15 de octubre de 2007

El orfanato

Hace unas semanas critiqué veladamente el cine español y merecía resarcirlo por eso. En líneas generales el cine español me parece, hoy por hoy, bastante malo. Y últimamente parecen más interesados en que pasemos por caja a escuchar sus problemas y sus fobias que en ofrecernos algo con que divertirnos, disfrutar y pensar. Que digo yo que no tiene que ser tan difícil cuando antes ya lo han hecho (véase Berlanga y su El verdugo y compárenla con la nefasta Salvador, y eso que Berlanga tenía enfrente a los censores y estos de ahora a los subvencionadores). La verdad es que no sólo el español, también el americano está pasando por crisis. Leí en la prensa que los guionistas de Hollywood van a ir a la huelga. -¿Huelga?-pensé- ¿pero no estaban ya en huelga?-
Pues eso, que merecía que me reencontrase con el cine español. Y me fui a ver El orfanato. Antes de comentarla he de reconocer que soy un tipo con muchos prejuicios. Y el cine español me lo pone a huevo, porque si veo a Belén Rueda en una película, me la imagino saltando del barco de Puleva, colocando equis y círculos junto al infausto Emilio Aragón o manteniendo a una prole de maleducados e incestuosos hijos de apellido porcino. Y así me paso la proyección, sin poder centrarme en el personaje que interpreta. Pero no es éste el caso. Desde el principio la película me clavó en el asiento y llegué a pasar verdadero miedo e incluso angustia ante la desesperación de la madre que pierde al hijo.
Está bien hecha, la fotografía es muy buena, la banda sonora acompaña a meterse en situación y la interpretación de todos los actores hace que -afortunadamente- no pensemos ni recordemos sus papeles anteriores. (Excepto el profesor de parapsicología: ¡Es el señor Barriga de El chavo del ocho!). No cuento más porque les recomiendo que vayan a verla y no quiero chafarles el argumento. Véanla y me cuentan. Y fíjense en un detalle que me tiene en ascuas: Cuando abre la puerta del armario y rasga el papel con el que han empapelado la pared, ¿está la puerta también empapelada?

2 comentarios:

Pedro dijo...

Yo la vi la semana pasada y me gustó muchísimo, Belén Rueda (que es como el vino... ya me entiendes) hace un papelazo.

Sería interesante que realizaran un estudio sobre los efectos que tuvieron las películas de Ozores,Pajares, Esteso y compañía... creo que a mi me traumatizaron...

Gerardo dijo...

Evidentemente, el cine español nunca podrá recuperar las cotas de prestigio y calidad que alcanzó con el ínclito maestro Don Paco Martínez Soria y sus míticas palmadas en los muslos de las mozas ("ya veo que está usted muy bien, jejeje... pero que muuuy bien... jejeje").