. Era el punto de inflexión de nuestra pereza. Cada vez que había que ir más allá de ella acudíamos al socorrido “¡Está muy lejos!” y con esta excusa nos librábamos de hacer algún recado que requiriese subir hasta allí. Luego supe que mis amigos de clase que vivían al otro lado utilizaban el mismo criterio con la cruz de los caídos. Por tanto el pueblo era la intersección de dos zonas donde la pereza se quedaba a medio camino entre la cruz y la fuente. A ambos lados, todo quedaba demasiado lejos.

De la fuente de las ranas siempre me llamaron la atención dos cosas. En primer lugar que la gente, cuando hablaba en valenciano, la designara como “la font de les ranes”, así de churro. Yo me preguntaba qué nos impedía decir “la font de les granotes” pero nadie me daba una respuesta y seguía con la duda. Así que todos seguíamos diciendo “La font de les ranes”. La segunda cuestión que me asaltaba era su nombre: De las ranas. Sin embargo, no había ningún batracio en ella. Un día incluso estuve estudiándola detenidamente para ver si es que se hallaban en su interior, en el vaso de la fuente, o grabadas en los laterales. Pero no conseguí ninguna respuesta y sí que la gente me mirase como si estuviera medio tonto. Tenía que haber una razón y al poco tiempo obtuve una respuesta. No es que la fuente la hubieran puesto allí algunos intrépidos aficionados al Levante. Se llamaba así porque la fuente había estado originalmente en el Raval y el agua manaba de cuatro ranas que estaban en sus laterales. ¿Pero, dónde estaban las ranas?, ¿quién las había quitado? y, sobre todo, ¿por qué?. Las dudas seguían asaltándome y no hallaba respuesta. Hasta hace unas semanas.

Ocurrió una tarde, paseando por la avenida, al llegar a su emplazamiento la vi envuelta en andamios y tapada con lonas. Enseguida pensé que el Valencia habría ganado de nuevo la Liga y que la Policía Local, con tal de preservarla de vándalos, la había protegido. Pero caí en la cuenta de que aún quedan siete meses para que eso ocurra (eso esperamos, claro). No, no era ése el motivo. Un cartel anunciador lo explicaba. Parece ser que el Ayuntamiento se ha decidido a restaurarla. Incluso van a restituir las cuatro ranas que tuvo en sus orígenes. Ignoramos si serán las mismas cuatro ranas o serán unas réplicas. Pero la iniciativa del Ayuntamiento no debería quedarse ahí. Tratándose de un símbolo como se trata, propongo que sean los niños de Torrent, mediante un concurso público, los que le pongan nombre a las cuatro ranitas. Incluso podríamos crear un certamen en el que premiemos a cuatro personalidades torrentinas cada año con una rana de oro. Por ejemplo, la rana de oro del deporte se la podríamos entregar este año a Pedro López, lateral torrentino del Real Valladolid, que le marcó el golazo de la temporada a Casillas. Eso sí que es llevar el nombre de Torrent lejos, aunque no deje de resultar triste que ningún medio a nivel nacional se hiciera eco de su pueblo natal.

Torrent, nuestro pueblo, ha crecido. La avenida ya no tiene dos tramos, aquellos solares en los que terminaba el pueblo son hoy amplias calles llenas de fincas y nosotros hemos perdido esa capacidad de impresionarnos que teníamos de pequeños. Y la fuente de las ranas seguirá allí para que, cuando paseemos con nuestros hijos o nietos dentro de unos años, les digamos, “Cuando yo era pequeño, aquí acababan las fincas y ellos nos contesten “¡abuelo, qué viejo eres!”.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy contigo Arturo en lo del concurso para que le pongan nombre a las ranitas los niños de Torrent.

Muy buena idea.

elmondigital dijo...

Hola Arturo.

Te leo desde hace meses en silencio. Mi única huella hasta ahora en tu blog era un +1 en tus estadísticas de visitas. Pero me he decidido a hacer algún comentario.

Mis padres no son valencianos. Emigraron a Torrent en busca de mejores oportunidades. Hace casi 40 años, una importante empresa de la época llamada Peris Andréu ofrecía trabajo. Así que, maleta de madera en mano, mi padre se vino para acá, donde además, ya tenía localizada a la que solo él y el barbero de su pueblo sabían que iba a ser su mujer.

Pequeña introducción que sirve para justificar que durante casi toda mi vida de soltero viví en la zona más oeste del antes pueblo, para muchos aun pueblo, y sin embargo ya ciudad, de Torrent.

Mi barrio estaba entre Camí Reial y el barranco, a la altura del “mercado de arriba”. Una zona nueva por aquel entonces donde la gente que trabajaba en el polígono "sólo" tenía que cruzar a pie el barranco para llegar a “la fábrica”.

Pues bien, desde esa zona, también la fuente de las ranas marcaba la frontera entre lo que estaba cerca y lo que estaba lejos. O mejor dicho, lo que estaba en el pueblo y lo que estaba fuera de él. Para mi no había problema en bajar a la Cotxera. Sin embargo, más arriba de la fuente de las ranas solo existía vida en una zona transfronteriza llamada “El Molino”. Y más arriba, una zona llamada “El rancho”.

Y en la frontera estaba,…., la feria. ¡Que lejos!

En cuanto al nombre de la fuente, yo también me pregunté donde estaban las ranas. Albacete, Sevilla, Oviedo, Madrid, Malagón…son otras ciudades que tienen una fuente de las ranas. No hay más que buscar el google imágenes con la cadena “fuente de las ranas” para ver la cantidad que nos salen. Eso si, todas o casi todas tienen ranas escupiendo agua por la boca. Todas menos la nuestra.

Me alegra que hayas encontrado el origen del nombre. Y me alegra que la vayan a restaurar.