10 de octubre de 2007

Vándalos

Ayer por la tarde, aprovechando la jornada festiva, fui paseando por el Parc Central hasta la otra parte de la autovía, para ver cómo va creciendo Torrent. Nunca había ido caminando hasta más allá de las pistas deportivas y era como ir por un pueblo nuevo, pues la mayoría de escenas eras nuevas para mí. Todo iba de fábula, hasta que llegué a la pasarela que comunica un lado con otro y cruza la autovía y las vías del tren. El ascensor que colocaron allí para las personas minusválidas estaba realmente destrozado. Digo mal. Destrozados. Pues son dos los ascensores, uno para cada lado. Para más inri, las puertas de cada uno de los lados y cada uno de los pisos estaban literalmente arrancadas e incluso muchos de los paneles de cristal que protegen las escaleras habían sido reventados. A esta gratuita demostración de violencia hay que sumarle la cantidad de desperdicios que se hallaban en el interior de la cabina.
El diccionario define vándalo como "Hombre que comete acciones propias de gente salvaje y desalmada" , su segunda definición no nos vale en este caso: "habitante del pueblo de Europa central [...]que habitaban las regiones ribereñas del Báltico" . También el DRAE define al gamberro como " Que comete actos de grosería o incivilidad". Pero en este caso, las palabras vándalo y gamberro se nos quedan muy, pero que muy cortas y como ya he gastado mi lista de palabrotas en un post anterior, me ahorro el esfuerzo de catalogar a los cretinos, que lo son, que han hecho semejante acto de heroicidad.
La segunda parte de la historia me la señalaba una amiga que pronto vivirá allí y es que eso lleva así muchos meses, que han sido jóvenes de los que van con sus motos y coches a fumarse sus cositas y que aún no ha sido reparado. Intuyo que la razón es muy sencilla, al menos es la opción que yo habría escogido. Si de mí dependiera, esperaría un tiempo a que la vida inteligente (está claro que con semejantes especímenes, la presencia humana inteligente allí es una auténtica entelequia, como en el espacio) llegue a residir allí. Como la mayoría de fincas están en construcción, habrá que esperar a que la gente ocupe sus viviendas y entonces la pasarela sea una necesidad. De lo contrario algún merluzo puede volver a jugar con el ascensor y volver a destrozarlo. A lo mejor se le ocurre la genial idea de grabarlo con el móvil y enseñárselo a sus colegas: "Mira tronco, qué macho soy, he destrozado un ascensor para minusválidos, ahora después me voy a la ONCE a ponerle la zancadilla a los ciegos". Y puede que sea posible que este arrogante héroe anónimo haya colgado su vídeo en Youtube para mayor gloria suya.
Los tenía que coger la policía y obligarles a empujar carritos de minusválidos o de bebés de un extremo a otro de la autovía hasta que sea arreglado, amén de pagar de su bolsillo o el de sus papás la reparación de los ascensores. A ver si escarmientan, coño. ¡Uy!, ¡se me escapó!.

4 comentarios:

Pedro dijo...

Educación para la ciudadanía...

José Luis dijo...

Estoy de acuerdo con Pedro.

Tengo que decir que yo he visto más de una vez a la policía municipal y nacional pidiéndoles cuentas a los chavales en el puente o pasarela. Pero está claro que eso no es suficiente.

Pienso que lo que educa a los chavales no es el colegio, es la televisión. Pero desde bien pequeños. Ya ya sabemos la inmensa porquería que es la televisión.
No hace falta decir más.

Saludos.

P.D. Arturo, también hay fumetas buenos. Y hasta cocainómanos en los parlamentos. No sé si recordarás el caso de Alemania.

Y bueno, cuántos profesores conozco que son unos fumetas, bueno... la tira... y siguen siendo buenos profesores.

Entre los jíbaros, el líder, el que se encargará de dirigir al grupo se escoge entre los chavales a los cuales se les da a probar ayahuasca para ver como soportan las terroríficas visiones que tienen al ingerirlo. El que mejor supera el pánico, ese de mayor es el líder.

Aquí el líder es el que atormenta mejor al prójimo.


Saludos.

Anónimo dijo...

educacion para la gamberrería, yo no he estudiado esa asignatura y sin embargo no voy por ahi rompiendo ni pintando. Eso lo ha producido el libertinaje que tanto pregonó Felipe Desastres en su gobierno. Menos EDC y más valores

Arturo García dijo...

No he estudiado EpC y me eduqué en la época de Felipe González y tampoco voy rompiendo ascensores. Dudo que la educación para la ciudadanía evite estos desmanes. Y supongo que los jóvens que lo rompieron ni siquiera saben quién fue González.